3 de mayo: aquí me recargué en el farol para esperar

Friday, May 3rd, 2013

Dormí bien, por fin. Di clase y me tocó la misa de viernes primero, que tiene lugar durante mi segunda hora de clase. Y luego me fui a recoger las plantas de lavanda que Betty me hizo favor de venderme para ahuyentar a las hormigas que se comen mi árbol de limón. Era atravesar la ciudad completita en una ruta que nunca había recorrido y con la confianza de que mi brújula interna me guiaría; por extraño que resulte, funcionó. En el camino a casa una llanta se ponchó. Cuando llegué eran pasadas las 11 y tenía un mensaje de mi madre sobre un viaje rápido que hará a Tijuana este domingo para renovar su permiso de internación y regresar a Buena Park. Problema: no tiene idea de los detalles del viaje y a mí me causa preocupación.

De esas cosas en que la gente no imagina las mil peripecias y eventualidades que pueden surgir y de las cuales uno ha sido testigo o víctima. ¿A lo mejor algunas las he leído o he visto en algunas películas?   Pero no quiero que a mi amá le ocurra alguna eventualidad en la frontera y se encuentre sola y sin apoyo (y por supuesto que recuerdo el viajecito de hace exactamente tres años). Claro que le pido que se informe de los detalles del viaje con la persona que la llevará (porque la persona va a consulta médica y no estará con ella todo el tiempo): ¿en qué garita la dejará para hacer el trámite? ¿La esperará ahí o la dejará y se irá a su cita médica? Y si la deja ¿dónde y a qué hora la recogerá para regresar a Buena Park? Y si hubiera un problema con el trámite, ¿qué camino tomaría?

Lo comenté con mi hermano Manuel y vio los mismos problemas.  Ni siquiera se puede hacer un plan de apoyo con algún alumno o amigo en Tijuana si no tenemos información (y siendo viernes por la tarde y en fin de semestre). Después de nueve horas seguimos en las mismas.

Mientras, hice el té de hojas de lavanda y lo esparcí por todos los lugares donde las hormigas andan, y en el rodete del árbol. Ciertamente, parece que es un aroma que les disgusta. Pero no ceden, así que repetí la dosis y me aseguré de que todos los rincones de la cocina quedaran impregnados. Veremos mañana.

Entre eso, ir al súper, cocinar un poquito y estar checando el Skype y el Facebook en busca de alguna respuesta, se me fue el día. Nadie contesta. Definitivamente, cada uno tenemos nuestra propia agenda y lo demás no importa. Como con las hormigas: veremos mañana.

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