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14 de mayo: Para reconocer a quienes han aportado algo a mi persona

Wednesday, May 14th, 2014

Mañana es Día del Maestro en México. Tantos y tantas a quienes agradecer por lo que aportaron y siguen aportando a mi construcción como persona.

No se trata solamente de lo escolar, de lo académico, sino de todas las cosas grandes o pequeñas que nos ayudan a ir construyendo las herramientas para desenvolvernos en los planos social, sentimental, laboral, ciudadano, etc.

Mis primeros maestros, siendo la primogénita, son mis padres y mi abuela Hilaria, mi tía Cuca, mi tío Gonzalo y mi prima Licho. Mi entourage en la primera infancia. De ellos aprendí el lenguaje, el gusto por la fiesta, los sabores, los antojos, el café, los viajes en tren, las idas al cine y Mazatlán, entre otras cosas. No sé a partir de qué momento fui consciente de la existencia de mis abuelos paternos, separados. Mi abuelo era una persona muy callada y muy sencilla que nos demostraba su afecto construyéndonos papalotes y canastillas para los voláramos en el parque o en la calle, Mi abuela se mantenía lejana aun cuando íbamos a visitarla. Alrededor había otros familiares pero que no tuvieron mayor influencia sobre mí.

De mis hermanos menores (tres hombres y dos mujeres) aprendí que uno puede meterse en dificultades familiares simplemente por no poner atención a algunas reglas, en la escuela o la casa. Pero no aprendí que uno puede romper las reglas por el simple hecho de que para mí no las había, o eran tan naturales para mi estilo de vida que nunca sentí  que las hubiera.

Están también las amigas de los primeros ciclos escolares, hasta la secundaria. No creo haber aprendido gran cosa de ellas, y no tengo recuerdos particulares de nuestras interacciones, excepto al final cuando decidieron que mi desparpajo y pensamiento liberal no convenían en su grupo y a sus afanes por cazar a los solteros de la ciudad.

De mis compañeros en la Vocacional aprendí mi manera de actuar (ese que les molestó a las niñas de mi pueblo) y de relacionarme con los varones, haciéndome parte del grupo y nada más pero sin perder mi identidad. Incluye otros modos del lenguaje, jugar algunos juegos, tener iniciativa y, muy especialmente, verlos como compañeros y nada más. Por supuesto, no aprendí a jugar del lado de las niñas.

Ya en la licenciatura, y a través de mis amigos y compañeros,  aprendí que hay otras maneras de vivir y de divertirse, y otras lecturas y otra música;  junto con ellos aprendí lo que es represión y violencia y a defender mis derechos, a argumentar en público, a ocuparme un poco de los demás, a ser menos egoísta, a manifestar mi indignación y a protestar. Y aprendí mucho sobre respeto y cuidado del otro.

De Norma Díaz, mi roommate en los primeros semestres de la carrera, aprendí a enchinarme las pestañas. Tal vez fue la única contribución a mi formación femenina en todo ese periodo (claro, además de los esfuerzos de mi madre porque me pusiera aretes o me vistiera con vestidos confeccionados por mi abuela).  Pero ni maquillaje, ni pinturas o adornos en el pelo o colguijes en el cuello y los brazos, ni bolsas o carteras. Marco Pardavé, compañero de carrera y amigo de Norma y mío decía que éramos muy coquetas porque siempre nos estábamos riendo. La realidad es que no aprendí el arte del coqueteo. Eso sí, sigo riéndome de todo, incluso de mí misma.

El aprendizaje de lo sentimental es lo que más trabajo me ha costado, sin duda. Sin siquiera un conocimiento teórico, tardé en experimentar y dejé pasar la oportunidad de expresar mi sentimiento. Luego simplemente acepté jugar  algunos juegos  y seguí las reglas, aprendiendo lo esencial poco a poco en el proceso. Nunca aprendí a ser “la señora de”, pero mi hijo me fue ayudando a aprender a ser su madre. Y en ese aprendizaje sigo.

He aprendido de mis compañeras y compañeros de trabajo y de los jefes que he tenido. Lo bueno y lo que no quisiera haber sabido que se podía hacer. Y he aprendido mucho de mis alumnos. Sin formación docente de base, el oficio lo fui aprendiendo de la misma manera que fui aprendiendo a ser la mamá de Pako: por observación y buscando las maneras más adecuadas de apoyar su desarrollo. Luego vino la formación didáctica a fundamentar mi quehacer, pero en esto no hay recetas y cada grupo y cada alumno me descubre problemáticas nuevas que hay que buscar resolver de alguna manera, echando mano de cualquier cosa que pueda ser útil.

En Tijuana tuve, además, las amigas que extraño y que me enseñaron a ver la vida con mucha más libertad, y tuve la fortuna de encontrar jesuitas y laicos que me ayudaron a desarrollar mi parte espiritual, que se complementó con las excursiones que Dulce y yo hicimos al Monasterio Zen en Deer Park.

En León mis amigos y amigas me ayudaron a desarrollar mi afición al fútbol (iniciada por mi padre) y a disfrutar de un estilo de vida más formal, más social en el sentido tradicional, pero que también necesitaba.

En el camino me he encontrado con muchos educadores y colaboradores de todas partes que han contribuido a incrementar mis recursos, a desarrollar nuevas líneas de pensamiento y de acción, a profundizar en algunas áreas del conocimiento y a desarrollar habilidades que me cuesta trabajo creer que tengo.

Y sigo aprendiendo.

Así, en este día doy gracias a todos los que de alguna manera han contribuido a ser la persona que soy, con todo y mis defectos. No los puedo nombrar uno a uno pero todos saben que están In my life.

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Tuesday, April 29th, 2014

¿Quién le pone el cascabel al gato?

Mi otro rollo publicado este día.

Los comentarios son bienvenidos.

3 de abril: mientras mis alumnos resuelven el examen

Thursday, April 3rd, 2014

Aplicar examen no es lo que más me gusta, y calificarlos me gusta menos. Pero es parte de las obligaciones del docente en la mayor parte de las escuelas y universidades. La evaluación continua no le interesa a nadie. Menos, cuando los alumnos remolcan a sus padres para reclamar por lo que consideran una evaluación injusta, pese a las evidencias. Entonces, para mí, aplicar exámenes tiene como razón 1) cumplir con lo que nos pide la administración y 2) presentar un respaldo en el caso de los alumnos que, por diferentes razones, no muestran tener los conocimientos y habilidades necesarios para ir al siguiente curso.

De los diez alumnos que están resolviendo los cinco ejercicios de este segundo parcial (20 minutos por ejercicio, en promedio, lo cual es mucho) hay cuatro que no tienen ningún problema y tres que necesitan mostrar su avance para garantizar una nota arriba de 6. De los otros tres hay uno que, sabemos desde la primera semana del curso, no tiene ni siquiera la actitud para aprender.

Tenemos una semana de clase antes de Semana Santa y después de ella nos quedarán dos más para terminar el curso. Tres semanas (18 horas) para cubrir Análisis de varianza y Regresión y hacer un recuento de lo que hemos trabajado y aprendido. Más que suficiente, digo yo.

Mientras ellos trabajan en su examen y preparan su archivo para subirlo a Edmodo, al terminar, ya revisé mis correos, los mensajes en Facebook y en los demás sitios y me estoy muriendo de sueño.

Ayer fue un día agotador por el trabajo intenso y por el calor. Al terminar el diseño del examen y subirlo a la plataforma estaba tan cansada que ni siquiera podía seguir muy bien el partido de la Selección (pésimo primer tiempo). Tenía muchísimo sueño y me dispuse a dormir hacia las 10:30 P.M. pero el mismo cansancio no me lo permitió. Y seguía haciendo mucho calor. Dormí un poco de las 3 a las 6:20 A.M. O sea nada. La ventaja es que hoy no tengo más pendientes que ir al banco, y lo haré en cuanto salga de clase. Y por la tarde, ya en plan de relax, me encontraré con Gaby Naranjo para cenar en “Las Huérfanas”.

Con el trabajo de ayer, en la SEG, el proyecto ya parece tener estructura aunque hay mucho por depurar y aterrizar. Pero no está definida la fecha de arranque, de lo cual depende que los dineros fluyan. Lo que nos toque será muy bien recibido. La siguiente reunión, el próximo martes, será aquí en León y en horas de la mañana. La ventaja de que sea en el Parque 100 del Tec garantiza un espacio amplio y fresco. Que sea por la mañana significa que no pasaré por una nueva baja de azúcar.

Ayer hubiera sido bueno conversar por Skype, Face Time o un hangout en G+ con alguna de mis amigas. Eso hubiera ayudado a relajarme y poder dormir. Pero todas andamos en los mismos apuros con las clases. Hoy, la conversación con Gaby hará muy ligera la tarde.

1 de septiembre: My way

Sunday, September 1st, 2013

Ayer fue la reunión para festejar los 70 años del Tec de Monterrey, con el reconocimiento a profesores que “dejaron huella”. Además de la ceremonia, de recibir los mensajes de los ex alumnos que nos llevaron a ese momento, de que nos entregaran el pisapapeles o sujetalibros (al gusto, porque no se me ocurre qué otra cosa hacer con esa copia de un monumento alojado en Campus Monterrey), lo mejor fue la reunión con algunos ex alumnos y amigos muy queridos y la presencia de muchos antiguos compañeros de trabajo. Ah! y,  por supuesto, el disfrutar de las guacamayas y tacos dorados de Javier.  Recordé, por supuesto, mis inicios en la docencia, hace 41 años, y cómo llegué ahí.

Cuando terminé la secundaria, recién cumplidos los quince años, mi padre me preguntó qué pensaba estudiar.  Ni siquiera era si pensaba hacerlo, como seguramente fue la situación para la mayoría de mis sesenta y tantas compañeras del tercer año de secundaria en “la Alemán” (Tepic, 1965, escuela del Estado, y por cooperación, para señoritas). Recuerdo que en aquellos días la Secretaría de Educación del Estado mandó a indagar si queríamos convertirnos en maestras rurales. Dos o tres compañeras aceptaron la propuesta.

Mi respuesta a la pregunta de mi padre fue “Literatura”. Pero mi apá me conocía muy bien, y doy gracias por ello. Me dijo “No. Ese es tu hobbie. Elige algo en lo que te gustaría trabajar”. Sin mucho de dónde agarrarme dije “Contabilidad”.  Entonces mi pá se rió: “No sirves para eso. La contabilidad es muy demandante y exige noches enteras de trabajo”. Tomando en cuenta que no sé desvelarme y que por ningún motivo pienso en sacrificar mi sueño (excepto leyendo o platicando), me quedé sin respuesta. Lo que siguió fue determinante: “si no estudias en el Politécnico te voy a mandar a Atequiza, internada, a estudiar para maestra”.

¿Yo, maestra? Por supuesto que no. De modo que se decidió que iría al Politécnico, a la ciudad de México, para iniciar el bachillerato. Uno de mis medios hermanos, que entonces estudiaba la Maestría en Física Nuclear (son tres, mayores que yo, y solamente tenía trato con uno de ellos, que no era éste),  fue el encargado de inscribirme en una Vocacional (los bachilleratos del Poli). Escogió la Voca 3, de Ingeniería y Ciencias, como pudo haber escogido la Voca 6, de Ciencias Médico-Biológicas: mismas instalaciones, mismo patio, etc. en el Casco de Santo Tomás. Eran las que le quedaban cerca de su casa.

La historia de mi paso por la Voca 3 es otro rollo. El asunto es que durante esos dos años cada profesor (era la única mujer en mi grupo de primer año y solamente éramos cinco en el segundo) me sugirió una carrera: Arquitectura o Ingeniería Civil, dijeron el de matemáticas y el de dibujo; Sociología, dijo el del único curso de Humanidades; “váyanse a su casa a aprender a cocinar” dijo el de química… y odié la materia por el resto de mi vida. Había hecho los talleres de Construcción, lo que me dió diploma de técnico, y decidí que sería Arquitectura. Pero en el camino, en lugar de ir al Edificio 5 de Zacatenco entré al Edificio 6 a pasar un semestre como oyente, con un par de amigas. Mis otros desvelos tuvieron la culpa. En mi intento por no equivocarme fui a que me hicieran una prueba psicométrica completa, que no sirvió para nada: “puedes estudiar lo que tú quieras” que para mi fue casiel  equivalente de decir “no sirves para nada”.

Pero me gustó el ambiente y los rollos y me quedé en Física y Matemáticas ya como estudiante regular cuando inició el siguiente semestre, el mismo en que inició la huelga (1968).
Al terminar la carrera Felipe Peredo, mi profesor de Algebra Moderna IV (mi área de especialidad fue esa), me invitó a ingresar como profesora (fundadora) de la UAM. Significaba integrarme como matemático a un departamento en formación y dedicar mi vida a la investigación en el área y a la docencia. Dije que no, y no me arrrepiento.

Antes, en 1972, mi hermana menor llegó a vivir conmigo para cursar el segundo año de secundaria y luego entrar a la prepa. Como hicieron conmigo, fui a la escuela secundaria más cercana a la casa de huéspedes en la que vivía, para inscribirla. Pero era una secundaria técnica y no podían aceptarla porque “la Alemán” no tenía en su programa las materias que ella hubiera necesitado.  Me dieron la ubicación de una escuela ad hoc (donde la inscribí)  pero al mismo tiempo me pidieron que diera clase de matemáticas y física a los niños de la técnica. Ni loca, dije. Y me rogaron una y otra vez. En algún momento mencionaron que me pagarían 2600 pesos mensuales por 20 horas de trabajo semanales, por las mañanas.

Mis padres me enviaban alrededor de 900 pesos mensuales en aquella época, los que servían para pagar renta, comidas, todo tipo de artículos que necesitara, los camiones y algunas distracciones. Entonces lo consideré. Tenía 22 años y siempre supe el enorme esfuerzo que mi padre hacía, trabajando de 6 A.M a 9 P.M., para sostenernos y educarnos. Mi papá dijo que estaba loca, y que si aceptaba trabajar dejaría de apoyarme económicamente. Comencé a trabajar dando cinco cursos de matemáticas: uno a cada uno de los grupos de primer año de la Escuela Secundaria Técnica #92, en Av. de los 100 Metros, frente al Instituto del Petróleo. Y me enamoré del trabajo con los escuincles.

Sin formación docente, inventé maneras que me permitieran entender las causas de la incomprensión, cuando aparecía, y maneras de ayudarlos a entender. Comencé a diseñar materiales y a hacer investigación en el aula. Era muy gratificante. En algún momento, habiendo terminado la carrera,  me inscribí en la Maestría de Planeación Urbana (ahora sí iba al Edificio 5 de Zacatenco) pero los cursos me parecían una vacilada. Y entonces se abrió Matemática Educativa en el CINVESTAV (1975), con la Maestría en Ciencias en esa especialidad. Decidí que el aprendizaje de las matemáticas era lo que verdaderamente me interesaba y que la docencia me apasionaba.

Siguieron los años de formación, de investigación, de hacer equipo con gente muy valiosa y de conocer la otra cara de la moneda. Pero mi camino ya estaba claro, y esta vez lo decidí yo.  Así llegamos a este momento en el que, aunque ya retirada por voluntad propia, sigo haciendo lo que me gusta. Y tengo muchas recompensas en esta área. Como las de ayer, como las de todos los días cuando mis ex alumnos, que ahora son mis amigos, me comparten documentos, mensajes, o me piden apoyo o me platican sus cuitas y sus alegrías, me invitan, me incluyen a pesar de la diferencia de edades.

Muchas cosas quedan como cosas chuscas:

  • El jefe que quería convertirme en su alumna de por vida, firmando mis trabajos
  • Los alumnos que firmaron y publicaron mis textos (e hicieron de esta práctica un camino de triunfo)
  • El jefe que me dijo que valía más un buen coordinador de cursos que un buen profesor de matemáticas (y que acabó dándome la razón, con lo cual renuncié muy contenta)
  • La que decidió que había que competir conmigo, sin saber que no me interesan las competencias de ningún estilo
  • El jefe que quería que firmara una carta de obediencia (yo, que nunca he obedecido a nadie)
  • El jefe que dijo que al cabo nadie quería trabajar conmigo

A cambio estuve y estoy rodeada de gente verdaderamente valiosa. Los jefes que reconozco como verdaderos líderes y los alumnos, amigos y compañeros que me inspiran.

Gracias por acompañarme en el viaje. Me siento contenta y muy satisfecha.

21 de agosto: Gracias a la vida

Wednesday, August 21st, 2013

Este día es para agradecer las bendiciones recibidas.

Además de tener casa, comida, sustento y una salud relativamente buena, tengo una gran familia que me apoya y un montón de amigos queridos. Pero en esta semana recibí regalos.

Acompañados de una taza de café recién hecho por Pako (mi hijo), él mismo me compartió la nota que ProMéxico publicó sobre su trabajo: “Astrolol Conquers Space in iTunes“, en la página 32 del documento.  Mi mayor satisfacción es verlo convertido en un adulto exitoso, responsable, que disfruta su trabajo y que, más importante, disfruta de la comida de su madre 🙂  Eso no lo cambio por nada en el mundo. Y dije que ya no pedía nada más a ésta tan generosa vida.

Pero hoy me buscaron por Facebook del Campus León del Tec de Monterrey. Me reuní con Willy en el Starbucks de Plaza Mayor para ver de qué se trataba.  Me hizo entrega de una invitación para que reciba un reconocimiento. La razón: hicieron una encuesta a todos los egresados para determinar al conjunto de profesores que “dejaron huella”. Mis ex-alumnos votaron por mí!

recoocimiento Tec

 

Agradezco muchísimo este detalle; mucho más porque viene de una institución que me despidió porque “ya no te podemos pagar tu salario”. No hard feelings.
Dejar el Tec me permitió ir a Tijuana y conocer la comunidad Ibero que existía (existió, para mí) y hacer un montón de excelente amigos, entre los que cuento a muchos alumnos de prepa y de licenciatura.

Hoy mismo recibí muchos K en Klout, de gente que me conoce a través de las redes. Y de verdad, no puedo pedir nada más.

Lo único que puedo decir es gracias, gracias, gracias! Si hoy fuera mi última noche en este mundo, estaría tranquila, contenta y agradecida.

Dios los bendiga a todos!

10 de enero: cansada

Tuesday, January 10th, 2012

Mucho trajín este día, y muy variado.

En el IMSS conseguí el papelito que fui a buscar ayer: el número de semanas cotizadas. Con eso y todos los documentos y sus respectivas copias tengo que ir a mi clínica para, ahora si, dar inicio al trámite. Nomás me hacía falta el estado de cuenta más reciente de la Afore. La señorita que me atendió por teléfono en ING fue de lo más amable, resolvió todas mis dudas y me proporcionó todo tipo de información; además me envió el estado de cuenta del segundo trimestre de 2011  que es el más reciente. Ahora si tengo todo.

En el IMSS me dijeron que desde que tenía 500 semanas cotizadas y 60 años (y sí, es un “and”) tengo derecho a la pensión. O sea que pude haber dejado de trabajar formalmente hace casi dos años! Me dijo, la también muy amable persona que me atendió en la ventanilla, que seguramente el monto de la pensión será alto tomando en cuenta el salario “promedio” registrado en los últimos cinco años. Eso son buenas noticias.

Una vez que el trámite se haya efectuado y tenga el dictamen: a) cobraré mi pensión, b) me entregarán los fondos de mi afore y c) el dinero del Infonavit. No sé muy bien de cuánto tiempo estamos hablando pero probablemente las vacaciones de verano pueda llevar a mi má de paseo!

Aunque también ya le contesté a César (y ya me respondió) diciéndole que si se hace lo de Chetumal, podría ser después de junio. Y en eso estamos. De aquí a entonces tengo previsto: 1) Ir con mis sobrinas a Coachella, en abril; 2) Ir con Paty al ComiCon, en junio; 3) ir a las sesiones del Iste 2012 a San Diego, en junio también.

En cuanto a lo del ISSSTE logré un pequeño paso: me contestaron de la secundaria! No pasé de ahí, porque me dijeron que al cambiar la adscripción de la escuela ahora debo solicitar el documento a la DGETI directamente. Por supuesto que hice varios intentos de contactarlos pero los teléfonos de la dependencia no fueron contestados! Espero que mañana se dignen hacerlo. Pero todo parece apuntar que tendré que viajar al D.F. próximamente.

El resto del día fue académico: dos webinars sobre educación, tecnología y colaboración. Uno de Simplek12.com y otro de The Future of Education. Ambos muy interesantes y llenos de recursos e ideas, en inglés, y muy demandantes en cuanto a la atención y participación. Y luego mis tareas del curso en Moodle. Mañana será el último día para ponerse al corriente.

Entre las maravillas y regalos del día: mis alumnos. Tanto los de ingeniería como los de comunicación. Me buscan, me extrañan, me invitan, conversan conmigo, y yo les agradezco de corazón todas esas atenciones. Con unos tomaré café mañana, con otras iremos al café de la playa el jueves.

Y mi mejor regalo: Pako, quien me habló para decirme que no me preocupe por los fondos del ISSSTE. Nomás tengo que conseguir los papelitos. Él sabe qué sigue y cómo seguirle.

Si terminé cansada y con mucha hambre, y eso que hoy ni tiempo tuve de hacer ejercicio. Lo bueno es que ya terminó el día.

15 de diciembre: quedan como 20 horas!

Thursday, December 15th, 2011

Para que nos vayamos de vacaciones. Aunque al terminar ese período ya no regresaré a trabajar a la universidad. Lo que sigue lo decidiré en enero, cuando todos los tiempos del proceso estén claros y pueda hacer un plan. Ahorita sería como bordar en un tejido lleno de hoyos! Nadie tiene prisa, que yo sepa.

Hoy disfruté mucho la graduación, tanto la misa como el acto académico. De mis alumnos de ingeniería se graduaron Bernardo, Angélica, Miguel, Irwin y Deborah. De mis amigos, que conocí como alumnos en la prepa, se graduó Susana como arquitecta.

Muchos buenos recuerdos:

Susana fue parte del primer equipo de alumnos de la prepa que llevé a UCSD a concursar en el Honors Math Contest. Ganaron el segundo lugar en su categoría a pesar de ser una competencia totalmente en inglés, de tener que salir de TJ a SD a las 5:30 de la mañana para llegar a registrarnos a tiempo, sin desayunar, etc. El resto de ese equipo se dispersó en diferentes universidades y han tenido desempeños muy notables.

Deborah y Angélica fueron mis alumnas en Cálculo, en la universidad. En primer semestre el grupo casi se nos desbarataba por problemas de emocionalidad y de rechazo al trato de algunos profesores. Hasta un viaje a Legoland hicimos como parte de las actividades de integración! Al final Omar regreso a Sonora (ahora estudia en Francia), Gina Mónica entró a trabajar y dejó la escuela, Alberto se graduó el semestre pasado y nos quedan Pepi y Lulú, quienes seguramente se graduarán en primavera 2012.

Miguel también fue mi alumno en Cálculo, pero no le tocaron las aventuras. Muy serio y dedicado aunque listo para participr de las actividades de la clase con entusiasmo y buen humor.

Bernardo e Irwin fueron mis alumnos en el primer curso propedéutico que organizamos en la universidad. Excelente grupo!!  Luego siguieron conmigo en Cálculo I y ahí fuimos perdiendo a algunos de los integrantes. Algunos siguen aunque a un ritmo diferente. En Cálculo III los volví a encontrar como consecuencia de que su profesora abandonó el curso; hubo que comenzar casi desde cero pero con muy pocas semanas antes del fin del semestre. Horas extras y trabajo intenso a pesar de que algunos de los alumnos ya estaban trabajando. Pero lo lograron. A cambio de una décima en el último examen aceptaron ponerse faldas! Una puntada que surgió como broma pero que decidieron materializar. No lo necesitaban, la verdad.

Bernardo se fue con su banda (Valium Radio) un rato al D.F., pero regresó para terminar la carrera. Irwin se fue de intercambio a España, y se quedó un año completo. Por eso de esa generación hoy se graduaron solamente ellos. Los demás lo hicieron hace un año y nos queda uno. Grandes conversaciones en mi oficina o en Facebook con Bernardo, a mitad de alguno de sus exámenes o a propósito de discrepancias con sus profes; muy brillante, hace como un año que se desempeña como ingeniero con mucho éxito a pesar de seguir estudiando.

Hoy conocí a las familias de algunos, y felicité con mucho cariño a Rita, la mamá de Irwin, quien es una de mis amigas de Servicios Generales que ayer me festejaron. Un logro enorme para una mujer que trabaja mucho para sacar adelante a sus dos hijos.

La tarde la dediqué a algo impensable: llenar un PREPLA (planeación presupuestal) para mostrarle a la Morra cómo se llena. A mi no me toca hacerlo, realmente, porque depende de los proyectos que se vayan a desarrollar en el futuro, y esos dependen de quién se haga cargo de la coordinación que dejo (se me hace que así es como funciona la planeación de este país, sin continuidad y dependiendo de las “habilidades” y disposición del que ocupa el puesto) pero ella cree que puede hacerse cargo de las dos coordinaciones, o al menos eso le dijeron y lo aceptó.  Se verá en el camino.

Por lo pronto ya solamente queda el día de mañana para cerrar todo y traerme lo que queda. Tenemos también el festejo de cumpleaños de Saúl, de Servicios Generales. Y una comida de la DGSEU. Y claro, recoger mi finiquito  :=)  Después, seré libre como un pájaro.