Archive for December, 2018

6 de diciembre: octubre se llenó de satisfacciones

Thursday, December 6th, 2018

Octubre comenzó, simplemente, como la continuación de septiembre.  Las dos conferencias tuvieron lugar; comencé a participar en un grupo cerrado sobre el tema, creado por periodistas; me inscribí a otro curso de la UNAM (y olvidé la última sesión) y me pidieron ser parte de un video sobre la participación de las mujeres en el movimiento (apenas ayer me hicieron llegar el documento). Mucho ruido alrededor, lo cual ya sé que a algunos no les agrada mucho. Ese es su problema.

El trabajo con los docentes continuó a lo largo de octubre, prolongándose por las extensiones de plazo que iban solicitando desde todas las sedes; en el grupo a mi cargo se trató más que nada del deseo de profundizar en los temas, por parte los docentes, y su voluntad de aprender a mejorar su redacción. Nada de eso era el trabajo convenido, pero había que satisfacer esas ganas de aprender. Hubo textos que corregí hasta cuatro veces, y lo mejor es que agradecieron el esfuerzo realizado. Ellos estuvieron satisfechos con su trabajo, y ese es el resultado importante. Al final hubo que hacer un reporte, incluyendo testimoniales, fotos, evidencias de apoyo, etc. Lo hice a mi modo, poniendo en claro que eso nunca se estableció al inicio del proyecto y que no se entregó una rúbrica (algo que se le pide a los docentes que incorporen en su planeación) ni un plan de trabajo completo. Me negué a hacer el trabajo de captura de calificaciones, disponibles bajo cualquier filtro en el mismo portal de la institución que nos había contratado, porque eso no es mi trabajo, dije. Creo que fui a la primera que le pagaron … el 80% de lo pactado, sin recibos ni facturas.

Hacia mediados de mes recibí una invitación más que honrosa, para impartir una cátedra magistral en la Universidad de Guanajuato sobre la didáctica y la innovación educativa, el 27 de noviembre a las 9 de la mañana. La invitación venía de parte de las autoridades del Campus León de la UG y estuvo acompañada de gestos invaluables de reconocimiento a mi trabajo. La sorpresa llegó cuando supe que el Director Académico de ese campus es un querido ex compañero de trabajo, un físico notable y un excelente profesor. Comencé a desarrollar la presentación con sumo cuidado, acudiendo a dos extraordinarias docentes y amigas, Olinda Y Adriana, para que me ayudaran a revisara y me hicieran llegar sus comentarios. Cierto, el texto era solamente una guía para no divagar, pero se trataba de que fuera lo más correcto posible. Ponerlo a punto me llevó unas tres semanas.

En ese lapso, mi hijo anunció su plan de viajar a León durante el mes de noviembre. A finales de octubre concretó su pan de viaje: Londres a Cancún, donde pasaría unos días conociendo y esnorqueleando, para luego viajar a León y pasar aquí unos diez días; el vuelo de regreso seguiría la ruta inversa. Se iría en cuanto festejáramos su cumpleaños. Eso determinó la siguiente actividad en mi lista de pendientes: ir de compras para preparar anticipadamente los antojos que pudiera tener, de manera de no perder mucho tiempo en la cocina. Y prepararme para navegar sin reloj y sin brújula (lo cual no me cuesta mucho trabajo), siguiendo sus planes y apoyando sus actividades.

Terminamos octubre en ese tono, realizando trabajo muy satisfactorio, recibiendo reconocimientos y esperando al hijo.

 

5 de diciembre: Septiembre: trabajo y angustia

Wednesday, December 5th, 2018

Lo mejor de tener trabajo intenso es que permite que el cerebro controle todo, dejando muy poco al sentimiento. Para bien y para mal, es lo que he aprendido a lo largo de mi vida. El trabajo es la mejor receta para que uno disipe las penas que aquejan a la mayoría: pérdidas, malestares en cada cambio de ciclo de vida, etc.

Septiembre comenzó con el taller de formación para los docentes en el Estado de Guanajuato; a mi cargo tenía un grupo en Santa Cruz de Juventino Rosas y la coordinación administrativa de otros dos facilitadores en la misma sede. Dos sesiones presenciales, el 2 y el 9 de septiembre, y muchas horas de trabajo en línea tratando de ayudar a resolver las mil carencias que encontré, desde las que se refieren al acceso a los dispositivos tecnológicos de todo tipo, al uso de las aplicaciones en celulares, y a lo que era propiamente el taller: la planeación didáctica a la cual, aparentemente, nunca habían sido inducidos. Viajar a Juventino Rosas fue una aventura, en cada ocasión, a pesar de que es un municipio relativamente cercano a la capital del estado de Guanajuato. Constaté que en los 20 años transcurridos desde que coordiné y desarrollé un proyecto para la Secretaría de Educación del estado, desde el Tec de Monterrey Campus León, para apoyar a los docentes en el uso de las incipientes TIC, no solamente no hay cambios sino hasta algunos retrocesos. Eso será el tema de otro tipo de documento.

Al mismo tiempo, el mismo 2 de septiembre, en mi familia cercana detonó un grave problema de salud que nos tuvo en vilo por tres semanas. Cada día el panorama tornaba a ser más oscuro; muchas complicaciones, muchos indicios de un desenlace fatal. Entre todo eso, la preocupación inmediata era mi madre, quien seguramente no habría resistido un desenlace como el que preveíamos. Mi informante era mi hermana Nidia, al pie de la cama de hospital, en California, pendiente de cada signo, de cada noticia. Cuando todo parecía perdido anunció que mi hermano Juan tendría una operación a corazón abierto al día siguiente, el 24 de septiembre.

Los padres de dos queridas amigas pasaban por el mismo trance, y ninguno de los dos sobrevivió. El estado general de salud de mi hermano no auguraba nada favorable. La operación resultó bien, la recuperación también. Contra todos mis pronósticos se recupera, aunque todavía tienen que arreglarle otros aparatos.

Aprovechando los tiempos disponibles me inscribí en cursos ofrecidos por la UNAM. A la mitad del segundo, me invitaron a dar una conferencia sobre el 2 de octubre de 1968, programada para el 9 de octubre de 2018. Comencé a preparar el rollo que expondría; un mapa mental, básicamente. Posteriormente, la Alianza Francesa de Guanajuato me hizo una invitación similar, pero programada para el mero 2 de octubre. Eso ha generado otras acciones, otras invitaciones y el enriquecimiento de mi red de contactos. Hablar de esa experiencia es siempre doloroso y lo había puesto por escrito en un texto publicado en Es lo cotidiano/Tachas. Esa misma memoria, recontada y con imágenes, fue el tema de mis conferencias. Al terminar septiembre tenía listas mis presentaciones. El día de hoy Claudia Sheinbaum, al asumir el mando de CDMX, hizo desaparecer al Cuerpo de Granaderos de infame recuerdo; una de las demandas del pliego petitorio de hace 50 años. Alegría mezclada con rabia y con nostalgia.

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Los puntos de pliego petitorio, hace 50 años

El curso con los docentes, una vez pasadas las sesiones presenciales, exigió de muchas más horas de trabajo para brindarles un verdadero apoyo: apoyarlos en la reconstrucción de su ortografía, su redacción y la comprensión de conceptos que uno supondría bien establecidos. Lo maravilloso fue la respuesta: gente con ganas de mejorar, a pesar de que ya había señales de que la Reforma Educativa iba de salida. Ellos querían seguir aprendiendo. No todos pudieron terminar satisfactoriamente, cierto; la mayor parte no tuvo el tiempo ni los apoyos locales que requerían para acceder a los portales de los talleres, para aprender a utilizar una cuenta en WhatsApp o a crear documentos con fotos insertadas. Los plazos se ampliaron varias veces, pero no fue suficiente.

Terminamos septiembre en la esperanza de recuperar a algunos, a través de la red de apoyo y colaboración que ellos mismos comenzaron a crear. Y esa es una de mis satisfacciones.

 

4 de diciembre: las últimas semanas de agosto

Tuesday, December 4th, 2018

Agosto terminó en paseos y compromisos de trabajo.

Antes, en Semana Santa, Janeth vino desde Tijuana a traerme la invitación para su boda, a realizarse en los viñedos cercanos a Ensenada. Llegó acompañada de su madre, su hermana, una alumnita del ballet, y su abuelo. Comimos, conversamos y reímos. Un verdadero gusto. Al día siguiente regresó, ella sola, para conversar sobre la vida, los recuerdos. Una ex alumna del último grupo que tuve a mi cargo en Tijuana, en el área de Comunicación, y que se convirtió en una muy querida amiga. Y que me trajera la invitación hasta acá fue un detalle muy de agradecer, así que en cuanto Volaris anunció sus ofertas, compré el pasaje redondo para asistir al evento.

Esta vez no crucé la frontera. En el aeropuerto renté un carro, porque no tenía idea de cómo llegar en camión al Glamping Ruta de Arte y Vino, donde sería la boda. Y fue un acierto. El Glamping, por su parte, fue una experiencia que no hubiera vivido de otra manera, aunque solamente pernocté ahí del viernes 24 al sábado 25, día de la boda.

La tarde del viernes, después de instalarme en uno de los campers, salí a buscar algo de comer porque en el campamento lo único disponible era café, y la cocina disponible para que cada uno cocinara a su gusto. Sobre el camino a Ensenada, en plena Ruta del Vino, encontré un Bistró al lado de un Oxxo. Me atendieron excelentemente: una botella de vino blanco de la región, frío y descorchado para mí, y una tabla de quesos en un recipiente para llevar. Otro acierto. Apenas unos minutos después de regresar al campamento, llegaron los novios y la familia de la novia. La merienda se volvió botana compartida en una deliciosa tertulia que terminó pasada la media noche asando salchichas en una fogata. Música, conversaciones, y sentirse realmente parte del grupo.

La mañana del sábado comenzó con una notificación de que había sido contratada para impartir una capacitación a docentes de primaria, en Juventino Rosas, Guanajuato, con dos sesiones presenciales al iniciar septiembre y unas 30 horas de trabajo en línea. No había mucha más información, pero el monto por ese trabajo ayudaba a cubrir los gastos del viaje. Acepté. Y fue otro acierto: me permitió conocer de cerca el proceso de la evaluación docente, la excelente disposición para el trabajo y las carencias de los profesores que me asignaron, y los teje manejes de empresas como la que me contrató, que no predican con el ejemplo, entre otras cosas. Un artículo está pendiente, documentado con todo lo que me fue indicado y proporcionado, y lo que no.

Almorzamos en comunidad, en el restaurante más recomendado de la región: La Cocina de Doña Estela. Me dijeron que había que llegar antes de las 10 A.M. y fue una sana recomendación. Para cuando terminamos el almuerzo, el exterior del local albergaba entre 100 y 150 personas esperando mesa. Mientras, se les ofrecían en venta productos de la región. Yo no disponía de mucho tiempo, de modo que llevé al campamento a algunos de los comensales del grupo, lo cual me permitió conocer más a fondo al novio, y de ahí salí rumbo a Tijuana para encontrarme con amigos antes de regresar a la boda. De paso, cambiarme de alojamiento y prepararme para el evento. Llegué al Glamping apenas a tiempo. Y fue una bella ceremonia civil. La luna llena apareció sobre los cerros durante la sesión de fotos (las cuales se encuentran en el portal del Glamping), con el atardecer en el lado opuesto del campamento. No me quedé al festejo con todos los invitados. La tertulia del día anterior fue mucho más significativa para mí, y estaba cansada.

El domingo temprano regresé a Tijuana, con una escala en Rosarito para almorzar en El Nido (tradicional) y caminar por la playa un buen rato. A las 6 de la tarde ya estaba hospedada en el Caesar’s, como siempre. Y volví a encontrar a mis amigas, incluida Dulce que estaba a pocos días de regresar a Bristol. Con ella y su mamá almorcé al día siguiente; y la tarde, en una de esas gratísimas casualidades, me permitió encontrar a Venecia en calidad de ángel de la guarda, escoltada por su caballero andante, quien me ayudó a resolver una pequeña crisis con la creación del grupo de WhatsApp que me indicaron que sería necesario para el trabajo con el grupo de docentes. La chamba daba inicio. Todavía pude desayunar, al día siguiente, con Jin-Ho y Michelle, en el muy agradable restaurante de la propia Michelle; Jin-Ho se hizo cargo, además, de resolver un entuerto con un paquete, y de llevarme al aeropuerto.

Llegar a León significó ponerme a trabajar, de lleno, en el curso que tendría a mi cargo; para comenzar, enviar toda la documentación requerida para el contrato, incluyendo el contrato firmado y escaneado; después del aseguramiento vino un taller en línea donde se nos dijo, a todos los facilitadores, de qué trataba la capacitación, quién estaba detrás del proyecto y cuáles eran las expectativas. Uno no se raja.

Y así llegamos a septiembre.