Archive for July, 2011

23 de julio: relax mode on

Saturday, July 23rd, 2011

¡Mis pies ya no me duelen! Y ahora sé que también me dolían los tobillos y las piernas pero esos dolores estaban “velados” por las molestias en los pies. En fin, ya tuve suficiente descanso y relajamiento. Hasta medio limpié mi espacio, organicé la ropa e hice de comer en serio, y tengo ya en maceración los limones para la jalea que terminaré mañana.

Sin embargo el día lo pasé en relajamiento, escuchando a los clásicos. Comencé con Bach, en el desayuno, y estoy cenando con Vivaldi y su concierto para dos mandolinas. A media mañana, cuando escuchaba algunos fragmentos de las obras de Verdi, tuve el mal presentimiento de que alguien había muerto. ¡Ni digo quién! Además de que sería muy difícil que me cerciorara. Pero espero que sea solamente eso, un mal presagio y ya.

Conversé de manera asíncrona  con mi amigo Rafael Parejo Herrera, quien vive en España. Escribe unos muy agradables comentarios y se interesa por lo que hacemos de este lado del Atlántico. Sería difícil explicar la “organización” educativa que tenemos, con la enorme variedad de programas de bachilleratos y de universidades (entre las patito, las que son serias y las que se supone que son serias pero funcionan como las patito) tanto públicas como privadas. Pero si escuchara o leyera las declaraciones de la seño  Gordillo (lo siento, me rehúso a decirle maestra) o del inefable Secretario de Educación Pública, seguramente entendería menos cómo pretendemos educar a los jóvenes.

La perla del día, a ese respecto, la aportó Nikito Nipongo, en Facebook: una doñita que es nada más y nada menos que la “Presidenta de la Comisión de Cultura de la Asamblea del Distrito Federal”, tuvo a bien  emitir un Exhorto plagado de faltas de ortografía  y disparates. Y no es la única ocasión en que sus despropósitos y manifestaciones de ignorancia absoluta se hacen del dominio público. ¿Cómo estaría la terna en la que resultó electa para ese puesto?

Como parte de mi terapia de relajamiento hasta siesta tuve. Y después de comer y conversar un rato con otros amigos decidí ir a tramitar mi permiso de internación para poder irme el lunes tempranito a almorzar con mi mamá y mi sobrina Mónica, y llevar los encargos. Se me fueron un par de horas entre la ida, el trámite y el regreso. Al llegar a Playas pude contemplar el hermosísimo atardecer con un sol brillante y ni una nube.

La Morra ya regresó de sus vacaciones en San Felipe (a donde me quería llevar) y, según dice, viene llena de moretones y lastimaduras, incluidos los ojos, a consecuencia de una caída tremenda. ¡Pero dice que está muy relajada! El pobre Voss se va a infartar cuando la vea. Lo bueno es que le queda una semana para recuperarse.

Mañana no habrá misa en la universidad, me acaba de decir Paty, así que temprano iré a caminar sin prisas por la playa, desayunaré algo rico y regresaré al depa a descongelar el refrigerador y limpiarlo, dejar todo en orden y terminar la jalea de limón que pretendo llevarle a mi tía Lolita (hecha con los limones de su árbol). También necesito llenar el tanque de gasolina. Pero por ahora, hay que poner todo en OFF.

22 de julio: me dormiré temprano!

Friday, July 22nd, 2011

Hoy me voy a dormir muy temprano! Me desperté a las 5 de la mañana aunque me levanté (un rato) a las 6:30. Estuve en la cama hasta casi las 12 del día, recuperándome del cansancio de ayer. Luego salí con rumbo a la Plaza Río con el propósito  de recoger mi reloj, pero antes fui a la Garita de San Isidro a renovar mi permiso de internación: ¡había una fila como de 200 personas! Y a pleno sol. Prefiero ir el domingo a las 6 de la mañana, seguramente estará más despejado, y muchísimo más fresco.

Llegue a la Plaza Río directamente a la relojería.  Mi reloj (el que deja de funcionar cuando me lo pongo) no tiene desperfectos y solamente le harán una limpieza a la máquina para asegurar que funcione sin problema (y la limpieza costará más que el Timex que traigo de reemplazo). Pero también llevaba otro reloj a reparar, uno que “rompí” del broche al salir molestísima de una de las últimas juntas de coordinadores en las que participé en la prepa, hace ya dos años, y el que al llegar a la casa simplemente guardé sin siquiera revisarlo. El broche ni siquiera estaba roto sino que simplemente (con el jalón que le di en aquella ocasión al atorarme en alguna parte) se aflojó y por eso no cerraba, y lo único que necesita es un ajuste. De paso me enteré de que si vendo ambos relojes sí alcanzo a pagar algunas deudas.

Como eran las 3 de la tarde me moría de hambre (había desayunado papaya y quesadillas de huitlacoche) y el único lugar en el que no había fila, dentro de la Plaza, era McDonalds. Ahí comí el combo del día y luego, aprovechando que hay varios negocios en el mismo lugar fui al Dax y a la Comer.  En la Comer conseguí el pan para mi sobrina Mónica y, entre las ofertas de Julio Regalado,  compré Fantasía (la original) y Tron, the legacy, en una oferta de 2 x 1 para completar las dos colecciones. ¡Qué diferencia de promociones! Sanborns anuncia que sus películas están a mitad de precio; Dulce y yo seleccionamos  unas, el viernes, y nos dijeron que no califican las que cuestan menos de 99 pesos; tomamos otras, pero tampoco  participan las novedades, ni las que ya tienen un descuento, ni las de Disney, ni…  ¡Y por supuesto que terminamos por no comprar ni una sola!  Las de la Comer si están TODAS al 2 x 1, el único pero es que no tienen tanta variedad.

Y ya! Mis pies quedaron lastimados de la caminata de ayer y debía volver a la cama. Y aquí estoy sin haber hecho mucho por el orden y la limpieza del departamento. Eso si, por la mañana redacté mi crónica del Comic Con y subí las fotos, y hasta leí y contesté los comentarios tanto en el blog (Elías) como en Google+ y Facebook.

También conversé un rato con Pako a través de Skype. Está mejor de su estomago y comiendo bastante bien. Y me contó que ya le van a dar su tarjeta Sentri. Ahora falta que yo tramite la mía  😦

22 de julio: la crónica del Comic Con

Friday, July 22nd, 2011

¿Y a dónde van?, nos preguntó el guardia en la Garita de San Isidro al recibir nuestras visas. “Al Comic Con, respondimos. Nos miró y preguntó ¿no están muy viejas para eso? ¿Y sus maridos? ¿Y sus hijos? “Yo no tengo marido y mi hijo vive en Mexicali”, respondí yo y Paty solamente sonrió. El guardia se dirigió a ella: ¡dígale que se calme, que no tiene que hablar tan rápido! “Así habla siempre” dijo Paty, muerta de la risa. Entonces el hombre me recomendó un lugar (ni idea de cuál fue) para que Pako visite en Mexicali!

Tomamos el trolley (línea azul) hasta una estación antes del Centro de Convenciones de San Diego, para comenzar a disfrutar del “espectáculo”. Caminamos y fuimos encontrando personajes diversos. Eran como las 11 de la mañana y se podía caminar con tranquilidad y recibir las mil cosas que regalan en la calle a los visitantes.  Al inicio de la caminata vimos unas hermosas sombrillas estilo japonés, de bambú y papel, y compramos una cada una, en color rosa intenso. Hasta tomaron foto de nuestras sombrillas, ¡tan llamativas están! Y lo útiles para protegernos del sol.

Recorrimos una buena parte de la calle 5ª, nos metimos a las tienditas y encontramos buenísimas ofertas (en serio) en lugares impensables. Veíamos las playeras negras con la leyenda NERD, en la tipografía del logo de Nintendo pero dudábamos conseguirlas, dado que no teníamos boletos para entrar al Centro de Convenciones. Pero no fue necesario: hay un bar que se llama Nerd Machine en una de las calles transversales a la 5ª, y ahí las encontramos!

Encontramos una tienda de vestidos estilo los 50’s, ¡increíble! Bellos. Algunos (como los vestidos de corte marinero) me recordaron alguno que yo tuve por allá de los 60’s! Entre las ofertas conseguí una falda hermosa en color verde oliva, ¡por 14 dólares! En el recorrido ubicamos los sitios para comer más tarde, todos ofreciendo menús o combos especiales, por el Comic Con, a muy buen precio. Un restaurante repartía fichas amarillas con la promoción de una rebanada de pizza y una bebida gratis, efectiva de 2 a 4 de la tarde. Cuando íbamos hacia el restaurante de sushi vimos la fila de la pizzería, y a pleno sol!

Recorrimos la calle de regreso probándonos zapatos, mirando la joyería de fantasía o los maquillajes y los sombreros. Pero sobre la calle estaba el espectáculo mayor. Y así recorrimos todo el frente del Centro de Convenciones y nos llenamos de papelitos, posters, botones y demás memorabilia  gratuita del evento. Hasta conseguimos un tatoo de Angry Birds (temporal, claro).  El Cirque du Soleil repartía máscaras de cartón para invitar al evento que tendría lugar al oscurecer, en la pared de un hotel frente al Centro de Convenciones, totalmente gratuito (el problema es que oscurece muy tarde 😦   ). Y la calle se iba volviendo más difícil de transitar; a esa hora ya hasta habían organizado todo un dispositivo para evitar accidente en los cruces del trolley y para agilizar la circulación de los peatones.

Mariana, hija de Paty pero también alumna y amiga mía, se había estado comunicando con su mamá a través de mensajes de texto. Ella y sus dos hermanos trabajan como voluntarios en el Comic Con y, por lo tanto, tienen pases. Pero Mariana venía de su trabajo en Mattel, en Tijuana, e iba anunciándole a Paty los avances en su recorrido en el trolley rumbo al Centro de Convenciones. Cuando había llegado, salió para saludar y ¡me prestó su pase por una hora! Si en el exterior la circulación era difícil, adentro era prácticamente imposible. De repente una señora muy enérgica que dirigía la circulación de los visitantes me formó en una fila. ¿Y para qué es la fila? ¡Para una firma de autógrafos! Pero eso ocurría cada dos pasillos! Y la gente formada o arremolinada en los stands haciendo muy difícil acercarse para saber de primera mano de qué se trataba o para intentar comprar algo. Lo único que conseguí fue un abanico negro de la línea de Final Fantasy y dos pequeños Angry Birds (y nomás había esos dos). Y conseguí encontrar la salida, lo cual fue todo un triunfo. Fue suficiente para saber de qué se trata en el interior y para tomar fotos de algunos “monos”, pero para ir en serio tendría que dedicarle el día completo y una buena cantidad de dólares.

Lo que me pesó fue no encontrar el stand de Digital Chocolate (la empresa para la que trabaja Pako) que estaba promocionando el juego Zombie Lane, para jugar en Facebook, ¡y regalaba una ballesta (¿o sería ballesta online?)! Pero de eso me di cuenta hasta que llegué a casa y revisé el montón de papelitos que me habían regalado durante el día.

Cuando salí del Centro de Convenciones busqué una banca para descansar mientras aparecían Paty y Mariana que se habían ido por un helado a Girardelli. ¡Me dolían terriblemente los pies! Le entregué a Mariana su pase y Paty yo nos fuimos al Sea Port Village, una marina detrás del Centro de Convenciones, y ahí nos tomamos un café y descansamos.

Al regresar rumbo a la estación del trolley, vimos cómo la gente se acomodaba para ver el espectáculo del Cirque du Soleil, pero faltaba como una hora para que oscureciera y no nos quedamos (mis pies, mis piernas, mi…).  El trolley tardó mucho en llegar a la estación… ¡y llegó lleno! Pero igual nos subimos, apretaditos. Parecía el metro de la ciudad de México. Por ahí de medio camino conseguimos asientos (primero yo por ser tercera edad, lo cual me cansé de repetir ante los ojos de una señora que evidentemente consideraba que era ella quien debía sentarse). Llegamos a San Isidro y todavía hubo que cruzar el larguísimo puente para salir a Tijuana. Como a las 9 pasaditas llegué a mi casa, en las mismas condiciones que el domingo: contenta, relajada pero MUY cansada!

Las fotos, aquí!

21 de julio: El Comic Con

Thursday, July 21st, 2011

De 10 de la mañana que recogí a Paty en su casa y hasta las 9 de la noche que la dejé, al regreso. Una excelente experiencia esto del Comic Con. Pero estoy rendida aun después de la cena, el baño y el masaje en mis pies. Mañana subiré las fotos y haré el relato de la aventura. Por ahora necesito un diclofenaco para eliminar los rastros del cansancio, porque solamente quiero dormir!

20 de julio: Un día de muchas conversaciones… en línea!

Wednesday, July 20th, 2011

El día estuvo gris y fresco, pero por eso mismo fue muy agradable caminar por la playa, muy temprano. Hoy sí había mucha gente caminando o corriendo, algunos con sus perros y otras jalando a la pareja (no se veían muy animados). 45 minutos muy buenos para terminar de despertar y echar a andar el metabolismo.  Regresé al depa para desayunar y prepararme para salir al mundo.

Primero fui a la oficina y les llevé el ceviche que preparé ayer, el cual fue muy bien recibido por los que están trabajando esta semana. Magui fue la encargada de “socializarlo”. Estuve un rato conversando con ella, y viendo si tenía algo pendiente antes de irme a la Plaza Río y al Mercado Hidalgo. Pero no, todo estaba tranquilo y sin cosas por hacer.

A la Plaza Río fui a llevar mi reloj para cambiarle la pila. Pero la pila goza de buena salud y el reloj estaba funcionando sin problemas. Ya me había pasado antes: me quito el reloj y funciona, me lo pongo y se detiene. Cuando estaba en la última fase de la revisión de mi tesis, en Paris, pasó exactamente eso: tres o cuatro veces llevé a reparación el reloj que tenía porque no había manera de que funcionara…mientras lo tenía puesto. El reloj no tenía desperfectos. Cuando lo comenté con mi querido profesor Revuz me dijo usted no puede creer eso porque es perfectamente cartesiana. “Pues no creo nada”, le dije, “simplemente observo y doy cuenta del hecho”. Así que no creo nada, pero el reloj se quedó para que le hagan una concienzuda revisión y determinen si hay alguna explicación cartesiana.

De ahí me fui al Mercado Hidalgo a ver si encontraba los mameyes que mi mamá quería y los chabacanos que me habían dicho que estarían en temporada hasta agosto y con los que planeaba hacer una mermelada para mí. Ninguno de los dos, porque la temporada de cada uno ya terminó. A cambio compré tomatillo milpero (o algo así), mangos corrientes (así se llaman y están buenísimos y baratos), huitlacoche que voy a desayunar mañana, limas para hacer una sopa de lima, y las hojas para tamal que me encargo mi sobrina Gabby. Y regresé a Playas.

Después de  comer y de una siesta recibí un mensaje de Pako (anoche estaba enfermo y mi hermano Manuel le había dado indicaciones de medicamentos y dieta), me dijo que estaba mejor aunque todavía no estaba 100% bien, y le repetí  las indicaciones de la dieta. Luego me conecté a Facebook y ahí estuve conversando por video-chat con Jessy, mi mamá y Desi. Se trataba de explicarle a Jessy algunas cosas de matemáticas para el examen que está preparando para regresar a la escuela ahora que la hija cumple un año. Pero por mensajes era muy complicado, y por eso nos conectamos al video-chat. Terminé cantando wishi wishi araña y  Pimpón es un muñeco, mientras le mostraba el Hulk (regalo de Navidad para Pako) y un monito maromero (juguete que traje de Puebla) a Desi. Con Jessy terminamos el ejercicio y la explicación y con mi mamá platicamos de los mameyes y otros antojos.

Durante el rato que platiqué con mi familia me llamó Paty Linares para ponernos de acuerdo para ir mañana a ver el desfile del Comic Con, en San Diego. No tenemos boletos pero vamos a ver de qué nos enteramos. Nos iremos a las 10 de la mañana, cruzaremos caminando y nos iremos a San Diego en el trolley! Será un día de caminar y de divertirnos.

En el Fb Susana Silva y Elvi López comenzaron a hablar de zapatos, y Susana me envío la liga de unos zapatos increíbles por la “arquitectura” pero muy bellos… y caros. Y de ahí comencé otra conversación, ahora con mi sobrina Mónica, acerca de zapatos que nos gustaría tener. Fueron y vinieron los modelos de zapatos que difícilmente compraríamos o nos pondríamos. Pero fue muy divertido.

Y entonces entró Mario Cisneros al chat y conversé con él una buena media hora, en un receso del retiro que está dirigiendo en casa Manresa. Me gustó la conversación, como siempre. Y quedamos de organizar la reunión que ya con Hanz habíamos planeado para antes de que se vaya Mario de regreso a sus estudios. Y me quedó pendiente la conversación con Freyca!

Un rato me fui a Google+ intentando un hangout, pero no estaba ninguna de las personas con las que me hubiera interesado conversar. Y hoy no fue día de Twitter.

Va siendo hora de prepararse para dormir, pero la música en Jango está muy buena (esta radio ha mejorado mucho) y me voy a dar un rato de relax mientras me tomo un té rojo, preparado con el submarino amarillo (literalmente, aunque es un infusor) que me regaló Pako.

19 de julio: caminar por la playa

Tuesday, July 19th, 2011

Hoy puse en práctica lo que tenía planeado: caminar por la playa por la mañana. Fue una buena caminata, con un clima muy agradable. Debo haber caminado unos 40 minutos a muy buen paso, primero por el malecón y luego por el bordo de la playa. La caminata ayudó a que el dolor de las pantorrillas (producto de las subidas por las escaleritas del monasterio) casi desapareciera. Claro que hice un poco más de ejercicio de subir y bajar sobre las puntas de los pies, parada en un escalón, y unos cuantos estiramientos mientras lavaba mis tenis y los tapetes en la lavandería, aprovechando que no había más almas que la mía y la de la señora que atiende el negocio.  Terminé de lavar y casi de secar: un tenis estaba totalmente seco y el otro absolutamente mojado, ¿cómo puede ocurrir eso?

Me fui al Calimax a comprar la verdura para el ceviche para la comida con Diana y Tere, y de regreso al depa compré el pescado. Preparé el humus y dejé todo picado y listo para mezclar el ceviche (el pescado blanqueado en agua caliente y terminado de cocer con el limón). La arrocera estaba también lista para conectarla 20 minutos antes de las 3 de la tarde.

Limpié la cocina y el piso y guardé los trastes. ¡Me lavé yo! porque estaba haciendo mucho calor, y al terminar mi arreglo (como si tuviera) puse cocer el arroz y puse la mesa. Pero ni Diana ni Tere se aparecieron. Por ahí de las 3:30, mientras comía, vi a Tere conectada y le pregunté qué había pasado. Dijo que creyó que se había cancelado porque no había visto ningún comentario. Sin embargo llegó a mi casa como a las 4 de la tarde y compartimos el arroz y el humus, más las galletas de higo que trajo y el café. Resulta que ella no come ceviche 😦

Conversamos un buen rato y se fue antes de las 6 de la tarde.  Después de guardar y recoger, me subí a la cama a  revisar cómo anda el mundo. El mundo dice que no necesita supervisión. Pero también conversé con mis amigos! Y quedé  de verme con Ana Cristina el próximo martes, en el Sanborns del Río.

En la tele no hay cosa que sirva, así que me pondré a leer y escuchar música mientras me da sueño. Y mañana volveré a la playita!

18 de julio: la aventura en el monasterio

Monday, July 18th, 2011

I have arrived. I am home (habitar felizmente en el momento presente)

Darío Sánchez envío la invitación a través de Facebook, para quien pudiera interesarle:

Este domingo 17 de julio estaremos visitando el Monasterio Deer Park en Escondido. Saldremos en Car Pool del Starbucks de San Isidro a las 7:30 AM. El tercer domingo comúnmente hay una ceremonia formal, meditación caminando y conferencia Dharma, la comida está incluida, no tiene costo se sugiere una cooperación es voluntaria.

Dulce y yo decidimos aceptar la invitación e irnos en mi carro. A las 6 de la mañana la recogí en su casa, a las 7:15 cruzamos la línea, desayunamos en el  Coco’s de San Isidro y a las 9:00 llegamos al monasterio, just in time. Realmente fue muy directo el camino y no nos perdimos (nosotros que nos perdemos tanto) aunque hubo algunos titubeos en las callecitas cercanas al monasterio. Un carro venía detrás de nosotros y se mantuvo siempre muy respetuoso, dándonos tiempo para maniobrar sin presionarnos.

Al estacionarnos, el hombre que venía en el carro se acercó, nos saludó y se presentó: Joseph, del grupo de danza Lux Boreal. Nos preguntó si era nuestra primera visita y nos comentó que él es visitante asiduo al monasterio. Luego nos hizo una indicación: si escucháramos sonar una campana, habría que detenerse y hacer una reflexión y, al apagarse el sonido de la campana, retomar el paso y la respiración normal.

De hecho, al escuchar la campana y detener el cuerpo:

  • se inhala el aire diciendo: Escuchen, escuchen
  • se exhala diciendo: este maravilloso sonido
  • otra inhalación: me trae de regreso
  • otra exhalación: a mi verdadero ser

Y entonces retomamos el movimiento y la respiración normal.

Seguimos conversando mientras subíamos una empinada escalera hasta que se me acabó el aire (no tengo condición, claro) y me di cuenta de que la Morra se había quedado atrás. La esperé y Joseph siguió su camino. Dulce, además, estaba botada de la risa conmigo: ¿a quien se le ocurre caminar al paso de un bailarín, subiendo la cuesta y platicando? Claro, eso se llama no pensar, que es mi estado habitual. Según Dulce, terminamos de subir la escalera como “Po” de Kung Fu Panda (y todavía tengo que saber qué es eso)!

Al llegar a lo alto vimos un salón preparado para la conferencia pero la primera actividad era meditar caminando, así que nos reunimos con algunos de los monjes en un patio donde nos explicaron el sentido de la meditación: aprender a movernos y caminar con plena conciencia, sin necesidad de apurarnos. Hemos llegado con cada paso al momento presente; podemos detenernos en la Tierra Pura o en el Reino de Dios. Mientras caminamos podemos ser conscientes del contacto de nuestros pies con la tierra y de nuestro respirar, diciendo “dentro” cuando inhalamos y “afuera” cuando exhalamos, de manera silenciosa. El ser conscientes de estar vivos en cada paso que damos tiene la capacidad de transformar nuestra vida diaria. Breathe! You are alive!

La “gatha”, como mantra u oración en silencio, mientras se camina acompañado por la respiración consciente, dice:

  • He llegado, estoy en casa
  • El aquí y el ahora
  • Soy sólido, soy libre
  • En el último, yo habito

Así, caminado mientras intentábamos meditar silenciosamente, recorrimos el monasterio. El estanque de lotos (no mud no lotus, leímos), los bellos arboles, los laureles cargados de flores blancas o rosa encendido, la vegetación de esa zona de tierra muy seca (en la que, luego nos enteramos, habitan tarántulas y víboras de cascabel, por ejemplo) y los mil letreritos colocados en las plantas con mensajes como “Smile”, o los letreros que anuncian “you have arrived, you are home”, “peace is every step”, “breathe my dear”, etc. El paisaje es bello y realmente se respira paz. La campana tocó algunas veces y nos “engarrotamos”,  como dijo Dulce, observando a los monjes para retomar el paso. Regresamos de la misma manera a la sala, a la que entramos sin zapatos para la conferencia.

Las conversaciones de los Dharma son en vietnamita o en inglés, pero la conferencia fue en vietnamita con servicio de traducción y audífonos. Duró como una hora y media, y el Dharma nos explicó en qué consiste su práctica, su enseñanza. En realidad no es necesario seguir con demasiado detalle su discurso, porque repite varias veces su mensaje: lo que hace es relatar su experiencia y ya. Los momentos vividos y la manera en que cada momento prepara el nuevo paso, genera una nueva conciencia y nos da felicidad. En el ínterin, traté de cambiar de posición: sobre una pequeña colchoneta había un cojín y me había instalado cómodamente con las piernas casi cruzadas una sobre la otra; después de un rato me cansé y trate de doblar las piernas hacia atrás, sentada sobre el cojín… ¡que salió desplazado hacia adelante haciendo que cayera de espaldas! Un monje que estaba detrás y una asistente a la conferencia me ayudaron a sentarme nuevamente, esta vez sin cojín. La Morra se mantuvo seria.

Cuando terminó la enseñanza el Dharma nos agradeció la escucha y la atención, saludamos con las manos juntas y una ligera inclinación. En este caso la ghata dice “Un loto para ti, un Buda a ser” acompañada de una respiración. Como Dulce se entretenía en pararse, el monje que me había ayudado a levantarme casi le pica las costillas para que se pusiera de pie. ¡Y Dulce no se rió!

Nos dijeron que disponíamos de 10 minutos para ir al baño o tomar agua, antes de la siguiente actividad, en la misma sala. Pero Dulce quería regresar al estanque de los lotos, así que nos saltamos la actividad y aun con el solazo y el calorón que se sentía intentamos rehacer el recorrido (nosotras, que nos perdemos tanto), sin conseguirlo por supuesto. Pero sí llegamos a la aldea en la que viven los monjes, y en la que se encuentra el salón de té y la tiendita (libros, playeras, etc.). En todas partes hay que entrar sin zapatos. La tiendita estaba cerrada, y el salón de té concurrido. Y fue ahí donde nos enteramos de las serpientes y las tarántulas. También llegamos al hermoso árbol que habíamos visto por la mañana y al que yo había querido tomarle fotos. Dulce, por supuesto, decidió subirse al árbol tan alto  como se pudo.

De regreso al salón, encontramos un árbol rodeado de sillas y bancas y decidimos descansar. Observamos una ardilla comiendo imperturbablemente a pesar de nuestra intromisión. Luego se acercó  sin rastro de miedo. Le ofrecí una manzana, pensando en que la comería despacito, como habíamos visto que comía las ramitas, pero no: ¡tomó la manzana con el hocico y salió corriendo con todo y carga! Ni tiempo dio para una foto.

Acostada en una banca observé una campana colgada del árbol,  directamente sobre mí. Dulce no resistió: tres veces la hizo sonar (suavemente, eso sí). Ella hubiera querido hacerla sonar fuertemente una y  otra vez para jugar a los engarrotados, pero se quedó como travesura confesada pero no realizada. Mientras, desde la sala de actividades se escuchaban cantos y sonidos de tamborcillos o algo así. Cuando terminaron era hora de la comida, la cual también se realiza en meditación en un comedor amplio (en el siguiente nivel del cerro), muy ventilado y con el panorama de la sierra. Se trata de masticar despacio, disfrutando la comida y dando gracias por el alimento y las condiciones que permiten nuestro sustento. Una vez que todo mundo (TODO MUNDO) se ha servido y está sentado, en comunidad, la campana suena tres veces y entonces se puede comenzar a comer en silencio durante los primeros 20 minutos (se puede sonreír a la gente de enfrente o al lado), después de los cuales la campana suena dos veces y entonces se puede conversar o uno puede pararse a servirse más comida.

La comida es vegetariana 100%: sopa de papa con camote amarillo y champiñones, sazonada con hierbas; vegetales blanqueados y aderezados, arroz blanco e integral, y tofu marinado y calientito. De postre, puré de camote amarillo.  Para beber hay agua y té.

Al terminar, cada uno recoge sus trastos, los lava y los pone en los escurridores. Nos anunciaron que la tiendita (en la aldea, en el nivel siguiente del cerro) estaría abierta desde ese momento y hasta las 3:30 de la tarde, y que la sesión de relajación total iniciaría a las 2 en punto (y no se espera a nadie). Fuimos a la tiendita buscando uno de los sombreros como los de los monjes, con alguna de las leyendas que nos habían gustado, pero solamente encontramos los regulares. Compramos un abanico cada una.

Y entonces nos dirigimos a la sesión de relajación total, en el mismo salón en el que se desarrollaron las actividades del día. Al llegar, las colchonetas ya estaban organizadas y una monja iba guiando la relajación de los pies a la cabeza, haciendo mención de la bendición que representa tener nuestros pies, nuestras piernas, etc., agradeciendo a cada miembro de nuestro cuerpo por las oportunidades que nos da de saludar, abrazar, bailar, etc. y permitiéndole relajarse. De esta manera, escuchando su voz y sus silencios y los cantos ocasionales, realmente entramos en relajación total. Ni Dulce ni yo nos dormimos (¡algunos señores roncaban!) pero después comentamos cómo en un momento determinado ya no escuchábamos la voz de la monja sino nuestros propios pensamientos.

Finalmente, la monja nos anunció que para terminar la relajación sintiéramos nuestro cuerpo, abriéramos los ojos y estuviéramos conscientes de nuestro ser. Al sonar una campanita nos sentamos, al sonarla por segunda vez nos paramos y saludamos a los que teníamos enfrente y al frente del salón. Y ahí terminó la sesión y la experiencia. La monja nos dio las gracias con una sonrisa (todo mundo sonríe, incluso para sí mismos).

Tomamos el camino de regreso y solamente paramos para comprar una nieve. Llegamos  a Tijuana hacia las 7 de la tarde, directo a la Plaza Río donde Dulce tenía que hacer unas compras previas a su viaje a San Felipe, al que su mamá me había invitado y al que Dulce insistía en llevarme. Luego la llevé a su casa, me entregó algunos encargos para el Voss y el padre Lorenzo, mismos que dejé en casa de los jesuitas de paso a mi casa. Llegué muy cansada, muy relajada y cené pan con jamón serrano y queso y medio vaso de oporto. ¡Me quedé dormida en cuanto puse la cabeza en la almohada!

18 de julio: Segunda visita a la Prepa Lázaro Cárdenas.

Monday, July 18th, 2011

La cita era hoy a las dos de la tarde y a esa hora en punto nos hicimos presentes Óscar, Adriana y yo. Adriana se acercó a la subdirección en la que estuvimos el viernes pasado para anunciar que ya estábamos ahí.  Una profesora le cerró el paso diciéndole que ella llamaría a Oscar cuando terminara el asunto que tenía entre manos: anunciarle a una madre llorosa que su hijo no podría ser reinscrito porque al reprobar Geometría Analítica con 5.9 (claro, ya vimos la precisión y validez de la calificación) acumulaba cuatro materias reprobadas y automáticamente aplicaban la suspensión (del chisme del examen y la calificación me enteré por Oscar). La maestra sonaba muy enérgica regañando al alumno porque, dijo, si hubiera hecho cada tarea tantas veces como fuera necesario e incluso en color rosa (sic) seguramente no habría reprobado. O sea: usted repita y repita que algo se le irá pegando en cada repetición.

La madre llorando y el hijo resignado se fueron y la maestra llamó a Oscar. Nos acercamos los tres y la maestra perdió la compostura: ella no iba a discutir conmigo porque todo mundo sabe que las gráficas no son para razonar sino para mostrar resultados (referencia al problema de la parábola en la que simplemente se pedían las coordenadas del foco, y para el que Oscar hizo el análisis completo trazando la gráfica) y que la palabra ANALÍTICA, en la Geometría Analítica, se refiere a que hay que escribir todo tal y como el maestro lo hizo en clase (y yo recordé a Feynman y su primo mayor  que estudiaba álgebra sin entenderla mientras el escuincle que era Feynman le daba las respuestas y el primo decía que si no las escribían como el profe entonces no era álgebra). Y que eso no era un mercado para discutir, y solamente hablaría con el alumno y su tutora legal, en su oficina privada. Me hice a un lado, ostensiblemente, sin poder aguantar la risa pero sin hacer ruido.

La voz airada de la maestra y las respuestas razonadas de Oscar se escuchaban, y a cada cuestionamiento del alumno la maestra (quien es la coordinadora del área de matemáticas) se escuchaba más y más molesta. “Porque no escribiste la ecuación de la recta como función”? Porque no lo pidieron y me dio lo mismo escribirla de cualquier forma, dijo Oscar. Y ya no pude seguir escuchando porque se apareció un señor muy amable a preguntarme si ya me estaban atendiendo. Le dije que estaba pensando cómo iba a escribir en mi blog los incidentes que acababan de ocurrir y en el que una profesora me había descalificado, que no se preocupara por mí porque estaba muy divertida. Me invitó a pasar a una oficina, SU oficina. Y me quedó claro que era el director del plantel, ni más ni menos.

Comenzó por decirme que estaba enterado del asunto porque por la mañana lo había conversado con el subdirector y el maestro que elaboró el examen  y habían estado de acuerdo en que mis cuestionamientos eran razonables y que yo sabía de lo que hablaba. Que reconocían que el examen estaba elaborado de manera muy rígida y la calificación del examen de Oscar había sido inadecuada. Conversamos, y medio le explique cuál es mi experiencia en el área y algunos de mis trabajos que tienen que ver con la enseñanza de matemáticas en bachillerato. Le manifesté mi consternación por la señora que lloraba como resultado de una calificación que podía resultar cuestionable. Se movió a otro terreno y comenzamos a hablar de las prácticas docentes tan arraigadas, y más en matemáticas (dijo él, “porque los docentes de esa área se defienden diciendo que las matemáticas no han cambiado desde los tiempos de Pitágoras” sic) a pesar de los cambios que se pretenden en el sistema educativo y  a los que se ofrece muchísima resistencia. Reconocí que en efecto, así sucede, incluso en la universidad donde una maestra declara que enseña cómo le enseñaron sin ningún cargo de conciencia por no ser siquiera capaz de investigar un poquito acerca de los temas que se empeña en enseñar (no que los alumnos aprendan algo). Al respecto comenté sobre los hallazgos en mi tesis de maestría, aclarando que el desarrollo de competencia en los alumnos, en mi caso, inició el mismo día en que comencé a dar clases.

Me dijo que había esperado conocerme hoy, y que la profesora no me había descalificado sino que simplemente había querido conversar solamente con el alumno. Pero claro que me descalifico, le aseguré: me dijo que no era mercado para discutir (con cualquiera, claro). Reconoció que tenía razón, pero que seguramente eso obedecía  a lo que hablamos del temor del profesor a perder el dominio y poder dentro de su área y que la profesora se sintió retada e intimidada. Por supuesto, le dije, me queda perfectamente claro: ¡esa es precisamente la razón por la que ya no voy a dar clases de matemáticas en la Ibero!

Nos despedimos muy cordialmente con un muy buen apretón de manos y el intercambio obligado de tarjetas.

Al salir de la oficina todavía tuve que esperar a Oscar y Adriana. La maestra salió apresuradamente rumbo a la oficina del subdirector, seguida por mis amigos. En menos de dos minutos ellos estaban ya conmigo y Adriana me hizo señas de que afuera me contaría el desenlace. La maestra había decidido que Oscar debió responder como su maestro le enseñó, y Oscar replicó que el maestro que tuvo no tenía idea de lo que hacía y podían escribir cualquier cosa. La profesora entonces decidió calificar el examen de acuerdo con sus reglas y anunció que los puntos no alcanzaban ni para un 5 de calificación (a pesar de que el viernes la calificación era de 6). Y fue entonces cuando salió de su oficina rumbo a la del subdirector, quien le comunicó a la profesora que el examen de Oscar mostraba un aprovechamiento del 70% y la calificación era de 7. Evidentemente, el acuerdo al que por la mañana habían llegado el director, el subdirector y el profesor que elaboró el examen. El enojo de la profesora debió ser mayúsculo, y por eso Adriana ya no quiso comentar nada dentro de la escuela.

Lo bueno, por el área que Oscar escogió, es que ya no llevará matemáticas. Aunque seguramente habrá más de una manera de fastidiarlo (eso sí paso con Pako, cuando estuvo de regreso en el Tec, en la prepa). Para mí, nomas es una rayita más. ¡Y no pasa nada!

17 de julio: cansada pero feliz

Sunday, July 17th, 2011

Muy cansada para contar las aventuras de dos pequeños saltamontes en un monasterio zen. Pero fue una experiencia curadísima! Las fotos y los comentarios los dejará para mañana, porque entre el cansancio, el relajamiento, y el oporto de la cena…me voy a dormir!

16 de julio: esto debe ir en el blog de Blogger!

Saturday, July 16th, 2011

Hace muchos años, cuando Pako cursaba primero o segundo años de secundaria, en el campus León del Tec de Monterrey, reprobó química porque, dijo, ¡es genético! Y seguramente es cierto. El asunto es que Enrique Garibay,  un profesor a quien quiero mucho y que trabajaba conmigo, decidió asesorarlo para que presentara su extraordinario. Llegó el día de la entrega de resultados y Pako regresó diciendo que había vuelto a reprobar el examen. Sin más, Enrique se levantó de su escritorio (su oficina estaba frente a la mía) y salió corriendo a la secundaria. Cuando regresó nos anunció: Pako sí paso el examen, y la maestra no sabe nada de química! A Pako lo cambié a una secundaria de verdad, en el siguiente curso,  y no hubo secuelas de ese problemita.

Ayer me tocó hacer lo propio con Oscar, el hermano de mi amiga Adriana. El chico, que es bastante listo, estuvo yendo a mi oficina para prepararse para el examen extraordinario de Matemáticas III (Geometría Analítica) de prepa. Hubo que mostrarle algunos errores que cometía por descuido y exceso de confianza (signos, manejo de fracciones, etc.) para que los corrigiera y pusiera atención;  aprendió a escribir  la ecuación de la recta en cualquier forma posible y a elegir la mejor de las formas según el problema propuesto. Y aprendió a resolver una variedad de problemas que implican ecuaciones lineales/rectas. Lo mismo pasó con la parábola y, una vez que comprendió cómo se lleva a cabo una traslación y su efecto sobre la forma algebraica correspondiente, la circunferencia fue cuestión de media hora a lo más; para la elipse me pidió una versión ultra comprimida en los últimos cinco minutos de la última sesión que tuvimos.

El único punto que me hizo brincar fue cuando me dijo hay un problemita que creo que viene en esos exámenes, pero seguramente es algo que ni es importante ni vale la pena pero ¿lo podemos ver? El problemita, resultó ser, ni más ni menos que la manera de calcular la distancia entre dos puntos del plano! Le expliqué: en esto de la Geometría Analítica hay unas cuantas cosas esenciales:

  • El plano cartesiano, que es una cuadrícula generada por dos rectas numéricas perpendiculares entre sí y a las que llamamos ejes. Por cada punto de cada eje pasa una recta paralela al otro eje
  • El origen, determinado por el cruce de los dos ejes. El origen es el punto a partir del cual ubicamos cada uno de los otros puntos del plano, especificando la distancia del punto que nos interesa a cada uno de los dos ejes (la distancia de un punto a una recta se mide perpendicularmente)
  • La métrica, o manera de calcular la distancia entre dos puntos cualesquiera del plano. Por las características del plano, al trazar el segmento entre dos puntos cualesquiera podemos visualizar un triángulo rectángulo (a menos que los dos puntos estén en una misma recta paralela a uno de los ejes), y  la longitud de la hipotenusa es precisamente la distancia que buscamos. Es decir: la regla para medir distancias en el plano es el Teorema de Pitágoras

Para Oscar fue más que evidente que en realidad no necesitaba fórmulas para hacer los cálculos. Ni para encontrar el punto medio de un segmento ni para partir un segmento en partes proporcionales. En caso necesario, hacia un dibujito simbólico.

Le expliqué cómo las ecuaciones de las cónicas se establecían a partir de sus condiciones focales respectivas, lo que significa escribir la igualdad entre dos distancias o algo equivalente, y hacer algo de talachita algebraica para llegar a la forma que se presentan en los libros de texto, como sacadas de la manga del autor.

Y se fue a presentar su examen. Él dijo que se había sentido muy bien. Pero cuando llegó la fecha de recoger resultados le dijeron que estaba reprobado. Solicitó revisión e inicialmente le dijeron que no. Ante la insistencia, el subdirector cuestionó los procedimientos de Oscar pero luego tuvo a bien revisar un ejercicio para darse cuenta…de que estaba bien resuelto. Ante la evidencia, ofreció revisar el examen el viernes 15 de julio a las dos de la tarde. Y allá llegamos Dulce, Adriana y yo, para que nos explicaran el método de evaluación.

Primera sorpresa: sin recibirlo, le anunciaron que ya tenía 6 y estaba aprobado. Pero no era eso lo que queríamos y esperamos hasta que nos recibió el mismo subdirector (nos hizo esperar casi una hora, a pesar de la cita). Entramos Adriana, Oscar y yo, mientras que Dulce se quedó en la recepción. El hombre nos volvió a decir que Oscar ya había pasado, pero le expliqué que más allá de la calificación nos interesaba la parte formativa de la evaluación: saber por qué y en qué Oscar se había equivocado. Me prestó el examen y en la primera hoja se notaba ya un problema: le pidieron escribir la ecuación de la recta que pasa por dos puntos dados (no especificaron cuál forma de la recta) y se la tacharon sin calificar, estando bien resuelta. Una maestra que entró al quite (la que química!) trato de salvar la situación  (¿?) diciendo que como el maestro tiene tantos exámenes que calificar no puede poner mucha atención a cada examen (¡WHAT!) a lo que contesté que yo también había dado clases en prepa y eso no era una excusa. Me preguntaron si era la mamá de Oscar ¡ja! y tuve que presentarme formalmente (¿pa qué preguntan pues?)

Oscar me pidió que revisara la última hoja: de los tres ejercicios, el de circunferencia era el que ya había revisado el subdirector…y no habían modificado el puntaje. Luego había uno de parábola, para el que se pedía determinar las coordenadas del foco, a partir de la ecuación dada. Óscar trazó correctamente la parábola, marco el lado recto, la directriz, el vértice,  y el foco con las coordenadas respectivas.  Y puso el resultado pedido (las coordenadas del foco) en un cuadrito en el extremo de la hoja… ¡y se lo pusieron mal! y el pobre subdirector ya no hallaba qué decirnos.

El tercer ejercicio, transformar la ecuación de una parábola de la forma general a la ordinaria, estaba casi totalmente bien resuelto excepto porque a Oscar le ganaron las prisas y no factorizó el último numerito. Pero no habían revisado el examen y simplemente le asignaron el número suficiente de puntos para que la calificación fuera 6! Al final, convocaron a la coordinadora del área para una nueva reunión el próximo lunes a las dos de la tarde para, ahora sí, hacer una revisión completa.

Después de esta experiencia estoy segura de dos cosas:

  1. A Oscar le van a revisar sus exámenes con mucho cuidado y deferencia
  2. A mí me van a prohibir acercarme a los alumnos y las instalaciones de la Prepa Lázaro Cárdenas, de Tijuana!