Archive for the ‘cansancio’ Tag

10 de octubre: todavía en reposo

Thursday, October 10th, 2019

Después del gozoso viaje de 48 hora al Comic Con, 17 y 18 de julio, en la compañía del amor de mi vida, quien vino desde Dundee para que su madre lo indujera al evento (yo tengo unos 8 años asistiendo), las semanas han sido de actividad frenética.

Antes de ese viaje dejé terminados la presentación y el texto de la conferencia que impartiré en Monterrey, dentro del 52 Congreso de la Sociedad Matemática Mexicana, incluso los envié a la coordinadora del área de Matemática Educativa, quien me hizo la invitación para participar. Nomás se me ocurrió ofrecer también un taller de 8 horas, para maestros de educación básica, y replicarlo en Guanajuato en este mismo mes de octubre. Y eso nomás lo dejé esbozado.

Agosto fue de atender a la invitación para asistir a las conferencias de celebración de la Logia Masónica en Guanajuato. Yo me divertí haciendo preguntas tontas y dando las respuestas no tan obvias; a ellos creo que no les quedaron ganas de “inducirme” o algo semejante. Por otro lado, las autoridades de la Universidad Santa Fé me invitaron a impartir la Lectio Brevis para dar inicio a su ciclo escolar.

Septiembre fue de ir casi una semana a Tepic, muy disfrutable y llena de antojos y apapachos con los amigos y parientes, aunque el motivo del viaje era celebrar el cumpleaños 69 “de l’homme auquel j’appartiens” y que hace casi 40 años que no habita en este mundo; la lluvia que cayó sobre nuestro pueblo natal, en mi camino a nuestro santuario, fue una bendición.

Y regresar a preparar otras conferencias (ahora fui invitada a participar en el congreso en la Florida Global University), otros cursos y mi participación en la discusión de un libro sobre formación docente en la UNAM, en el plantel de la ENES León UNAM, el lunes pasado.

Lo que yo nunca sé, previo a esos eventos, es quiénes participan junto conmigo (sí, leí sus nombres y los puestos que ocupan, pero eso a mí no me dice nada). Me leí las 510 páginas del libro, hice 40 páginas entre copias de fragmentos relevantes y mis comentarios, y traté de reducir semejante rollo  unas 30 páginas, pero ahí tronó mi sistema. El lunes, entre la sesión previa a la presentación y discusión del libro y el final de la jornada, al terminar la comida que nos ofrecieron, pasaron 7 horas de intenso intercambio de ideas sobre el libro, sobre “personalidades” en la educación que resultaron ser conocidos comunes (y no precisamente de esos que uno quisiera invitar a tomar café, por ejemplo), sobre la política dentro de las universidades y más.

Me dejaron en la puerta de mi casa. Entré en calidad de trapo, a subirme a mi cama. Una dermatitis se extendió por mis párpados y cuello y mis ojos amanecieron enrojecidos y casi cerrados, el martes. La presión y la glucosa en sus mínimos, tomando en cuenta que soy hipotensa e hipoglucémica. Puro estrés. Reposar, comer, reducir el estrés, trabajo casi nulo.

Pero hoy amanecí determinada a hacer la limpieza que no había hecho en los días anteriores. El congelador del refrigerador guarda bastimento suficiente hasta para concluir la semana, de manera que no tengo que salir a comprar ingredientes para mis comidas. Lo que no tengo, parece, es conciencia de que mi pila continúa en proceso de recarga.

Después de barrer y trapear pisos (sin lentes primero; con lentes para las correcciones inevitables), de barrer patio y calle, de poner las cosas en su sitio y de limpiar el único baño en uso tuve que recostarme, por exigencia de mi espalda. Dormité unos 10 minutos.

Me despertó bruscamente el pregón del hombre que anuncia frutas y verduras (que ni trae en su carreta) mientras recorre la colonia calle por calle; salir a comprarle las naranjas que anuncia, hizo que descubriera que se trata de una ruidosa grabación que no concuerda con la oferta. Sin embargo, ese ambulantaje con altavoz es algo que mi hijo extraña, no importa dónde se encuentre, porque era como traerle el mercado a la puerta de la casa en su último semestre de la carrera aquí en León, cuando ya había aprendido a cocinar estando en Canadá, de intercambio (le tomó menos tiempo que a mí). El de los camotes, el panadero con el pan (que tiene rato ausente), los lácteos de Lagos, el de las escobas y, hacia las 10 de la noche, el de los tamales.

Me levanté después de mil remilgos, preparé mi comida, comí y dejé limpia la cocina. La intención era subir a trabajar un rato, pero no parece que mi cuerpo esté dispuesto a semejante cosa.

Reposo es.

1 de abril: sin llorar!

Wednesday, April 1st, 2015

La Semana Santa en pleno. Si tuviera menos de 15 años y viviera en Tepic, iría al recorrido de los Siete Templos mañana, Jueves Santo. Comería los antojos que se ofrecen en los alrededores de los templos y parroquias. Al igual que los ejercicios espirituales a los que en esta temporada acudíamos en bolita de amigas, al templo del Carmen, se trataba más de ser parte de una serie de juegos sociales que de devoción verdadera. Igual que ir al santuario en El Pichón, caminando en la madrugada del 12 de diciembre, también en bolita de amigas y familiares. Sábado Santo y Domingo de Gloria los pasaríamos en San Blas o en la alberca de Compostela, con la familia extendida. 

Algunas semanas enteras las pasamos acampando en Chacala, a bordo del mar, con la familia encabezada por mi abuela, rodeada de todos los retoños de tan frondoso y fuerte árbol. Eran días gloriosos, alejados de cualquier cuestión relacionada con el trabajo o la escuela. Pako tuvo la suerte de ser parte de la última acampada que yo recuerde. 

Estos días ni pensar en salir, y mucho menos en estar todos juntos. Yo tengo trabajo pendiente y mucho que organizar en casa. Y Pako está por irse a la India. Seguramente aprovechará estos días para traer todo lo que no irá en sus maletas. Cuando llegue a casa encontrará las galletas de nata y los antojos de los que no disfrutará en los próximos dos años. Y yo estaré muy contenta.

Hoy, después de las casi tres horas y media de junta en el IEEG y de darles raite al centro de Guanajuato a mis colegas, regresé a casa cansada de todo lo acumulado, bueno y malo, de la semana: viajes, desveladas, alumnos que ahora son ex, y todo el resto. Mis pantorrillas, mis pies, mis hombros y mis brazos exigen reposo prolongado. Y a eso me dedico ahora.

Una película, mucha agua y a dormir.

30 de octubre: cansancio y gripe

Thursday, October 30th, 2014

Han sido tres días muy intensos. Y lo que falta.

El 27 por la noche tenía ya el plan de irme a Guadalajara a llevarle a Pako sus documentos para que viaje mañana a Mexicali, porque no me parecía sensato mandarlos por paquetería. De ahí me iría a Amatlán y a Tepic, para regresar el lunes o el martes. La SEG no había dado señales de que se llevaría a cabo la reunión que habían solicitado conmigo, para lo de PBL. Pero antier muy temprano se reportaron: la reunión sería a las 4 P.M. en sus oficinas. Noel y yo comimos mientras nos poníamos de acuerdo, sin anticipar mucho de qué se trataría. Yo había dicho que no apostaba nada y que lo que saliera era bueno. Y salió. Tres horas de reunión que terminaron con un proyecto redefinido y de ejecución inmediata, que deberá estar terminado completamente en enero.

Ayer me fui a Guadalajara muy temprano, sabiendo que tendría que regresar a León por la tarde para poder comenzar a trabajar hoy. Porque en el curso de la reunión fui esbozando detalles del diseño que se me iban ocurriendo para dar respuesta a las inquietudes de Dalila, mientras me daba cuenta de que no hay nada que podamos asummir en cuanto a lo que saben de PBL. Más bien hay que partir de que hay que explicitar todo lo que a mí me parece evidente.

Ir a Guadalajara y comer con Pako mientras nos ponemos al corriente en lo que cada uno trae entre manos, es siempre un placer. Para las 2:30 habíamos terminado lo importante, pero decidí esperar a ver si me reunía con mi sobrina Daniela para entregarle sus encargos, que han estado tres meses en la camioneta de Pako. Estuve tres horas en la Gran Plaza, y no fue posible que nos encontráramos. Pako me recogió a las 5:30 para llevarme a la Central de Autobuses, y llegué a mi casa a las 10 P.M. Con una ampolla en cada talón y completamente adolorida y con migraña.

Un Excedrin Migraña al salir de Gdl me permitió descansar un poco y relajarme en el camino. Suficiente para poder conversar con mi fantasma y recuperar la sonrisa que traía perdida en un reclamo. Otro Excedrin para dormirme en la madrugada 😦

Hoy reconstruimos el proyecto, por la mañana, y por la tarde me dediqué a poner por escrito y en gráfico los detalles importantes que salieron durante la reunión del martes. Subida en mi cama, todavía adolorida como resultado del viaje más un inicio de gripe de lo que no puedo culpar a nadie más que al estrés. Pero terminé el documento. Y mañana yo no tengo que ir a Guanajuato. Sigue esperar a lo que Noel traiga mañana de la reunión donde quedarán ya establecidas fechas, pagos, entregables, etc. Sabemos ya que iniciaremos las sesiones de trabajo con maestros  el 15 de noviembre, pero el 8 debo tener los materiales preparados para capacitar con ellos a Noel y Aurora, y de paso ponerlos a prueba. Excepto por el 21 y 22 que son los días del Congreso aquí en la ciudad, y que esperamos sean riquísimos en experiencias y colaboración, tenemos ocupados todos los sábados hasta enero, y entre semana estaremos retroalimentando en línea a los participantes. Y luego habrá que redactar todos los reportes. Claro que esperamos beneficios suficientes 😉

Por lo pronto el fin de semana es de convivios varios, incluyendo Poética de la muerte el domingo por la tarde en Guanajuato. Será un domingo rico en experiencias y comida.  Hasta pienso quedarme en Gto. para regresar el lunes temprano a León 🙂  Seguro que con eso voy a enfrentar la semana con mucho ánimo.

3 de abril: mientras mis alumnos resuelven el examen

Thursday, April 3rd, 2014

Aplicar examen no es lo que más me gusta, y calificarlos me gusta menos. Pero es parte de las obligaciones del docente en la mayor parte de las escuelas y universidades. La evaluación continua no le interesa a nadie. Menos, cuando los alumnos remolcan a sus padres para reclamar por lo que consideran una evaluación injusta, pese a las evidencias. Entonces, para mí, aplicar exámenes tiene como razón 1) cumplir con lo que nos pide la administración y 2) presentar un respaldo en el caso de los alumnos que, por diferentes razones, no muestran tener los conocimientos y habilidades necesarios para ir al siguiente curso.

De los diez alumnos que están resolviendo los cinco ejercicios de este segundo parcial (20 minutos por ejercicio, en promedio, lo cual es mucho) hay cuatro que no tienen ningún problema y tres que necesitan mostrar su avance para garantizar una nota arriba de 6. De los otros tres hay uno que, sabemos desde la primera semana del curso, no tiene ni siquiera la actitud para aprender.

Tenemos una semana de clase antes de Semana Santa y después de ella nos quedarán dos más para terminar el curso. Tres semanas (18 horas) para cubrir Análisis de varianza y Regresión y hacer un recuento de lo que hemos trabajado y aprendido. Más que suficiente, digo yo.

Mientras ellos trabajan en su examen y preparan su archivo para subirlo a Edmodo, al terminar, ya revisé mis correos, los mensajes en Facebook y en los demás sitios y me estoy muriendo de sueño.

Ayer fue un día agotador por el trabajo intenso y por el calor. Al terminar el diseño del examen y subirlo a la plataforma estaba tan cansada que ni siquiera podía seguir muy bien el partido de la Selección (pésimo primer tiempo). Tenía muchísimo sueño y me dispuse a dormir hacia las 10:30 P.M. pero el mismo cansancio no me lo permitió. Y seguía haciendo mucho calor. Dormí un poco de las 3 a las 6:20 A.M. O sea nada. La ventaja es que hoy no tengo más pendientes que ir al banco, y lo haré en cuanto salga de clase. Y por la tarde, ya en plan de relax, me encontraré con Gaby Naranjo para cenar en “Las Huérfanas”.

Con el trabajo de ayer, en la SEG, el proyecto ya parece tener estructura aunque hay mucho por depurar y aterrizar. Pero no está definida la fecha de arranque, de lo cual depende que los dineros fluyan. Lo que nos toque será muy bien recibido. La siguiente reunión, el próximo martes, será aquí en León y en horas de la mañana. La ventaja de que sea en el Parque 100 del Tec garantiza un espacio amplio y fresco. Que sea por la mañana significa que no pasaré por una nueva baja de azúcar.

Ayer hubiera sido bueno conversar por Skype, Face Time o un hangout en G+ con alguna de mis amigas. Eso hubiera ayudado a relajarme y poder dormir. Pero todas andamos en los mismos apuros con las clases. Hoy, la conversación con Gaby hará muy ligera la tarde.

22 de marzo: A TJ y LA en cuatro días

Saturday, March 22nd, 2014

Me fui de viaje sólo a ver si así… OK. ¡No!

Necesitaba ir a visitar a mi familia y a mis amigos. Lo que se pudiera en el breve espacio de un fin de semana largo y alargado a fuerza, perdiendo una sesión de clase que tendría que recuperar después.

Los viajes salen muy caros. Más, cuando le sacan a uno la bolsa y lo despojan del efectivo. “No era mucho”, me dijo un amigo. Pero esos 250 dólares era todo lo que tenía en mi cuenta de nómina y que había convertido a billetes verdes. Eso sí, mis tarjetas y credenciales estaban completas, aunque todas revueltas. Y me dejaron 20 dólares. Recuperar la cartera fue casi un milagro pues quien “la encontró tirada” fue a dejarla a la otra punta del aeropuerto de Los Ángeles. De la Casa de Cambio  a donde la fueron a entregar llamaron a mi hijo, en Guadalajara, para decirle que la tenían. De los males el menos.

Y de ahí a reunirme con mi familia, que me esperaban en un restaurante de hamburguesas. Habían pasado tres horas desde mi llegada al aeropuerto, y yo había caminado mucho cargando la maleta y con el estrés de la desaparición de mis documentos y dinero. Se suponía que mi mamá me estaría esperando en LAX y que, al llegar,  yo rentaría un carro para irnos directamente a Bakersfield, a visitar a mi hermanita Nidia y sus hijo y nietos, y a mi hermano Juan. Para cuando por fin me reuní con mi mamá, mi hermana Irma, y mis sobrinas Jessy y Desi, estaba toda adolorida: mi rodilla, mi rabadilla y mi cabeza me causaban mucha molestia. Y las ronchas del estrés comenzaban a aparecer en mi brazo. Pastillitas, relax. Pero dejamos la ida a Bakers para el día siguiente. Jessy nos prestaría su carro para el viaje.

Todo de carrerita. Llegar el viernes por la mañana a casa de mi sobrino Carlos y su familia (y nos atendieron excelentemente, como siempre) para salir de regreso a Buena Park, pasando por Burbank, el sábado temprano. Excepto porque los del Comic – Con decidieron que el sábado a las 7 A.M. había que hacer el registro para la compra de los boletos, y que a partir de las 9:00 A.M. iniciaría la venta. Y ahí estuve, en la fila virtual, esperando alcanzar a comprar boletos para mí y para Pako. Esperanza inútil: “Está usted en la fila”, “se están agotando los boletos del Preview, y los del viernes”, “se están agotando los del sábado”, “ya no hay”. Hora y media estuve en la fila.

Y entonces nos organizamos para el regreso, con las bellas plantitas que nos regaló mi hermano y previa visita a la casa de mi sobrina Karla que preparaba la fiesta de cumpleaños de su hijo menor. Con la perdida por la falta de señales claras  (a pesar de Google Maps), acabamos saliendo de  Bakers casi a la una de la tarde. A Burbank llegamos como a las 4 P.M., a comer con mi sobrina Mónica y a disculparnos vía Facebook con mi amiga Teresa Garza porque no alcanzaríamos a llegar al screening al que nos había invitado, en Santa Mónica. Por el lugar pasamos después de las 6 de la tarde.

Ni siquiera alcancé a visitar a mi tía Lola, aunque había dicho que trataría de hacerlo. Entre lo tarde que era y que me pierdo en los freeways, resultó imposible. Llegamos a Buena Park casi a las 8 P.M. y solamente alcanzamos a dejar el carro de Jessy para ir con la familia a cenar algo antes de dormir. Nos divertimos con los juegos de Miss Desi, con un par de naranjas.

El domingo salimos al COSTCO y al centro comercial, casi al medio día. Mi idea era salir en autobús a San Ysidro/Tijuana entre las 5 y las 7 P.M. En autobús porque sale más barato y porque no tenía razones ni dinero para llegar a los oulets. Pero mi hermana propuso que mejor me llevaran Jessy y Chris, cuando Chris regresara de trabajar. Entre los diversos incidentes que le sucedieron en el camino de regreso, acabamos saliendo como a las 9:30 P.M. y llegando a San Ysidro a las 11:30. Ellos se regresaron después de un café en el Denny’s frente al hotel.

El lunes crucé a Tijuana caminando y muerta de sueño. Llegué al McDonald’s de la línea justo cuando Paty Linares llegaba a recogerme. Con ella y Marychuy tuvimos un muy agradable almuerzo en Italianni’s, en la nueva Plaza que abrieron con puros restaurantes. De ahí a Playas, a encontrarme con mi comadre Haydee, Gaby, Magui Saucedo y la  Morra (Dulce) para la comida y el cafecito.  Más apapachada no se puede. Mi comadre guisa riquísimo y uno siente el afecto en cada detalle. Un grupo de mujeres que lo hacen sentir a uno muy bien.

La Morra me llevó al City Junior de Otay, donde ya me había registrado desde la mañana, y de ahí nos fuimos al TRES (a la vuelta del hotel) por un té y los encargos de Rodrigo Guerra. ¡Y ya! Yo estaba muerta de cansancio y sueño. Había quedado de ver a Judith y Rocío, pero los mensajes se cuatrapearon y ya no fue posible.

El martes fue el regreso, muy temprano. Y llegar a Guadalajara para comer con mi chaparrito y ponernos al corriente. Decir que quiero a mi hijo cada día más puede parecer exagerado, pero es la realidad. Me había recogido en la Central de Autobuses de Guadalajara en la ida, y de ahí habíamos ido a cenar mientras me contaba sobre el avance del nuevo juego y sus expectativas. Al regreso del viaje me recogió en el aeropuerto de Gdl, comimos en un lugar que me tenía prometido y me llevó a la Central, para que regresara a León.

Apenas me estoy recuperando del zangoloteo, aunque aproveché muy bien el escaso tiempo.  Me quedé sin ver a mucha gente querida. Por ejemplo, me hubiera gustado estar un día laborable para almorzar con mis amigos de Servicios Generales y del personal de la Ibero.  Y ver a mi tía. Ir de shopping. Caminar por la playa. Ir al CECUT.  Y muchos etc. Será para la próxima.

26 de abril: blue mood

Friday, April 26th, 2013

Hace ya varias semanas que no escribo más que materiales para mis alumnos. Trabajos que obligan a sopesar cada palabra antes de escribirla dada la escasa habilidad de lectura que exhiben. Se trata de no desvirtuar los conceptos pero de hacerlos muy accesibles, limitando el uso de símbolos a lo esencial y de reducir las explicaciones a lo fundamental. “Cortar y pegar” del Mathcad al Word y borrando, además, cualquier indicio del pegado. O trabajar en Mathematica para tener una versión más profesional… que luego hay que convertir a PDF para que la puedan leer 😦  Mi codo resiente el uso excesivo del mouse y mis ojos vuelven a irritarse.

Y estoy cansada. Tanto que hoy me quedé dormida por lo menos una hora ¡en pleno medio día! Es el fin del semestre, por una parte, y he sentido mucho estrés con la manejada mañanera, antes de que amanezca, y la tensión producida en las interacciones con el contador del Colegio, que terminan con mi petición de rescisión del contrato al término estricto del periodo de exámenes finales, de lo cual hoy me notificaron que fue aceptada. Eso me relajó bastante este día, será por eso que me dormí.

Pero la noticia de la muerte de Martha, la hermana de mi amiga Alma Rosa, me revolvió todas las otras preocupaciones. Apenas hace un par de semanas fue el papá de Anita. Hay cosas en las que no nos gusta pensar, en general. Lo malo es que yo sí pienso en ellas y voy viendo la sombra rondar en círculos concéntricos cada vez más cerrados. Ayer estaba ya en blue mood y hoy no tengo ganas de nada. Supongo que lo sensato es cambiar el tipo de música, buscar una película en Cuevana y dejar que fluya lo que tenga que fluir.

Lo muy bueno de este día: la llamada de Pako para decime… que iba al cine!   🙂

Esperemos que la mañana traiga cosas buenas.

2 de abril: vuelta a la realidad

Tuesday, April 2nd, 2013

Regresamos de las vacaciones. Cinco días muy intensos de convivir con la familia y de manejar mucho. De León a Guadalajara a reunirme con mi hermano Manuel, el martes por la tarde, para asegurarnos de estar muy temprano en el aeropuerto y volar a Tijuana. Perdimos unos tres cuartos de hora en lo que Hertz me entregaba el carro que había reservado una semana antes y salimos encarrerados al cruce en Otay. Desde el avión había visto que los carriles estaban relativamente despejados, pero para cuando llegamos las filas habían crecido: dos horas para cruzar, sin problema, por la Ready Lane. Pero después de dejar el carro bien estacionado regresamos para cruzar caminando y tramitar el permiso de internación de mi hermano. Mientras Manuel hacía su trámite yo me fui al iHop a encontrarme con Dulce y Lorena que ya me esperaban. Fue una excelente tarde, hasta que ellas tuvieron que retirarse. En el ínterin llegó mi hermano y pudo conocerlas y participar de la conversación. Luego llego mi primo Pedro, a quien teníamos cincuenta años de no ver, y acordamos reunirnos en su casa al regreso.

Llegamos a Buena Park a tiempo para encontrarnos con la familia que festejaba el cumpleaños de mi sobrina Rocío en un Dennys. Ahí mi hermano reencontró a la familia que hacía 20 o más años que no veía, y conoció a los sobrinos. Una muy buena tarde que culminó con el pastel en la casa de Rocío. Primera desvelada! Pero la luna estaba hermosa.

Image

El jueves salimos a desayunar en familia, al pequeño aeropuerto de Fullerton. Y de ahí a visitar a mi tía Lola y mi primo Ramón, a quienes mi hermano no veía desde 35 años atrás. Comimos un delicioso bacalao a la vizcaína que tendré que ver cómo replicar, y pasamos una tarde muy padre. Mi má y yo dejamos a Manuel con su primo, para que se fueran de parranda y tomamos el camino de regreso a Buena Park, pasando por la tienda de delicias de los armenios. Terriblemente pesado el tráfico, lo que nos obligó a refugiarnos en el outlet mall de Citadell (pobres almas perdidas) y llegar a casa de mi hermana alrededor de las diez de la noche, casi al tiempo que llegaban los primos de su tour. Mi hermano y yo nos fuimos a nuestro hotel. Otra desvelada y el cansancio de la manejada comenzaba a sentirse.

El viernes iba a ser de desayuno familiar, pero es muy difícil coordinarse en esa familia en la que los tiempos de espera son variados y no los mismos para cada integrante. Mientras buscábamos un restaurante mexicano, llegamos a Fry’s. ¡Para mi hermano fue como entrar en una juguetería! Mi má y yo encontramos algunas cosas y luego decidimos desayunar ahí; mi hermano se nos unió y después  continuamos con las compras ahí mismo.  Llegamos a Buena Park y recogimos a mis sobrinas Jessy y Desi para ir al Block (otro outlet) para que mi hermano comprara sus encargos.

Fue una tarde muy divertida con la chiquilla (Desi) destrampadísima. Cantamos, nos reímos, comimos donas y, en el trayecto, mientras le seguíamos la onda a la niña, mi madre comenzó a componer rimas con la tonada de La Cucaracha. Supimos entonces que desde niña le gustaba hablar en verso, de manera que mi tía Cuca (su hermana mayor) llamaba a mi abuela para que viera a “la peloncita” ¡recitando a media sala! Para variar, nos perdimos como ya nos habíamos perdido por la mañana, buscando una calle inexistente que mi hermano había encontrado en Google. Llegamos a Buena Park como a las 10 P.M. muertos de cansancio pero muy divertidos. Y fue la tercera desvelada al hilo. Y el cansancio de un día de manejar.

 

Después del almuerzo del sábado, con media familia, mi primo recogió a mi hermano con la intención de llevarlo al beisbol. Mi má, mi hermana Nidia y yo hicimos compras necesarias en el mercadito, COSTCO y el mall de Santa Ana, donde comimos muy en paz. Después de tomarnos un café las dejé en casa de mi má y me fui al hotel. El cansancio era tal que comencé a tener pequeños accidentes, como partirme la lengua con una mordida. Y no podía permitirme tener un choque. Aunque no me dormí si descansé, hasta que llegó mi hermano  junto con mi tía y mi primo, y me levanté para saludar. ¡Estaba exhausta!

El domingo (Pascua que lo gringos sí celebran) nos reunimos para almorzar en El Torito, había buffet (ocurre cuando esperan gran afluencia), lo bueno fue que llegamos cuando abrían y conseguimos una mesa grande a pesar de no tener reservación. La familia de mi primo y parte de la nuestra. El almuerzo fue muy bueno y la conversación estuvo animada a ratos, aunque el ruido era tremendo y el ambiente se fue enviciando. Nos fuimos a conversar al frente de la casa de mi madre, donde me divertí con la chiquilla (Desi), enseñándole a volar un papalote y dejándola hacer “conjuros” sobre mí (me roció de agua, me sobó las manos, etc.). Mis parientes se fueron y quedamos la familia cercana, hasta que llegó la hora de despedirnos para regresar a Tijuana.

Image

Image

Nos quedamos en San Ysidro un rato, conociendo a la familia de mi primo Pedro. Tarde nos fuimos a dormir en el primer hotel que encontramos, antes de cruzar a Tijuana. Otra desvelada. El domingo almorzamos muy bien en La Espadaña, de los restaurantes donde se come rico en Tijuana, antes de ir a entregar el carro y documentar nuestro equipaje. Llegamos a Guadalajara a las 3:30 P.M. y nos recogió Pako; dejamos a mi hermano en casa de sus hijos y fuimos a comer y platicar un rato. Pako también estaba muy cansado y desvelado de su viaje de trabajo a San Francisco. Me dejó en la Central de Autobuses. Llegué a León a las 11 de la noche, en calidad de bulto aporreado. Y todavía no acabo de recuperarme! Muchos desvelos y demasiadas horas manejando.

¡Lo bueno es que esta semana no hay clases en el Colegio!

3 de octubre: a media tarde

Wednesday, October 3rd, 2012

Y no sé porqué el tiempo no me rinde.
Claro, esta semana la comencé con una migraña que me provocó todo tipo de maleslares: náusea, estornudos, mareos; pero sobre todo el intensísimo dolor de cabeza. Tal vez el relax del fin de semana, en familia. Tal vez el regreso, en un autobús que hizo más de tres horas en el recorrido de Guadalajara a León, con lo que fui llegando a casa a las 11 de la noche, a preparar todo para ir a clase de 7, el lunes. Y ni fui a esa clase de tan mal que me sentía. El resto del día anduve como sonámbula, pero sí hice todas mis demás tareas, incluido calificar los exámenes de las niñas del Colegio y sus proyectos, lo cual me llevó tooooda la tarde. Eso es lo que menos me gusta del trabajo docente.

Y ayer corrí todo el día: de las clases a responder mensajes, a organizarme con el contador para el pago de los impuestos de septiembre, participar en dos charlas con alumnos de mi amiga Gina (en Monterrey) vía Skype; ir al IMSS a manifestar que sigo viva, al banco a pagar mi credencial de egresada del IPN y luego a tramitar esa credencial antes de irme a clase otra vez. La comida a medias y de carrera. Será por eso que me siento cansada. Tan cansada que el cierre de la clase de 1 a 3 P.M. de hoy terminó con lo que mi padre llamaría síntomas de surmenage, y todavía no pasa el malestar. Será que salgo a caminar para despejar mi mente y poder regresar a trabajar un rato en las mil cosas que tengo abandonadas.

Lo que sí creo que ya terminé de documentar es el viaje a Tijuana, para el Taller Educamp que impartiremos dentro de Tijuana Innovadora, el 12 de octubre. Será también andar a las carreras, pero tendré muchos gratos momentos. Pero entre mis pendientes allá, además del taller, está: ir al ISSSTE para ver lo del pago del retroactivo (se han hecho guajes), ver a algunas amigas, tramitar permiso de internación para poder ir a visitar a mi familia y reunirme con Ana y Deya para los preparativos del taller y ver lo de CONECTAC con el notario. Todo eso el jueves 11.

El viernes 12 tendremos toda la mañana dedicada al taller, y después de comer y hacer el balance saldré corriendo a San Diego para rentar un carro e irme a ver a mi má y familia que la acompaña en Buena Park. Para regresar el domingo 14 a media tarde y salir de madrugada a León, a tiempo para la clase de las 7 A.M. Lo que me da flojera es cargar equipaje.

En fin, hoy comienza el Cervantino y, aunque no podré asistir a todo lo que se me antoja, al menos un par de eventos (de los gratuitos, claro) no me los perderé. Por lo pronto, en este rato me voy a caminar, tomar algo helado y relajarme, antes de regresar a este espacio y hacer algo productivo.