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16 de mayo: Breve recuento de cuatro meses

Thursday, May 16th, 2019

Hace cuatro meses y medio que no escribía en este espacio. Muchas cosas han pasado, de todos sabores y colores. El registro lo lleva Facebook, y en un año me estará recordando las noticias, las imágenes, las conversaciones que he tenido con la gente con la que comparto.

A grandes rasgos:
A fines de enero me enganchó Oscar O’Farril (SOLE México) para impartir dos cursos de PBL en Campeche (de lo cual no tiene la menor idea, y no es lo único). Diseñé el curso (20 horas, entre presencial y virtual, para cada grupo), preparé materiales, cree aulas virtuales, etc., y todo se lo di a conocer vía WhatsApp (tengo tooooodas las capturas de pantalla y las otras evidencias) sin que se diera por enterado ni de la organización ni de lo que implicaba, ni de que es imposible meter a trabajar 10 horas continuas a un grupo de profesores. Ahí debí darme cuenta de que lo que le interesaba era el dinero, y nada más. Hice el viaje, impartí los dos cursos durante el tiempo en que los profesores estuvieron dispuestos a permanecer y posteriormente terminamos lo previsto de manera virtual. Pagó mis pasajes y el hotel, y me entregó 500 pesos que no alcanzaron ni para taxis. Ni siquiera mis alimentos. No me pagó mis honorarios. Todo está documentado.

Fue un viaje muy cansado con un resultado decepcionante en varios sentidos. Sin embargo volví a caminar por el Malecón de la ciudad y a degustar la deliciosa comida local. Regresé endeudada, por supuesto.

Febrero fue generoso: mi hijo me envió regalos por mi cumpleaños y otros festejos. Un set de cuatro tomos sobre ser Jedi, la organización del Imperio, y así, y el vinil de Queen “Jazz” porque fue el primer LP que le compré, a los 5 años, mientras estábamos en París. Lo mejor, siempre, son las conversaciones en torno a los temas que nos interesan.

jazz queen

Con Beatriz, Oscar, Clau y Lizzeth festejamos mi cumple y el de Clau, en casa, a nuestro estilo, incluida la pinche vela. Con Moony me reuní para festejar mientras conversábamos, en algún café.

Marzo y abril trajeron reuniones con amigos cercanos (Yanza, Alma Rosa y Laura), pero también recibí visitas de amigos que viven en otros lugares: Claudia y su ingeniero, desde Tijuana, y Milagros desde Perú. También un curso completo, impartido por Javier Sicilia, sobre poesía y silencio, extraordinariamente bueno. Llegó ya mi diploma, pero creo que lo más importante es lo que removió y lo que aprendí.

La reunión más organizada, más esperada, se dio en CDMX, donde me encontré con mis hermanos de vida (Filio, José Luis y el Flaco, y la presencia querida de Lucas que ya no está), incluyendo a Silvia, Irma y Marco y a un invitado especial que pidió estar presente: Ángel Verdugo, nuestro profesor de Teoría de Ecuaciones en ESFM, en el curso que inició en junio de 1968 y que fue interrumpido por el Movimiento del 68. Una fantástica experiencia en la que nos reencontramos con gente que no habíamos visto en un período de ¡30 a 50 años! Muchas cosas quedaron pendientes, sin duda, pero fue muy grato renovar los lazos.

Por supuesto, aproveché la ocasión para pasear un poco por algunas zonas de la ciudad y para conversar y compartir con dos queridas amigas, por separado: Maluyi y Natalia. Siempre es un placer deambular por zonas que eran cotidianas en otros tiempos, comerse un gaznate, mirar una puesta de sol desde alguna glorieta.

Mayo ha sido de apapachos muchos con el hijo, planeando la no prevista asistencia al Comic Con 2019, en San Diego, con el apoyo de Paty Linares y sus hijos. Cuando ya parecía que su itinerario estaba organizado compré mis pasajes de ida y vuelta. Mi plan es ver primero a mi querida tía Lola, y luego bajar a Tijuana para saludar y conversar brevemente con las amigas que se dejen ver de carrerita, antes de asistir a San Diego para el evento, el jueves 18 de julio. Y regresar al día siguiente. Hoy, mi niño hizo cambios a su itinerario y lo único que sé de cierto es que nos veremos el 18 de julio. Y será la celebración que englobe todas las celebraciones del año … excepto si llegara a sacarme la lotería o algo semejante. LOL. Pero está bien. Y viendo ayer Endgame sé que está más que bien. Pero eso es otro post.

Por otro lado, no han faltado los eventos de corte académico, con Adriana en la ENES-UNAM; o los culturales como la Fenal, donde me encontré con otros amigos; y las reuniones que convocan amigos (Toño) y en las que hacemos nuevos amigos. Y mientras descubro que hay “amigos” que han desaparecido de mi lista, se agregan muchos más a ella.

Lo que no me abandona son mis sueños, y los seres queridos que en ellos habitan; la certeza de su compañía y los detalles que los manifiestan. Y eso me hace feliz cada día.

 

 

 

 

 

30 de diciembre: evento de cierre, en el Tec

Sunday, December 30th, 2018

Me contactaron por Messenger, cuando mi hijo acababa de llegar a casa a pasar sus vacaciones. Carla Pons quería saber en dónde andaba yo antes de enviarme una invitación a un evento del Tec Campus León. Imaginé de qué se trataba pero no quise adelantar vísperas, aunque se lo hice saber a Pako. Antes que cualquier otra cosa lo había felicitado por el premio que obtuvo el juego que estuvo produciendo para Outplay durante su primer año de trabajo en Dundee. Hacia el 16 de noviembre, me enviaron la invitación oficial:

Por medio del presente tenemos el gusto de comunicarle que usted ha sido de los profesores seleccionados por sus exalumnos como una persona que marcado su vida, siendo acreedor al reconocimiento Profesores que Dejan Huella.

La entrega de reconocimiento será el día 15 de diciembre del 2018 a las 9:00 horas en auditorio principal.

Nos encantaría que compartiera este momento con sus seres queridos por lo cual podrá asistir con 4 acompañantes al desayuno, favor de confirmar su asistencia.

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El evento

Siguieron tres mensajes de correo, uno del director del campus, para reiterar la invitación y asegurar mi asistencia. Pensé en quiénes podrían acompañarme al evento y decidí que quien ha estado siempre cerca de mí, apoyándome de muchas maneras y físicamente cerca, es mi hermano Manuel. Lo invité, junto con Alicia, mi cuñada, a acompañarme. Aceptaron. Luego me informaron que su hijo Víctor y la novia querían asistir también. Al final vino mi sobrina Daniela, la mayor de los dos hijos de Manuel y Alicia, con sus bebés, y Norita, sobrina de Alicia pero quien me ve como su tía. Por supuesto, el evento no era para chiquitos y terminaron acompañándome Manuel y Norita.

Es la segunda vez que se entregan estos reconocimientos, uno cada 5 años, y es la segunda vez que me lo otorgan. Viendo la lista de los reconocidos en esta ocasión y la de hace 5 años, comenté con algunos de mis excompañeros y exalumnos que va siendo hora de que se pongan las pilas y contraten a buenos profesores. Es satisfactorio que los exalumnos, sobre todo porque son excelente profesionistas y seres humanos y amigos, reconozcan el trabajo docente que hicimos … hace entre 15 y 25 años, pero esas listas no incluyen profesores nuevos y no es buena señal. Tristemente, mientras preparábamos las tortas para compartir con los familiares de enfermos en los hospitales públicos, el 23 de diciembre, una de las alumnas actuales de la institución, exalumna en el bachillerato del Colegio del Bosque, me comentó que no tenían buenos profesores, y no es la única que lo dice.

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La lista completa de profesores reconocidos en esta ocasión

Excepto por el que encabeza la lista, fallecido muy recientemente, muy joven y a quien no conocí, el resto pertenecemos al grupo de docentes que hizo que el campus tuviera primer lugar en calidad académica, a nivel nacional, hasta 2004. Entonces cambiaron las prioridades.

Cuatro de los trece profesores de profesional enlistados (los otros tres trabajaban en el bachillerato), yo incluida, formábamos parte del Departamento de Ciencias y Humanidades que yo creé y del que estuve a cargo hasta que renuncié a él por agotamiento, y entonces el director general desapareció esa entidad y reasignó a los docentes a otros departamentos académicos. Los cuatro, en las áreas “duras”: Muyshondt y Maritza solamente en temas de cálculo y álgebras; Garibay y yo, además de las matemáticas, en temas de estadística y sus aplicaciones, y de física. Muyshondt falleció hace unos años. Enrique Garibay desapareció en Los Ángeles después de aterrizar en esa ciudad y de rentar un carro, proveniente de Hungría, su lugar de residencia, hace unos 18 meses, sin que tengamos noticias de lo que le haya sucedido a él o al carro. Maritza vive en Estados Unidos, desde hace años. Yo salí del Tec en 2004.

Decidí portar las perlas que me regaló mi hijo en su primer viaje a la India, hace unos cuatro años, como manera de tenerlo a mi lado. Pako ya había regresado a Escocia después de sus vacaciones y de festejar su cumpleaños. Complementé mi atuendo con ropa sencilla y zapatos formales, y un rebozo guanajuatense, porque ese día amanecimos a 2° Celsius.

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Norita y mi hermano, acompañándome

A mi mesa llegaron a saludar muchos excompañeros y algunos exalumnos que ahora laboran en este campus, y hasta el director, a quien no conocía. Mis queridas Cony y Anita habían pedido acompañarme en mi mesa, lo cual fue una gratísima sorpresa.

Después del desayuno vino la entrega de reconocimientos (idénticos a los de hace 5 años). Saludé con mucho cariño a Aceves, a las hijas del Lic. Muyshondt, a Gerardo (quien además fue el orador por parte de los profesores reconocidos), y a otros más. Solamente evité a uno.

Las fotos del evento y mi agradecimiento se encuentran el álbum que publiqué en Facebook.

Después del evento regresamos a la casa, cambié mis zapatos por unos “de caminar”, para usar con calcetines, y la familia completa nos fuimos a recorrer los outlets de calzado, completitos. Comimos en el recién inaugurado Panteón Taurino, en los outlets, por la tarde recorrimos los locales de calzado y bolsas frente a la Central de Autobuses de León, y todavía hicimos un recorrido en camioneta por la Calzada de los Héroes, la calle Madero y luego la Pedro Moreno, para atravesar todo el centro y mostrarles los monumentos y edificios representativos de la ciudad. Era un hervidero de gente y salmos tan rápidamente como fue posible para regresar a casa. Ellos pidieron una pizza para cenar, la Norita y yo trabajamos sobre algunas dudas que tenía con su curso de matemáticas en la universidad a la que recientemente ingresó. Terminamos alrededor de las 11 de la noche.

Ellos regresaron a Guadalajara y Amatlán el domingo 16, muy temprano. Yo seguí empijamada todo el día, comí en mi cama, y todavía el lunes fue de acciones mínimas.

El martes retomé el estudio formal de la Teoría de grupos y compré un libro de Cédric Villani, Birth of a Theorem, que ha resultado un deleite a pesar de que la introducción podría desanimar a cualquier persona. El jueves 27 fui a la Librería del FCE y compré La tregua, de Benedetti, que terminé de leer en dos días; ayer, leyendo las últimas páginas lloré mucho; impensable que encontrara una descripción tan cabal de mi caso.

la tregua

Mañana será día de recogimiento. Se cumplen 49 años de que yo me alejé pensando en evitarle un conflicto, creía yo, pero también por ignorancia y estupidez de mi parte. Y son 37 años de su muerte a manos de uno de sus estudiantes. Sigue siendo todo, para mí.

El martes, comenzaré a poner en un disco duro externo todo el contenido útil de esa laptop para migrar a la que me dejó mi hijo.

Mucho por agradecer en este año. Y muchas conversaciones que han comenzado, augurando un excelente inicio del 2019.

Una vez más, ¡Gracias a la vida!