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17 de marzo: paseo a Aguascalientes

Sunday, March 17th, 2013

Pues ya terminé mi tour! Alma Rosa y yo nos fuimos a Aguascalientes a comprar bordados, aprovechando mis puntos Banamex que no había gastado porque según yo la tarjeta estaba vencida. Lo bueno de ser tan distraida: ahorré de manera involuntaria 🙂  Afortunadamente más de la mitad de las tiendas de la calle Nieto estaban cerradas, porque hubiéramos terminado endeudadísimas!

El paseo fue muy agradable, con un clima parecido al de ayer: soleado pero no caliente. Nos fuimos por la carretera libre, sin problemas y sin correr. Llegamos directamente al centro de la ciudad a tomarnos un café en el Sanborns, en un edificio muy bonito. En la plaza principal se desarrollaban actividades diversas para animar a las familias. Un domingo muy provinciano en una ciudad muy tranquila.

Nos fuimos a la calle Nieto, que Alma Rosa recomendó como el mejor lugar para hacer las compras. Y sí encontramos muchas cosas hermosas y nada caras. Hasta un mantelito conseguí para mi mesa, a un precio ridículo. Muchas cosas  se me antojaron pero no las compré, como las sombrillas bordadas (para los próximos días de calor y sol) o los abanicos, y los rebozos.

Hallazgos en Aguascalientes

Hallazgos en Aguascalientes

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Recorrimos toda la calle hasta que se terminaron los puntos y el efectivo que llevábamos (no aceptaban tarjetas, gracias a Dios). Terminamos en una dulcería comprando antojos: dulces de guayaba y nueces garapiñadas.  Y nos fuimos a comer, frente a la catedral, un delicioso pozole.

No había mucho más que hacer y regresamos a León pasando por Lagos de Moreno. Eso sí: platicamos todo el viaje.  Y prometimos ahorrar para volver.

Han sido dos días divertidos, relajantes y llenos de amistad. Mañana es día de trabajar en mis pendientes y de preparar una botana salada que debo llevar al Colegio. Por lo pronto, es hora de descansar!

16 de marzo: paseo en Guanajuato

Saturday, March 16th, 2013

Pues sí, me fui a Guanajuato como lo tenía previsto aunque el viaje fue mucho más divertido y animado de lo que esperaba. Porque iba a irme en mi carro, sola. Planeaba hacer mis recorridos, comprar los dulces, ir a la Feria del Libro y regresar temprano. Pero por la mañana me llamó Alma Rosa y se ofreció a pasar por mí, pues ella iba a un compromiso con sus amigas. Pasó como a las 11 de la mañana, acompañada por una de sus amigas (que resultó ser la cumpleañera) y luego fuimos a recoger a otra antes de salir a carretera.

Conversamos todo el camino y solamente paramos para cargar gasolina. Alma Rosa escogió la carretera libre que yo no había transitado. Llegamos al centro de Guanajuato a reunirnos con la amiga que faltaba. Ellas se fueron a atender su compromiso y yo a realizar mis recorridos. Quedamos de vernos en el estacionamiento a las 5 P.M.

Crucé el Mercado Hidalgo nomás por los colores y olores, y luego por el Parque de San Fernando para llegar a la Universidad, dando un paseo. La Feria del Libro se desarrolla en el edificio anexo, el Ex Hospicio de la Compañía de Jesús. Practicamente no había más gente que los expositores, lo cual es triste. Encontré una edición bastante decente y económica de Rayuela (otro de los libros que tenía que recuperar), y compré un par de separadores para regalar. Hay muhos libros para niños y lo que se ofrece está a precios accesibles, aunque no hay una gran cantidad de títulos o temas.

Caminé por el centro para llegar a un cajero (porque en algún momento perdí parte del dinero que llevaba) entrando a los comercios para bobear. Encontré cosas interesantes pero no compré nada. Tomé un delicioso café turco acompañado por un dedo de novia en el Falafel de la calle Truco y recorrí la zona de la plaza principal antes de regresar al mercado.

Compré muchos dulces: los alfajores y la fruta cubierta para mi mamá, los enchilados para Jessy, los rollos de guayaba, de higo y de coco, los arrayanes en azúcar, las cajetas, y unos cuantos más. Una muñeca (vestida de azul) de cartón para mi má, para que recuerde su infancia. Luego me comí una muy buena torta de carnitas con un Boing de mango (mmm) en el mismo mercado (el bolillo de la torta es excelente, casi como un birote de Guadalajara) y salí rumbo a la dulcería fina que se encuentra a unos metro, para completar mi carga de dulces.

Regresé al parque de San Fernando a revisar mis mensajes y relajarme viendo pasar la tarde y la gente, y a las 4:30 me encaminé al estacionamiento. Alma Rosa y sus amigas estaban llegando también. Nos fuimos a la casa de Tere (la amiga que vive ahí) a conversar y tomar un refresco. Un rato muy agradable en un grupo que me hizo sentir como si fuera miembro habitual. Pero había que regresar a León.

Fue un día soleado aunque no caluroso, caminé mucho, comí deliciosamente, tengo nuevas amigas, y mi librero recuperó un libro importante. Mañana yo pasaré por Alma Rosa para irnos a Aguascalientes.

Ahora a descansar y dar gracias por tantas cosas buenas.