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27 de octubre: Comptes rendus.

Sunday, October 27th, 2019

 

Lunes 21: llegué al aeropuerto con más de dos horas de anticipación para volar a Monterrey, para asistir al 52 Congreso Nacional de la Sociedad Matemática Mexicana, del cual comenté en la publicación anterior.  Éramos tres personas en la fila: un señor que viajaba a Tijuana y que preguntaba si abrirían nuestras maletas antes de documentarlas y quien, en su calidad de “paisano”, había sufrido algunos abusos de parte de empleados de las aerolíneas, a quien la otra pasajera y yo le compartimos nuestras experiencias y le aseguramos que eso no podría pasar. Conversamos brevemente mientras iban llegando otros pasajeros y se abrían los mostradores de documentación.

En las salas de abordar el antojo hizo que me dirigiera al Johnny Rockets por una hamburguesa y ahí volví a encontrar a Mariè, quien es auditora y viaja constantemente por razones de trabajo. Iba de regreso a su casa sabiendo que dos días más tarde volvería a tomar un vuelo hacia otro destino. Conversamos hasta que cada una tuvo que ocupar su asiento y, ya en Monterrey, mientras esperábamos las maletas. De esas conexiones automáticas, sin protocolos, compartiendo textos, canciones, vivencias, y mucho más, por el puro gusto, sin esperar nada una de la otra. Intercambiamos perfiles de Facebook, por supuesto, y ayer ya nos contactamos a través de Messenger.

El hotel que reservé, designado como hotel sede del congreso, resultó una muy buena elección en accesibilidad, confort, amabilidad, calidad y precio. Mi desayuno no estaba incluido en el costo por noche, pero siendo yo asistente al congreso solamente el martes pagué por él, los siguientes días me reconocieron como parte del grupo. Estar en este hotel me permitió conocer al equipo femenil de futbol de León (y tomarnos unas fotos), y al equipo Spartans de Tijuana, de las fuerzas básicas de Xolos. En nuestro tercer encuentro, la noche del jueves, les pregunté cómo les había ido ese día. “Bien, ganamos los dos partidos” y me dijeron los marcadores. Bendita juventud, dije, y pregunté por sus edades: 14 años! Con cinco veces esa edad, yo con trabajos aguantaría uno, dije en broma. Pero los jóvenes son serios y eso se manifestó en la respuesta de uno de ellos: “ya con el doble no pueden”.

 

 

Los jóvenes estudiantes de la Universidad de Guadalajara, a quienes su universidad apoyó solamente con el transporte en una van, me incluyeron en su grupo para trasladarme del hotel a la Universidad cada mañana excepto la primera (no nos habíamos identificado); sorprendidos de saber que, en mi tiempo como estudiante, en ESFM solamente había la carrera de Física y Matemáticas, que el “tronco común” solamente ocupaba los primeros cuatro semestres, y que a partir del quinto uno iba comenzando a definir su área de especialización. “¿En licenciatura?”, preguntaron sorprendidos. El viernes por la mañana, en el trayecto me preguntaron si asistiría al festejo de clausura, programado para la noche. No, por supuesto.

En la universidad: al administrador de las aulas solamente el primer día tuve que pedirle que abriera la sala que me correspondía y solicitarle apoyo técnico para instalar mi USB, encender las pantallas y la compu (la cual está bajo llave); cada uno de los siguientes tres días encontré la sala abierta, y a los pocos minutos llegaba el joven de apoyo técnico para darme acceso al equipo, dejando en la sala a otro joven becario, por lo que pudiera ofrecérseme, y el cual terminó siendo parte de los activos asistentes al taller.

Los docentes participantes fueron una muy grata sorpresa. Maestros de primaria y secundaria, algunos apenas terminando sus estudios en normales superiores. Esperaba tener una docena de asistentes, en el mejor de los casos, y llevaba ese número de juegos de materiales impresos. El primer día llegaron 22, de los cuales unos seis procedían de Acapulco y debían regresar a su lugar de origen el mismo martes por la noche, pero se llevaron materiales y los datos para acceder a todo lo que compartí en línea. Algunos asistían con la consigna (de parte de sus instituciones) de asistir a algunas conferencias específicas, pero luego corrían a integrarse a mi taller. La asistencia de miércoles a viernes osciló entre 12 y 15 maestros.

 

Un maestro proveniente de Ixmiquilpan, Hidalgo, se convirtió casi en mi sombra; asistió a la conferencia del miércoles (que en realidad fueron dos, consecutivas) y estuvo determinado a grabarme (lo logró el viernes) para compartir con sus compañeros de zona escolar algunos momentos; habló de las carencias de todo tipo en sus comunidades y por qué era tan importante lo que estaba aprendiendo ahí. El desconocimiento y/o poca experiencia en el manejo de símbolos y reglas generales lo llevaba, invariablemente, a hacer cálculos numéricos en un cuaderno, lo que le impedía ver patrones. Pero en sus procesos hacía afirmaciones del tipo “en cualquier paralelogramo, la diagonal bisecta el ángulo” (había generado un paralelogramo extendiendo los lados del triángulo), a las que yo respondía con la propuesta de casos a considerar u otras preguntas; un paralelogramo extremo (una base muchas veces más grande que la altura, en este caso) por ejemplo, que hacía que cayera en cuenta de que era falsa su afirmación. Nunca se arredró, y tomaba nota de las diferentes maneras de abordar un problema. Así hablamos de la demostración por contraejemplos, o de la exploración de un problema usando casos particulares más sencillos o de la utilización de casos extremos.

 

 

Otro maestro parecía tener experiencia docente en niveles más avanzados que la secundaria. En la primera sesión de trabajo sobre un problema, seleccionado al azar por ellos mismos, le tocó calcular el área y el perímetro de la curva de Koch; comenzó a trazar a mano libre las primeras etapas de la curva, y le recordé que les había entregado un juego de hojas de papel para graficar, incluyendo el isométrico, para facilitar un trabajo de ese tipo; se dio cuenta de que había comenzado con una unidad inadecuada, que apenas le permitía llevar a cabo los primeros dos pasos. Finalmente logró hacer un gráfico con un número suficiente de etapas como para poder encontrar un patrón y dar respuesta a las preguntas planteadas. Su comentario: “Aprendí más sobre fractales haciendo este ejercicio que en la conferencia a la que asistí donde todo era incomprensible”.

curva de koch

Dos maestras muy jóvenes decidieron trabajar juntas sobre el problema de repartir seis galletas entre siete personas. Sacaron dos galletas de su lunch (redondas, con chispas de chocolate) para comenzar a manipular y entender el problema, con las consecuencias imaginables. Hice un par de preguntas sobre sus hallazgos y les entregué seis hojitas (cuadradas e idénticas) de papel para hacer geometría con doblado de papel (papel para tacos, dicen mis alumnos). Hablamos, otra vez, de la importancia de saber elegir la unidad de manera adecuada. Resolvieron el problema.

galletas

Una maestra que llevaba a su pequeño a las sesiones, el cual también quería tener materiales a la mano para participar como los adultos, seleccionó el problema de sumar ½ + ¼, + 1/8 + … infinitamente. Concluyó que la suma era 1 porque siempre se agregan porciones más pequeñas. Le entregué el problema de calcular el resultado de la serie armónica. Hablamos de Zenón y sus paradojas, por supuesto. Al final del taller me pidió que la ayudara a diseñar una sesión que le habían pedido en su escuela, para todo público: el periódico, dije, refiriéndome a la primera actividad del taller.

 

La sesión del viernes tuvo el planteamiento de una situación adicional, comentada en mi blog, en la cual los profesores intentarían teselar el plano con sellos hechos de betabel y zanahorias. La zanahoria no fue tomada en cuenta, pero el betabel mostró sus cualidades didácticas. Se situaron alrededor de la mesa, comenzaron a rebanar y a cortar algunas formas geométricas; a apostar si un pentágono serviría o no, aunque sin aportar razones, y a teselar. El término teselación apareció entre ellos y fue recogido puntualmente por el profesor de Hidalgo, quien nunca había sabido a qué se refería la palabrita. En ese proceso me grabó, finalmente, mientras yo respondía preguntas del grupo.

 

Terminamos la sesión festejando el cumple 208 de Évariste Galois, con un panqué horneado por mi sobrina Mari Cruz. El profe de Hidalgo pidió que le escribiera correctamente “el nombre del muchachito éste, ¿es el de la carta, verdad?”, sobre el cual habíamos comentado en el taller.

 

Al finalizar, cuando yo comencé a recoger los sobrantes de los materiales utilizados, para ponerlos en la basura, pidieron que los dejara llevárselos (a pesar de que todos esos materiales están en los enlaces del diseño del taller). Adicionalmente, me pidieron compartirles los materiales que he publicado en FlipHTML5, en Es lo Cotidiano (porque en mi blog de Blogger aparece un enlace a Tachas para Tachas, un texto que escribí hace unos años y que parece ya no estar disponible en el sitio del periódico digital), y en cualquier otro lugar. Me pidieron que, por favor, les compartiera de alguna manera Matemáticas 100 horas (y hay que agradecerle a Dulce Karina que lo haya escaneado hace como 10 años), y muchas cosas más.

En cuanto a la conferencia (invitación a la que respondí y a partir de la cual surgió ofrecer el taller), se convirtió en dos conferencias consecutivas por la ausencia del conferencista que me precedía y que tenía asignada media hora. Al llamado de la coordinadora del área para presentarme en el auditorio con tiempo para revisar que todo estuviera listo cuando me tocara participar, y ante la situación, propuse entretener al auditorio, lleno a medias, con la conferencia que impartí en la Universidad de Guanajuato, hace casi un año la cual, aunque no lo recordara, tiene relación con la que impartiría ese día. El auditorio se fue llenando. Mi conferencia, de una hora, comenzó con auditorio lleno y yo encarrerada ya. Ni la desvelada ni cualquier otro inconveniente me hicieron titubear, tartamudear, o cosa alguna. La adrenalina como medicina es sorprendente.

Al terminar se acercó un maestro colombiano para preguntarme si estaría dispuesta a ir a su país a impartir un curso; la coordinadora del área me invitó a ir a la Universidad de Guadalajara; uno de los asistentes me pidió mis datos para que yo le comparta materiales y documentos sobre la didáctica y las situaciones didácticas (mencionados de paso durante mi charla), y otros que no recuerdo.

Por otro lado la familia. Mi prima hermana, hermana más que prima, y sus hijos al comando de la mayor de ellos, mi sobrina Mari Cruz. Ella y su marido, Héctor, me recibieron en su casa cada día, en el puro agasajo de la conversación ininterrumpida a la que se agregaron mis otros sobrinos: Hermilo, Javier y Tony con su esposa, y hasta la hija mayor de Mari y Héctor. Me llevaron a comer delicias de todo tipo, aparte de la carne asada que nos congregó a todos en la casa. Y a pasear por la ciudad. Me recogían en la UANL desde que terminaban mis sesiones en el congreso y me regresaban al hotel después de los agasajos familiares. El viernes me llevaron a la fábrica de dulces y antojos típicos antes de llevarme al aeropuerto. Conversamos hasta que llegó el momento de presentarse en la sala de abordar.

 

Fue intenso, fue rico, fue disfrutable. Desde que salí de mi casa y hasta que regresé a ella.
¿Cansada? Sí. Y afónica (nomás imaginen!!!!!!)

Pero ahorita es hora de ir al tianguis.

 

7 de julio: Primera semana de julio

Sunday, July 7th, 2019

Falta exactamente una semana para mi viaje a L.A., como estaba planeado desde hace un par de meses, como lo narré aquí mismo. Llegaré a L.A el 14, veré a mi tía Lolita, a mi primísimo Ramón y a Jose, su esposa. Luego pasaré a saludar a mi amá a la puerta de su casa (el 16) antes de encaminarme a la terminal del Amtrak en Santa Ana, CA, para viajar a San Diego, a donde debo llegar antes de las 6:30 PM. Pako llegará alrededor de esa hora y dispondremos de unas 48 horas para pasear, acudir al Centro de Convenciones para recoger nuestros badges (el 17) y pasar todo el día 18 recorriendo los stands del Comic Con 50. Mi hijo regresará a Escocia a la media noche entre el 18 y el 19 de julio, yo volveré a León el 19 por la tarde.

Para Pako es la primera vez en este evento, de manera que haré lo mismo que cuando lo llevaba a un parque siendo un niño: le daré la libertad para que explore todo lo que se le antoje, para que se entretenga en lo que le llame la atención, y para que recorra el enorme Pavellón H tantas veces como lo requiera hasta que encuentre las playeras, los juguetes y los souvenirs que le atraigan. Y estaré atenta, también como antes, para acudir a encontrarlo en el momento en que quiera que lo acompañe o que quiera compartirme algo. Esas 48 horas serán el espacio para celebrar todos los festejos de este año, de enero a diciembre. Un enorme regalo como quiera que se le mire.

Las semanas anteriores, particularmente el mes de junio, parecieron alargarse como las líneas de mis pesadillas de niña: se estiraban y curvaban llenando el espacio infinito antes de colapsar, gradualmente, en un punto. Junio fue eterno, casi, y no fue por falta de ocupaciones, porque hubo de todo.

Primero, la sorpresiva invitación que recibí de la Sociedad Matemática Mexicana (SMM) para participar como conferencista invitada en su 52 Congreso, a celebrarse en Monterrey, Nuevo León, en octubre próximo. Fue César Cristóbal, amigo y compañero por 50 años, quien sugirió que me invitaran. Tarde unas 48 horas en definir la temática y en desarrollar el mapa conceptual para organizar las ideas (el inicio de cada proyecto que desarrollo). Siguió recoger la información para comenzar a “bordar” el texto sobre ese mapa: 11 páginas resultaron. Tres revisores de lujo me ayudaron a detectar algunos errores de dedo y a sugerir algún breve añadido. Una vez vuelto a revisar (la peor soy yo, que corriijo sobre lo corregido) utilicé el documento como base para la presentación en Power Point, y pedí que lo revisaran también. Apenas un par de días después de haber declarado que estaba todo terminado, llegó la solicitud de registro de la ponencia. Listo, e incluso envié el documento y la presentación a la coordinadora del área de Matemática Educativa. Para mí era importante no dejar cabos sueltos, y lo logré.

En paralelo recibí otra invitación, de la misma SMM, para ofrecer algún taller o curso. Decidí ofrecer un taller para profesores de educación básica: “Todo lo que usted siempre quiso saber de matemáticas pero temía preguntar: reflexiones en torno al planteamiento y resolución de problemas”. Registré el taller, subiendo el resumen, y ahora espero el dictamen (en este caso voy de soldado raso). Mientras, comencé a generar el repositorio para semejante tarea, recurriendo a las experiencias y ocurrencias que llevo a cabo desde que comencé mi carrera como docente y luego como investigadora. Estoy armando una caja física, llena de cajitas con recursos de todo tipo, porque ese curso será como un sombrero mágico del que podrían surgir mil cosas diversas, dependiendo de los participantes. Por lo menos así lo imagino yo.

Por otro lado, los últimos días de mayo y durante junio tuve visitas gratas venidas desde los dos extremos de la Baja California: Jin-ho y Kharelia vinieron desde Tijuana, mientras que Martha Márquez, Sara Carlota y Martha Drew vinieron desde La Paz. Cada visita es un placer, y uno redescubre los sitios amables de esta ciudad.

Con todo y las reuniones y eventos del Comité de Vecinos de esta colonia (hasta a misa asistí), y lo que ha significado desarrollar los trabajos para el Congreso de la SMM, junio ha sido el mes más largo que yo recuerde. Cargado de recuerdos y nostalgias y de sueños; con una necesidad de calma absoluta, de comida muy ligera, de sueño, y con una terrible añoranza paliada a ratos por la alegre visita cotidiana, varias veces al día, del colibrí verde como tus ojos que entra a la casa, vuela sobre mi cabeza, me busca en la cocina o acá arriba, instalándose en el tragaluz.

Julio trajo sorpresas en su primera semana. Tanya me invitó a la presentación del programa del Festival Internacional Cervantino 2019, en el Teatro Juárez, en Guanajuato capital, sin más datos. Resultó que estábamos entre los invitados muy especiales, en las filas reservadas para VIP.

¿Formal?, pregunté, y me dijo que sí. De modo que me puse en modo “señora seria” (casi) añadiendo el detalle importante de mi collar y aretes huichol, para mantener mi esencia; la seriedad absoluta nunca es parte de esa esencia, por cierto, y me divertí mucho en el camino al Teatro, en el interior, y al terminar el evento.

Hoy comencé a organizar mi maleta, poniendo a su lado todo lo que no puedo dejar. Falta la ropa, cierto, pero el outlet de Las Américas está muy a la mano en caso de que necesite algo. El reto es poner todo dentro de ese maletincito y mi backpack.

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Todavía tengo un par de eventos sociales, además de los asuntos que hay que atender cada mes: fumigar la casa, pagar impuestos, pagar servicios. Pero por fin he comenzado a relajarme.

30 de octubre: cansancio y gripe

Thursday, October 30th, 2014

Han sido tres días muy intensos. Y lo que falta.

El 27 por la noche tenía ya el plan de irme a Guadalajara a llevarle a Pako sus documentos para que viaje mañana a Mexicali, porque no me parecía sensato mandarlos por paquetería. De ahí me iría a Amatlán y a Tepic, para regresar el lunes o el martes. La SEG no había dado señales de que se llevaría a cabo la reunión que habían solicitado conmigo, para lo de PBL. Pero antier muy temprano se reportaron: la reunión sería a las 4 P.M. en sus oficinas. Noel y yo comimos mientras nos poníamos de acuerdo, sin anticipar mucho de qué se trataría. Yo había dicho que no apostaba nada y que lo que saliera era bueno. Y salió. Tres horas de reunión que terminaron con un proyecto redefinido y de ejecución inmediata, que deberá estar terminado completamente en enero.

Ayer me fui a Guadalajara muy temprano, sabiendo que tendría que regresar a León por la tarde para poder comenzar a trabajar hoy. Porque en el curso de la reunión fui esbozando detalles del diseño que se me iban ocurriendo para dar respuesta a las inquietudes de Dalila, mientras me daba cuenta de que no hay nada que podamos asummir en cuanto a lo que saben de PBL. Más bien hay que partir de que hay que explicitar todo lo que a mí me parece evidente.

Ir a Guadalajara y comer con Pako mientras nos ponemos al corriente en lo que cada uno trae entre manos, es siempre un placer. Para las 2:30 habíamos terminado lo importante, pero decidí esperar a ver si me reunía con mi sobrina Daniela para entregarle sus encargos, que han estado tres meses en la camioneta de Pako. Estuve tres horas en la Gran Plaza, y no fue posible que nos encontráramos. Pako me recogió a las 5:30 para llevarme a la Central de Autobuses, y llegué a mi casa a las 10 P.M. Con una ampolla en cada talón y completamente adolorida y con migraña.

Un Excedrin Migraña al salir de Gdl me permitió descansar un poco y relajarme en el camino. Suficiente para poder conversar con mi fantasma y recuperar la sonrisa que traía perdida en un reclamo. Otro Excedrin para dormirme en la madrugada 😦

Hoy reconstruimos el proyecto, por la mañana, y por la tarde me dediqué a poner por escrito y en gráfico los detalles importantes que salieron durante la reunión del martes. Subida en mi cama, todavía adolorida como resultado del viaje más un inicio de gripe de lo que no puedo culpar a nadie más que al estrés. Pero terminé el documento. Y mañana yo no tengo que ir a Guanajuato. Sigue esperar a lo que Noel traiga mañana de la reunión donde quedarán ya establecidas fechas, pagos, entregables, etc. Sabemos ya que iniciaremos las sesiones de trabajo con maestros  el 15 de noviembre, pero el 8 debo tener los materiales preparados para capacitar con ellos a Noel y Aurora, y de paso ponerlos a prueba. Excepto por el 21 y 22 que son los días del Congreso aquí en la ciudad, y que esperamos sean riquísimos en experiencias y colaboración, tenemos ocupados todos los sábados hasta enero, y entre semana estaremos retroalimentando en línea a los participantes. Y luego habrá que redactar todos los reportes. Claro que esperamos beneficios suficientes 😉

Por lo pronto el fin de semana es de convivios varios, incluyendo Poética de la muerte el domingo por la tarde en Guanajuato. Será un domingo rico en experiencias y comida.  Hasta pienso quedarme en Gto. para regresar el lunes temprano a León 🙂  Seguro que con eso voy a enfrentar la semana con mucho ánimo.

21 de junio: comenzó el verano

Thursday, June 21st, 2012

Ni tiempo para ir a caminar a la playa, aunque el clima es muy propicio porque no hace mucho calor (todavía amanecemos con niebla). Esto de organizar una mudanza demanda de tiempo. Pero además he estado en mil cosas.

El martes lo tenía dedicado a las dos conferencias de Wolfram SystemModeler. Excelentes los ejemplos de utilización y muy recomendables para animar una muy buena clase de Álgebra Lineal (de a buenas). A la mitad de la segunda conferencia me interrumpió una llamada de la gente del ISSSTE, para pedirme que volviera a llevar TODA la documentación que ya había entregado. Lo bueno es que tenía dos copias de todo y un original de mi acta de nacimiento. Eso sí, en lo que fui y regresé el evento había terminado. La ventaja es que dentro de una semana estará disponible la grabación. Y chance y para entonces también hayan rehecho todos los papeles de mi trámite…y el cheque, que es lo que más me apura.

El miércoles fue de mucho trabajo, comenzando con la reunión de Tijuana Innovadora en la CANACO, a las 8 A.M. Y qué bueno que fui, porque pude conversar brevemente con Antonio, el coordinador operativo, y ponerme de acuerdo con él para una reunión esa misma tarde sobre el taller que ofreceremos. La reunión de la tarde fue breve y muy productiva. Resultó que la información que le pasaron era incorrecta, pero creo que ahora estamos en el mismo canal.

Entre que regresé de la CANACO y que me fui a la reunión con Antonio, encontré un mensaje del equipo de Encuentro Tijuana, sobre la ponencia que enviamos al congreso en Sonora. Había que hacer correcciones en varias partes. Afortunadamente tenía el original de la parte teórica, que yo escribí, para volver a incorporar en el documento completo lo que por alguna razón había sido omitido en alguna revisión. Me fui pensando que sería todo. Pero me equivoqué.

Cuando regresé de mis reuniones me incorporé a la transmisión de la primera sesión de TIC TAC 2012, tras lo cual los integrantes del equipo docente nos reunimos virtualmente para comentar sobre lo que observamos durante la transmisión y sobre la ponencia que estábamos corrigiendo. De ésta, todavía había que revisar la metodología, el resumen y las referencias. Me ofrecí a trabajar en ello y a eso dediqué el resto de mi tarde/noche aunque hoy, muy de madrugada, volví a revisar todo para incorporar las referencias que, también, habían sido recortadas en las revisiones y ajustar el texto a las 4500 palabras marcadas como límite superior. Todavía hubo dos revisiones posteriores, a cargo de los compañeros del equipo, antes de reenviar el documento. Nos queda esperar el dictamen.

Y la tarde de hoy la he pasado empacando, moviendo cosas de un lado a otro para ir liberando los libreros y que quien se interesa por ellos se los pueda llevar. Tengo siete cajas de libros, más las cuatro que traje de la oficina, y dos de discos y películas. Y todavía voy a necesitar unas cuatro cajas más para libros. Pero además me falta empacar mis cacerolas! Y mi ropa y mis zapatos y… Parece que nunca voy a terminar, y sin embargo sé que en tres o cuatro semanas esto estará vacío y mi casa de León habrá recibido la mudanza y a nosotros: Pako y yo.

Pako me ha marcado unas cinco veces en el día para contarme lo que va ocurriendo con el envío de sus cosas, incluida la moto. Parece que ya consiguió una mudanza que tiene precios razonables, y el estrés comienza a dejarlo respirar. Mañana me tocará ver si esa misma compañía puede llevarse mis triques y si el precio me conviene. Y hay que ver si tiene seguros, etc.

Por lo pronto hoy si voy a tratar de dormirme temprano, para comenzar muy de mañana a deshacerme del botadero que tengo en el suelo y del batidero que tengo sobre la mesa.

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Y luego, a prepararme para la convivencia con la Lore y la Morra. Muy necesario!