Archive for the ‘amigos’ Tag

27 de enero: Mucho por agradecer

Tuesday, January 27th, 2015

Pedí (no por mí) y se me está concediendo.
Mis amigos y amigas y mi familia acudieron para apoyarme (a mí y a mi familia).
De los inconvenientes de la tarde, el hacer caso a algún instinto me ayudó a resolverlos.

Gracias, gracias, gracias.

Duermo tranquila y contenta.

20 de enero: contentísima

Tuesday, January 20th, 2015

Y cómo no. Además de la lluvia de proyectos y actividades de todo tipo a los que he sido invitada, tengo los amigos y la familia.

Los proyectos, todos, están ya andando. Cierto que no todos producen dinero, pero lo que generan es mucho más valioso.  Y me siento satisfecha.

Los amigos me conectan con más gente interesante, productiva, rica en ideas, con quienes se amplía el disfrute de las conversaciones y del pan y el vino compartidos.

Mi familia me echa porras nomás con que salude y ponga una de las terribles selfies con las que documento mi acercamiento al fin de los 64 años. Y me mandan regalos, bendiciones, buenos deseos, mensajes de apoyo, etc.

Y mi chaparrito, además de todo el afecto, además de compartir conmigo su trabajo y de solicitar mi retroalimentación – lo que muestra su confianza en mi juicio- está orgulloso de lo que hago, igual que mi padre lo estaba.

No necesito más.

Y por todo eso, doy gracias ❤

31 de diciembre: cambio de calendario

Wednesday, December 31st, 2014

Termina 2014. Para muchos efectos es solamente cambiar el calendario a media semana. El que todavía hoy cuelga de mi pared fue uno de los regalos de mi hijo, la Navidad de 2013. El nuevo lo compramos juntos, en la FIL de Guadalajara, hace casi un mes. Se trata, simplemente, de cambiar la decoración de la pared frente a mí y recordar escribir 15 en lugar de 14 en cualquier documento.

2014

2014

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Mi abuela

Mi abuela

Pero hoy es el cumpleaños de mi abuela Hilaria, la mujer de quien aprendí una gran parte de mi lenguaje cotidiano, mi primer ejemplo de mujer trabajadora, habilidosa, fuerte e independiente.

 

 

Una mujer con mucha sabiduría cuyos mimos, como los de mi amá, eran obras y no siempre palabras: las gorditas de asientos, el cafe que ella recogía de la planta y tostaba y molía, los tés curativos, las tardes de lluvia en las que nos contaba historias mientras nos repartía “ruido de uña” (cacahuates y pepitas), el vestido hecho a la medida en su máquina instalada bajo la bugambilia o tejido a gancho, y tantas otras cosas. Alegre, hoy estaría cantando desde temprano las viejas canciones de su juventud o escuchando a Lorenzo de Monteclaro. Por la noche, comenzaría la fiesta sacando a bailar a cualquiera de los mayores, reunidos en la tertulia de la familia extendida. Antes, habría preparado los tamales para compartir en la abundannte y variada cena informal que acostumbrábamos. Estaba a punto de cumplir 100 años cuando murió, en 1992. Muchas cosas aprendí de/con ella, muchas otras debí de haberlas aprendido.

 

Tu recuerdo   Es también el recuerdo de la Noche Vieja de 1970. Una canción, mi terquedad sheldoniana (entonces no tenía calificativo) de alegar sobre y rehusarme a lo que para mí no tiene sentido, sin dar cabida a lo que deseo.  Ese año debí terminarlo bailando y experimentando una cercanía que añoro.

Anoche vi Diario de una pasión, por si me hacía falta saber que en algunos momentos hay que dejar la racionalidad de lado.

 

 

 

 

Al mismo tiempo, al cambiar el calendario estaré dando inicio a un año lleno de posibilidades de trabajo, de viajes, de amistades, de nuevos proyectos. Lo que está surgiendo tiene un aspecto muy bueno. Estas dos semanas con mi hijo en casa, compartiendo proyectos y realidades, me proporcionan mucho material para tener la confianza en lo que el nuevo año traerá para nosotros; de entrada, la estancia de Pako es de lo mejor que traen estas fiestas.

Por otro lado, hay que prepararse para continuar en la exigencia de justicia y de legalidad en este país y para ayudar en donde y como se pueda a mejorar el nivel de educación y participación de las personas en las comunidades menos privilegiadas, comenzando en esta misma ciudad y colaborando de los amigos ya involucrados. Y ahí tenemos un montón de trabajo que, estoy segura, será muy disfrutable.

El año que termina ha sido rico en experiencias y aprendizajes y ha traído nuevos y valiosos amigos; la familia permanece, y ya eso es una bendición que hay que contar, entre tantas otras.

Por lo pronto mi lectura para este día es Desobediencia Civil, de Thoreau, uno de los dos textos que me quedaban por leer, de los que compramos en la FIL. Hoy no hay que cocinar, no hay prisas, no hay “tenemos que…”; solamente estar.

26 de noviembre: dar gracias

Wednesday, November 26th, 2014
Gracias a todos los que han contribuido y contribuyen a la formación de mi persona, lo que soy. Y a las oportunidades que se han presentado, una detrás de otra y a veces de manera conjunta, para permitirme disfrutar de la vida como yo la entiendo.
1) Mis padres, mi abuela Hilaría, mi abuelo José, mi tía Cuca y mi prima/madrina/como hermana Licho. Mi educación, el disfrute de las cosas, la formación en valores y los afectos están ahí reunidos.
2) La educación/formación que me brindaron mis padres en las mejores escuelas, que eran públicas 
3) Los maestros que me exigieron y creyeron en mí, de los que aprendí la devoción y pasión por su trabajo y que me ayudaron a desarrollar habilidades y conocimientos
4) El gusto por la lectura y por contar historias, fomentados en mi casa
5) Las oportunidades que se me han brindado, una tras otra, para seguir creciendo
Hence (if you will not misunderstand me) the exquisite arbitrariness and irresponsibility of this love. I have no duty to be anyone’s Friend and no man in the world has a duty to be mine. No claims, no shadow of necessity. Friendship is unnecessary, like philosophy, like art, like the universe itself… It has no survival value; rather it is one of those things which gave value to survival.    In his insightful 1960 book The Four Loves(public library), C.S. Lewis
1) L@s herman@s que me ayudaron a desarrollar un poquito de tolerancia
2) El amor que llegó muy temprano a mi vida, y que permanece a pesar de la ausencia
3) Los amigos que han hecho funciones de hermanos, que conocí al entrar a ESFM en 68, y que también me ayudaron a quitarme un poquito de la ridiculez y lo fresa. Sigo en eso
4) Los amigos que permanecen y también los que se han alejado
5) Los amigos que ya no están, pero que aquí siguen
1) El hijo que es el centro y la razón de mi vida
2) El que colaboró para engendrar ese hijo
3) El que ayudó a guiarlo en la etapa difícil del inicio de la adolescencia
4) L@s amig@s que fungieron como tí@s y madres sustitut@s para mi escuincle
5) Los empleos y becas que tuve, que me permitieron estar presente en cada momento de la vida del hijo, criarlo y formarlo hasta lo que es ahora
6) La seguriad económica y la libertad para hacer lo que quiero, de lo que gocé mientras estuve empleada

7) “La mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en el que yago“, y los antojos de cada día, derivados de esos empleos
1) La confianza y el afecto de quienes me han acogido en cada ciudad en la que he vivido
2) L@s amig@s que han compartido conmigo la sal y las tortillas, el pan y el vino, en cada lugar
3) Los amigos con los que he reído y los amigos con los que he llorado
2) L@s amigo@ más nuev@s que me han abierto puertas que nunca pensé cruzar
3) L@s amig@s que me ayudaron a construir mi vida interior, mi paz espiritual
4) L@s amig@s que, siendo expertos reconocidos en sus áreas, me han incluido como amiga y colaboradora
5) L@s alumn@s de los que he aprendido más que lo que ellos aprendieron conmigo
1) El único “Je t’aime”, acompañado de acciones para demostrarlo, la flor de plúmbago y la pulsera amarilla de plástico
2) Los poemas que me han escrito, buenos o malos; los que conservo y los que tiré a la basura (Sorry)
3) La poesía y los poetas; las novelas y sus autores
4) La música que me acompaña según el humor del día
5) El mar, la luna, y cada cosa de la que disfruto en este planeta
6) La tecnología que me permite estar en contacto con todos y seguir aprendiendo
Y seguramente, me faltan muchas cosas y muchas personas por las cuales estar agradecida.
¡Gracias!

24 de noviembre: Entre dos fines de semana increíbles

Monday, November 24th, 2014

Que soy muy afortunada, lo sé desde siempre. Que por extrañas razones entre mis amistades y contactos han estado y están personalidades increíblemente valiosas, es parte de lo que he aprendido a apreciar. La lista es muy larga y se incrementa 🙂

Del 14 al 17 de noviembre estuve participando, por primera vez, en los talleres que organiza Edhuca, para apoyar la construcción de paz y ciudadanía. De los cuatro talleres ofrecidos yo me inscribí en el de “Juegos cooperativos para el trabajo en equipo”. Fue una maravillosa experiencia, rica en conocimientos, contacto con gente muy solidaria y participativa, de los cuales muchos son docentes jóvenes trabajando en comunidades de alguna manera. Pero también participamos todos los talleristas en actividades conjuntas. No ego, no estrés. Solamente aprendizaje y colaboración.IMG_1539 IMG_1545
Vino una semana de trabajo en la que, al mismo tiempo, comenzamos a organizar la visita del Dr. Sugata Mitra y su esposa Sushmita a León y Dolores Hidalgo, para llevarlos a conocer las zonas arqueológicas y las ciudades coloniales en la región. Reorganizar todo cuando supo y supimos que tendría otra conferencia en Tlanepantla, la mañana del sábado, y que regresaría a León a media tarde del domingo para volar de aquí a Denver (lo cual me pareció lo más absurdo del itinerario que le organizaron). Planeamos entonces la ida a Teotihuacan y al Museo Nacional de Antropología, dado el enorme recorte en el tiempo disponible.

Durante la semana anterior, vía mail, había establecido contacto con Oscar Ofarrill, quien está implantando SOLE en el estado de México. Se unió entusiastamente a la troupe, aportando ingredientes interesantes y enriquecedores. Estuvo en la conferencia de Dolores Hidalgo, y llegó a Naucalpan junto con Armando, su esponsor en el proyecto de SOLE, quien estaría a cargo del transporte.

Mientras el profesor Mitra y Sushmita se ponían cómodos para el paseo, conversamos con autoridades educativas del Estado de México. Antes, al salir de la conferencia, en las mesas que ofrecían productos regionales y libros a los docentes participantes en el congreso de educación local que se celebraba en el Auditorio Centenario, me habían regalado un catálogo de la publicaciones del Instituto Superior de Ciencias de la Educación del Estado de México, en cuyas páginas encontré los datos y los perfiles de dos entrañables ex alumnos de Matemática Educativa, con quienes fundamos la Maestría en Educación Matemática en la Normal Superior #1 del Estado de México. El contacto lo perdí cuando vine a vivir a León, hace 22 años. Dejé mi tarjeta a quien me regaló el catálogo, que es alumno de ellos. Lo triste: le acababan de informar que habían baleado al hijo mayor de Rocío Nava, en un asalto 😦

En cuanto llegué a Tlanepantla me registré en el hotel Crowne Plaza, frente al auditorio, antes de irme a la conferencia. Cuando el profesor y su esposa salieron para irnos de paseo, venían con su equipaje: las autoridades educativas locales los cambiaron al Hotel Presidente, en Polanco, para facilitar el paseo del domingo. Excepto que a nadie habían avisado antes de la conferencia. Yo ya no podía cambiar de hotel.

Así, salimos rumbo al Presidente para dejar las maletas de nuestros visitantes. Una hermosa vista hacia Chapultepec y el Auditorio Nacional, desde el piso 14. De ahí, yendo ya a Teotihuacan (guiados por el GPS de Oscar), paramos a comer tacos de la calle, a petición de Sugata y Sushmita, y disfrutamos la experiencia. La ida a Teotihuacan se complicó por el tráfico y las rutas, pero llegamos alrededor de las 4 de la tarde. Nos esperaba un contacto de Oscar (súper conectado) quien nos presentó a quien sería nuestra guía y traductora en la escasa hora y media de que disponíamos antes del cierre de las instalaciones. IMG_3264 IMG_3269 IMG_3270 IMG_3273

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Como no era posible subir a las pirámides, caminamos por los edificios bajos mientras la guía nos comentaba algunos detalles. Sushmita y y compramos artesanías de obsidiana. Sugata se compró un sarape y lo usó toda la tarde.

La guía nos condujo al Calpulli Coacalco, en el pueblo de San Juan Teotihuacan. Una universidad nahuatl donde se transmiten la lengua, los conocimientos y las tradiciones de esa cultura; han creado calpullis en países de Europa, por ejemplo. En la puerta nos recibieron vestidos con ropa ceremonial y un bracero de copal; nos hablaron en nahuatl y la guía tradujo para todos. Luego hicimos un recorrido por las instalaciones, que incluyen cuartos para visitantes. El temazcal en el que se hacen sesiones de sanación espiritual, psicológica y de dolencias fue algo que tuvimos que descartar, aunque estaba programada la sesión. Luego nos presentaron danzas rituales que representan la manera en que la cultura nahuatl enfrenta a la muerte: cantos y danzas. Pregunté sobre una pisada particular, con el canto del pié, y me dijeron que representa el cuidado que se tiene al cruzar zonas de espinas en el curso de la vida en camino hacia nuestro destino final. Bellísimo.

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A las danzas y cantos ceremoniales siguieron limpias. Yo fui la primera, parada en el centro de cuatro ramos de hierbas  orientados con los cuatro puntos cardinales. Un bracero de copal en una mano y uno de los ramos en la otra, para sacudirme las malas vibras y darme protección. El ramo utilizado, el orientado según yo decidí pararme, se descartó. Luego pasó Sugata y tuvo que tomar otra orientación, y se repitió el proceso, excepto que, en este caso, el guía espiritual pidió las “plumas del abuelo” para incluirlas en el acto. El joven que las trajo se puso vestimenta ad hoc para poder colaborar en la limpia, con las plumas. Siguió Sushmita, y finalmente Armando.  En todo este ritual no hubo fotos. Nos ofrecieron café, té y panqué para terminar la visita. Me llevaron a mi hotel y a Sugata y Sushmita al suyo.

Desperté a las 3 de la mañana del domingo y traté de dormir, sin lograrlo, hasta que dieron las 4:30 A.M. A esa hora puse una nota en Facebook, sobre lo agradable que hubiera sido ver a otros amigos en esta visita. Respondió Nohemí Lira, que regresando de Europa traía el horario volteado y también estaba despierta. Nos pusimos de acuerdo para vernos en el lobby del hotel Presidente para ir a desayunar. Una de las cosas buenas de este hotel: uno puede encargar sus pertenencias sin estar hospedado. Dejé mi maleta y nos fuimos al Lynis de Polanco, para desayunar antes de ir al Kafee Bondy que abre a las 9 AM (y la gente que hace fila aplaude al abrirse las puertas), a unos pasos del Lynis, para tomar un delicioso chocolate con una conchas exquisitas, recién salidas del horno. Una delicia para acompañar la agradable conversación con Nohemí, quien me puso al corriente de sus fantásticos planes y expectativas.

De regreso al hotel encontramos a Sushmita, Sugata y Oscar. Un amigo de Oscar se incorporó al grupo y Nohemí se despidió. Nos dirigimos al restaurante del hotel para que el grupo desayunara, mientras se incorporaba el líder del Partido Humanista, quien quería conocer la propuesta educativa de Sugata y explorar la posibilidad de incorporar algunas de esas ideas a su campaña. Todo esto, por los contactos de Oscar. Luego llegaron tres alumnos del ITAM, trabajando para TED México, que querían una entrevista con Sugata. Compartimos la mesa, las conversaciones, las traducciones, las experiencias. A las 11 A.M. se dió por terminada la reunión y nos encaminamos al Museo de Antropología. Entre distracciones, guardar equipajes, etc.  entramos al museo casi a la una de la tarde (antes de entrar, los chavos del ITAM le hicieron la entrevista). Teníamos una hora justa, antes de que Oscar los llevara al aeropuerto. Alcanzamos a ver la sala Mexhica y la Maya, que era la que ellos tenían particular interés en conocer. A esa sala llegó un par de maestras de alguna escuela privada, a conversar con Sugata. Sushmita recorrió conmigo algunos espacios, mientras.
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Al dar las 2 P.M. nos encaminamos al hotel y recogimos nuestras pertenencias. Oscar los llevó al aeropuerto, yo crucé la calle para tomar el metro rumbo a la Central de Autobuses del Norte.

De las cosas que más aprecié, además del compartir conocimientos y experiencias con cada uno, y de aprender de Sushmita y de Sugata, fue la enorme sencillez, paciencia y tolerancia para todo lo que fue su viaje y las interacciones con tan enorme cantidad de personas. En ningún momento hubo una muestra de cansancio, tedio o incomodidad. Quisieron probar y disfrutaron de nuestras comidas, y se interesaron por todo lo que vieron en el largo recorrido por las calles y avenidas del D.F.

Algo que muchos acémicos locales tendrían que aprender.

9 de noviembre: terminó la gripe

Sunday, November 9th, 2014

Terminó una semana de gripe fuerte, producto de un descuido y de no atenderme a tiempo. El domingo pasado, estuvimos  en Guanajuato mi amiga Alma Rosa y yo cerrando  la conmemoración del día de muertos en Casa Cuatro, presenciando Poética Muerte de Theatron Ensamble, al que fui invitada por su director, Hugo Almanza. Antes había estado en casa de Angélica en un agradable convivio en el que disfrutamos de una variedad de platos de la temporada, incluyendo pan de anís con cajeta de camote que son típicos de Guanajuato. Eso llegamos buscando Alma Rosa y yo, justo antes de que comenzaran a levantar los tapetes de aserrín de colores dispuestos en la calle principal del centro, y de que levantaran también los puestos de pan, cajeta y figuras de azúcar.

Tapetes de aserrín de colores

Tapetes de aserrín de colores

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La puesta en escena de Poética Muerte tuvo lugar en la terraza de Casa Cuatro. Muy bella la vista al caer la noche, pero un viento helado. Los 50 minutos que duró el evento se pasaron volando por la calidad del trabajo actoral y por los textos. Pero fueron 50 minutos en los que mi incipiente gripe terminó por declararse irremisiblemente.

Guanajuato desde la terraza de Casa Cuatro

Guanajuato desde la terraza de Casa Cuatro

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La semana transcurrió entre la cama y mi cuarto de trabajo, para terminar los pendientes del proyecto con al SEG y apoyar  a Noel con su concurso de mate. Afortunadamente disfruto de la soledad  y hay suficiente comida en el refrigerador como para que no tenga que salir, pero estar encerrada por obligación lo hace aburrido a ratos. Entre otras cosas, no pude asistir a ninguno de los actos de protesta de la semana.

El sábado salí, por fin, para asistir  y apoyar al concurso de matemáticas. Un gusto encontrar amigos, ex colegas y ex alumnos  y conocer en vivo a Luis Fernando, además de reencontrar a una docena de ex alumnas del Colegio del Bosque, ahora estudiantes del Tec. Y luego regresar a casa para tratar de atender algunas de las ponencias en el Congreso Virtual de Educación en el que fui invitada a participar como ponente.

Detalles previos me decían que debía entrar tempano al sitio del Congreso para asegurarme de que mi presentación se desarrollaría sin contratiempos. Pero para eso está Murphy. Dado que en las interacciones de los días anteriores  nuestros horarios  coincidían y que mi presentación estaba prevista para las 3:00 P.M., entrar alrededor de las 2 P.M. para resolver los detalles de conectividad no era mala idea pero, cuando por fin pude tener acceso, recibí un comunicado de que llevaban 20 minutos esperando por mí. Resulta que en Perú tuvieron cambio de horario y no me enteré.

Entre mi hablar acelerado y que mi rollo original (lo que para mí es usualmente una ponencia) se había traducido a una presentación en Power Point, no fue difícil terminar a tiempo para el inicio de la siguiente conferencia, sin afectar a los participantes. Eso sí, solamente hubo una pregunta. Y luego mi garganta y yo pudimos descansar.

Hoy amanecí relajada y descansada. Sin prisas organicé mi día, hice mi mandado y me dispuse a volver a la casa de Angélica para la segunda parte del guateque. Una de las delicias es, por supuesto, la comida. En la ocasión anterior había probado un delicioso kepe charola, preparado por una amiga de Angélica que resultó ser la sobrina de la autora de mi libro de cocina libanesa, La cocina de Ventura. Una delicia. Esta vez nos llevó pastel de berenjena y dedos de novia,  mmmmmmmmmm. Por su parte, hace una semana  Angélica preparó empanadas potosinas, desde cero, y nos explicó cómo hacerlas; esta vez eran unas gorditas de masa quebrada mezclada con salsa de chile, rellenas de queso y carne. Deliciosas. Y a todo eso se agregan, en cada ocasión, las aportaciones del resto de los asistentes. Vino, agua de Jamaica, café, pasteles, ensaladas,…

La otra delicia es la compañía y las conversaciones. Además de los mencionados, en esta segunda sesión estuvieron Lirio Garduño y su esposo, Laura Lozano y su esposo, Leopoldo, Malú Cortes (quien nos  describió muy bien a través de la numerología, por turnos), Martha Margarita, y, atendiéndonos excelentemente, el joven hijo de Angélica. Gente que se dedica a escribir, a editar, a producir, a la música. Esta otra vida es muy rica en esas interacciones. Nos faltaron Tanya González Frausto  y Toño Falcón y Ada, lo cual dará lugar, seguramente, a un nuevo encuentro.

Entre la comida, la conversación y el buen ambiente, la gripe termino por desaparecer.  Y ahora a descansar, porque seguramente la semana va a estar movidita con asunto de trabajo.

9 de agosto: Let it be

Saturday, August 9th, 2014

Escucho el disco The Beatles 1, en You Tube. Tantas canciones que me traen tantos recuerdos. La música con la que fui creciendo después de que salí de Tepic para vivir en el D.F. Las primeras baladas bailables.  Los títulos incorporados en algunas cartas. Me siguen gustando, siguen haciendo que salte de mi asiento y baile a mi modo, sin que importe si me ven o escuchan los vecinos.

Hace una semana que regresé de un viaje agotador en más de un sentido. Una semana en la que he organizado todo alrededor mío, en la que he resuelto algunos problemitas con Banamex,  derivados del viaje. Ahorita podría pasarme casi una semana sin salir de mi cueva, escuchando música, leyendo, esccribiendo, dándole la palabra a mis fantasmas. Claro que hay cosas por hacer, proyectos, reuniones, etc. Pero fuera de eso puedo ser y hacer exactamente lo que más me gusta: despertar cuando mi organismo dice que es hora, comer cuando tengo hambre y dormir cuando la pila se me acaba. En ese lapso, hacer cada una de las cosas que realmente disfruto. Las que ya mencioné y salir a caminar sin rumbo. O chorchear en línea con gente que entiende y hasta disfruta de mis tonteras.

Esta mañana el seminario “La sonrisa de la inteligencia” en la Librería Efraín Huerta, del Fondo de Cultura, fue una oportunidad para “practicar” esas conversaciones en vivo. Cinco participantes y el coordinador/facilitador del grupo. Ameno, entretenido. Tres horas que se pasaron volando. Como anticipo, ayer por la noche había entrado a la página en Facebook de este seminario y, al responder a algunas preguntas planteadas ahí por el facilitador, inicié con él una conversación sobre lo que considero que es el humor, lo que me hace reír o sonreír, y algunas fuentes de ese humor. Fue muy grato para cerrar un día que había comenzado con el encuentro con gente que quiero o aprecio. Uno no puede pedir mucho más en un mismo día.

Y hoy va por el estilo. La mañana de conversaciones, la tarde de música y lectura. Al rato, tal vez, conversaciones en línea.

Que así siga 🙂

6 de agosto: A 35 años

Wednesday, August 6th, 2014

Hace 35 años que mi padre se fue. Yo no estuve para despedirme y ni siquiera me enteraron del suceso para no dañar mi embarazo. Ese día estábamos en Venecia, a donde llegamos desde Milán, la primera ciudad que visitamos en un recorrido de varios días por diversas ciudades de Italia, con seis meses de embarazo.

Recuerdo, y tengo anotado en un pequeño diario del viaje, que frente a la Laguna de Venecia vimos pasar una góndola-carroza mortuoria. Nunca se me había ocurrido que así se llevaran a cabo esas ceremonias y por eso lo anoté. Pero claro, todo va a través de los canales.

El viaje siguió a Florencia, luego a Roma y de regreso a Turín. Viajábamos en tren y el punto de partida y de regreso era, por supuesto, París. Durante el viaje, como antes y después de él y hasta diciembre, cuando salí del hospital ya cargando a mi bebé, me comunicaba de vez en cuando con mi familia en Tepic. Mi amá me decía que mi padre estaba dormido, que había salido, que se estaba bañando, de manera que nunca podía hablar con él. Incluso me escribía haciendo comentarios de lo que mi pá me mandaba decir o comentaba.

Sin embargo, yo sabía que algo estaba mal. Estando en el hospital, acabado de nacer Pako, me visitaron los amigos. Guillermo Arreguín, quien hacia su doctorado también en París 7, también en didáctica de las matemáticas, me preguntó cómo habían recibido mis padres la noticia. “Mi papá ya murió”, le contesté. “¿Te avisaron?”, preguntó. “No, pero es algo que yo sé”, respondí. Trató de quitarme la idea de la cabeza, pero era una certeza y yo no podía comentarlo con nadie más.

Llegamos a casa con todo y bebé dos semanas más tarde y entonces quise hablar con mi familia. El padre de Pako me pidió sentarme y luego me dio la noticia. El lo supo todo el tiempo y yo me sentí traicionada. Me enojé, por más que entendiera las razones, por más que supiera que hubiera sido imposible viajar y, mucho menos, hacer algo. Pasaron unos días para que pudiera hablar con mi mamá y el enojo, la frustración, el sentirme traicionada tardaron mucho tiempo en disiparse.

La pena no. De las cosas difíciles es el hecho de que nunca se hayan encontrado mi padre y mi hijo, tan parecidos en el ser. Sé que Pako era ya muy querido por el Profe. Sé que mi hijo respeta mucho su memoria. Pero faltó la convivencia.

Conservo, especialmente, la última carta que me escribió mi padre en su buen francés aprendido con ayuda del Larousse solamente para escribirme en esa lengua y a pesar de su enfermedad. La carta en la que me cuenta de los problemas ocasionados entre él y mi madre por mis dos hermanos menores, pero en la que me aseguraba que amaría a su Chata hasta el último día de su vida. Y lo hizo.

Pako nació tres meses y quince días después de que mi padre falleció. Y ha tomado el relevo en muchos aspectos. Conversamos/discutimos de la misma manera y sobre tópicos semejantes que en las conversaciones/discusiones con mi padre. Valoramos las mismas cosas y hablamos, esencialmente, el mismo lenguaje. El psicólogo de Pako (lo solicitó a los 10 años) dijo que era natural, habiendo sido criado por mí. Debe ser.

Hoy doy gracias por el padre que tuve, por lo que me brindó, por las oportunidades que abrió para mí con la formación y el ejemplo, por apoyar y promover mi desarrollo para llegar a ser como soy, lo que soy. Y porque con ese ejemplo he criado a mi hijo y estoy más que satisfecha con el resultado.

Gracias, Profe. Siempre en mi corazón, siempre a mi lado.

29 de julio: conexiones

Wednesday, July 30th, 2014

Regreso a Tijuana después de una semana de paseo, de mar, de familia, en California. Los tres días que siguen serán de conectarme nuevamente con gente querida, con actividades que me interesan, de disfrutar otros espacios.

Mañana voy a la reunión de Tijuana Innovadora. La cita, como siempre, es a las ocho de la mañana. Por eso me alojé en un hotel del centro, para poder desplazarme a cualquier lado sin muchas complicaciones, sin desmañanarme. Y para poder cruzar la línea cómodamente sentada en un Mexicoach, pero eso será el jueves.

Para comenzar, tengo que ir a cambiar los pantalones que compré para Pako, está mañana. De la tienda le llamé para verificar lo de la talla: 30 x 30, dijo. Pero al verlos en la foto recordó que en realidad es 28 x 30. Lo bueno es que a la tienda se llega sin salirse del camino a Fashion Valley y sin pagar boleto extra del trolley.

En Fashion Valley necesito buscar un aditamento para el iPad, en la tienda de Apple. Y… lo que se me cruce y no cueste demasiado ni ocupe mucho espacio. De preferencia algo que necesite. Y/o un libro del Barnes&Noble. Pero sí, necesito vagar en solitario y comer un antojo de la comida asiática en Mission Valley.

Mientras, voy pensando en la reunión del martes próximo, anunciada hoy. Organizar ideas y materiales para estar preparadísima. Y compartir todo con Noel, por supuesto. Lo bueno es que tengo mil cosas en la nube.

Hoy fue un día de un viaje placentero, con hermosos paisajes, de Fullerton a San Diego. Luego conocí El Cajón, gracias a mi despiste que me llevó a subirme al trolley equivocado. Una hora pasadita entre regresar a San Diego para tomar el de la Blue Line, para llegar a La frontera en San Ysidro. Ahí, olvidar que cambiaron la salida a México y cruzar todo el puente, a pleno sol, antes de que me informaran que debía regresar a la estación del trolley para cruzar la nueva puerta de entrada a nuestro país.

Me recogió Clau Dian Cita frente a lo que era McDonnalds (ahora vacío). Después de registrarme en el hotel nos fuimos a comer al Vittorio’s, donde preparan unas deliciosas sangrías con frutas y la pizza es buenísima! Platicamos mucho y comimos rico. Y no nos tomamos ni una foto!

Mañana nos encontraremos en Tijuana Innovadora, y encontraré a otras personas que aprecio. Por ahora, ¡a dormir!

21 de julio: afecto

Tuesday, July 22nd, 2014

Salí de Guadalajara reconociendo un síntoma desagradable: fresez extrema. De hecho escribí que el avión olía a humanidad. Llegué a Tijuana y, como siempre desde hace unos años, me rehusé a pagar 370 pesos por el viaje a Playas. ¿Camión urbano o combi? La combi llegó primero, 13 pesos al Centro. Otros 13 a Playas.

Al subirme se agravó el síntoma y me quedó claro que debía sacudirme la ñoñez y lo fresa, adquiridos en los últimos tiempos por contagio, supongo. Para comenzar, el olor de una combi que no es la más nueva que haya conocido; luego, la música de los Ángeles Negros (¿o Azules?) y para rematar, la conversación que inicia el señor sentado a un lado. Instante de incomodidad en el que hago conciencia del daño.

Sí, Llegué muy provinciana, fresa y desconfiada. Cuando subió otro pasajero y, sin más, me preguntó “¿llegando?”, pude ya contestar como gente decente e intercambiar comentarios con mis vecinos. Así cambié de combi, ayudada por el muy amable chofer y los que apoyan en la terminal, y los pasajeros muy dispuestos a apoyar con el descenso al llegar al hotel.

Calor y nublado muy temprano, seguido de calor y una hermosa y soleada mañana. Un baño reconfortante y a casa de mis compadres, para comenzar este día en que me he reunido con más amigos que en los dos últimos años en León.

El almuerzo en el Laihoos (café de chinos) y la conversación de sobremesa en su casa. La comida en el Café Aquamarina, con la Lore, frente a la playa, después de una visita a la casa del Róber y Lilí, donde disfrutamos de un delicioso mezcal. La Lore me llevó al Ross, para el cafecito con Rocío y Judith, y la misma Judith me condujo a El Molino, para cerrar el día con Marychuy y Paty. Ahí mismo estaba Magui con su familia.

En el ínterin, los mensajes de bienvenida de amigos (ex alumnos, ex colegas) . Extrañaba este ambiente, esta hospitalidad, este vivir con ligereza.

Mañana queda todavía otra ronda de compartir con amigos, de pasear por la playa, para llenarme de todo esto que me hace feliz. Algunas fotos las subo directamente a Instagram y a Facebook, otras esperarán al regreso a León. El cariño lo voy atesorando.

Gracias a todos!