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1 de diciembre: noviembre acelerado

Sunday, December 1st, 2019

Si octubre fue acelerado, noviembre no dio respiro.

El viaje a Monterrey, aunque muy muy disfrutable, agotó mi energía en cada uno de sus aspectos. Glucosa y presión muy bajas y anemia (soy anémica crónica también, de origen). Los primeros días del mes fueron de sobrealimentación, reposo y poco trabajo. Volver a comer hígado de res, incorporar betabel y espinacas a mi licuado mañanero y checarme tres o cuatro veces al día presión y glucosa. La ventaja de esta colonia es que tiene una clínica a dos cuadras de mi casa, y acudí a ella para confirmar las mediciones hechas con mis aparatitos personales. Otra ventaja: una vecina, a media cuadra de casa, vende comida recién preparada, bien hecha y a buen precio. Y mi vecina Carmen, quien está atenta por si se me ofrece algo.

Con el mareo, el cansancio y la ligera migraña que producen esos bajos niveles, trabajar era prácticamente imposible y todo lo que hice fue ir tomando notas de lo que se me iba ocurriendo para cada uno de los proyectos en puerta:

  • Armar la presentación para el Congreso Internacional de Innovación Educativa: Educación Disruptiva, al que fui invitada para participar como ponente -modalidad virtual- por mi querida amiga, Dra. Milagros Huamán Castro, una de las organizadoras del evento el cual es auspiciado por la Florida Global University. Mi participación estaba prevista para el martes 3 de diciembre, y tan pronto estuve en condiciones de trabajar me puse a organizar mis notas, elaborar el rollo y el documento en Power Point correspondiente. Para el 15 de noviembre tenía lista mi presentación: Disrupción en educación. Origen y prácticas, peer review incluido. Sin embargo, el 20 de noviembre fuimos informados de que las sesiones virtuales se posponen hasta los días 7 y 8 de febrero 2020. Como quiera, eso está terminado.
  • Organizar el Taller de Evaluación, para una universidad del norte del país, que tendría que realizarse entre el 9 y el 14 de diciembre o al iniciar enero 2020, dependiendo de que reciban “el recurso” federal. A estas alturas está prácticamente terminado, y hasta tengo previsto mi viaje en autobús, que es lo más sensato en todos los aspectos. Lo mejor de todo es el trayecto de regreso, también en autobús y con escalas costeras. Solamente falta que den el banderazo de salida.
  • Las conversaciones con el profesor colombiano que me contactó después de mi ponencia en el Congreso en Monterrey van progresando. La propuesta es para asistir en mayo 2020 para ofrecer un taller de didáctica de las matemáticas a sus profesores. Falta hacer un merge de algunos materiales y adecuar la propuesta a las necesidades puntuales que me hagan saber, pero tenemos cuatro meses para desarrollarlo (diciembre no cuenta).

Mientras todos los rollos circulaban por mi cabeza sin aterrizar ninguno, Netflix y Crome Cast ayudaron a hacer más llevadera la convalecencia con algunas series y películas. Por su parte, el jijito de mi corazón dio inicio a una de nuestras tradiciones de fin de año: discutir de temas de ciencia. Así, de buenas a primeras, me soltó un párrafo (WhatsApp) sobre la medición del universo, el principio antropométrico, la probabilidad bayesiana, y la sugerencia de ver los episodios de PBS Space Time en YouTube. Y esta mamá tuvo que responder inmediatamente con Terry Tao y su conferencia en UCLA, hace 10 años, The Cosmic Distance Ladder (a la que asistí en calidad de invitada). Y a los fractales, y a un libro que hemos comprado unas ocho veces (dice Amazon), The Mystery of the Aleph. Mathematics, the Kabbalah, and the Search for Infinity; pero también a los libros de Koyré y al curso Introduction to Kabbalah que tomé hace un año. Debate intenso, como un partido de ping pong.

Tomamos un break de 24 horas antes de la segunda ronda, pero mientras le hice llegar mi regalo de cumpleaños (21 de noviembre): una suscripción a Scientific American Space and Physics por un año. A cambio me envió un audiolibro: Stars Wars, Thrawn. Ahora estamos leyendo, escuchando audiolibros (yo le envié American Gods) y viendo videos cada uno, y comentamos sobre nuestros avances a un paso más relajado mientras me va contando de los planes muy próximos a cumplirse y de los cambios que significan. Y estoy/soy feliz.

No todo es tan dulce: respondiendo a una reiterada invitación para asistir a una obra de teatro, de parte de una de las integrantes de la troupe, y a punto de entrar a la sala, un desnivel en el piso hizo que mi tobillo derecho se doblara y que yo cayera de rodillas primero, y luego casi hasta llegar al piso, de frente.  Lo que más ha tardado en sanar es el tendón que va del tobillo al dedo chiquito. La mano izquierda, particularmente el pulgar desde su base, molestó los primeros tres o cuatro días. Las rodillas se desinflamaron muy rápidamente con ayuda de las pomadas huicholas, aunque el dolor por los golpes internos tardó más de una semana en desaparecer. La costra de la herida en la rodilla derecha acaba de caerse.

Noviembre trajo también la reconexión con mi amiga, mi confidente, mi roommate, Norma Díaz. La que conoció a quien amo, la que escuchó la lectura de nuestras cartas y con quien conversé hasta altas horas de la noche haciendo la glosa de ellas. Sabe que siempre he estado enamorada de él, aún ahora. Hablamos por teléfono una media hora. Lo mejor es que vive en Aguascalientes, muy cerca de León.

Trajo una pena enorme: mi tía Lolita nos dijo adiós. También ella sabía, desde siempre, quién soy y a quién amo.

En las últimas horas de noviembre recibí una invitación para una sesión colaborativa en Delhi, vía mi querida Deepti. Hay muchas razones para ir y otras tantas para no hacerlo. Pero si mi hijo dice que podría venir de vacaciones (las cuales no estaban contempladas) por las mismas fechas del evento, la respuesta es no. Participaré en línea, como ya acordamos.

Terminó noviembre, y abrió muchas puertas. Y de nuevo: doy gracias por tanto.