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27 de diciembre. Sesión 2 y sus tareas

Thursday, December 27th, 2018

Iniciamos puntualmente la segunda sesión.

Jair: Bien, ya leí tus textos.

  • Me extendí en los contextos, creo

¿Qué crees que fue el mayor problema para escribirlos?

  • Sobre Pako, la cantidad de detalles, gestos, expresiones con las manos, entonaciones. No podría describir todo eso. Dulce (quien era mi asistente en Tijuana) dice que hablar con él es como hablar conmigo, intensificado

Oh, ok. Muy bien. Bien. Los textos están bien, pero veamos primero algunos detalles que podrían estar en detrimento del proceso de escritura.

  • De mi padre, las meriendas eran como momentos de intimidad con mi madre. No recuerdo nada en mis primeros años (siempre me he ido a dormir muy temprano, y a la secundaria entrábamos muy temprano a clases), entonces era como estar un poquito al margen, leyendo, cuando iba de vacaciones a la casa.
  • En el último, quise escapar a la emoción, y encendí la tele para escuchar la música que prometía Canal 22, Camerata, que resultó ser un recital de canciones que me regresaron a lo emocional
  • Me había mantenido trabajando, esperando el momento adecuado, y no resultó

 

Ok. Muy bien. Hay un detalle que predomina en los tres. En sí no es algo negativo pero sí parece ser recurrente. Cuando propuse elaborar retratos fue con la intención de que el yo quedara lo más fuera posible de la escritura.

  • Lo sé. Por eso dije que me extendí en el contexto

Pero parece que más bien predomina en tu escritura. Tenemos dos opciones

  • Por supuesto

La primera es insistir en describir algo “fuera” de ti.

  • Como si viera un retrato ajeno

Sí. Vamos a trabajar en este:

retrato

¿Conoces ya el cuadro?

  • Lo he visto antes, cierto. ¿Te lo describo?

Ok; sí. vamos a hacer de cuenta que no lo conozco.

  •  Sentada y observando al frente, sólo se puede mirar su blanco perfil; una mujer de unos 45 o 50 años, totalmente cubierta de negro excepto por la cofia de gasa y encajes que cubre sus cabellos entrecanos. El perfil de una dama viuda, probablemente, la cual conserva los rasgos de su belleza física: la nariz recta, la barbilla afilada, aunque la edad se hace evidente en el cuello y las líneas caídas a los lados de la boca. El pelo recogido y sin más adorno en el traje que el discreto y albo cuello del vestido. Las manos, sin embargo, muestran algo de crispación, apretando un pañuelo fino.

Ok; bien, eso está mucho mejor. Ahora quiero que describas un objeto sin que me digas qué es y veremos qué tanto me puedes comunicar en palabras lo que ves, ¿vale?

  • Verde casi fosforescente, un par de ojos blancos excepto por los puntitos negros en el centro de cada uno, que fungen como pupilas. Una pequeña línea del tamaño de un paréntesis, volteado hacia abajo, dan a su cara un aspecto de sorpresa no muy bienvenida. Su cuerpo semeja estar formado por dos bolas, la menor haciendo las veces de cabeza, con un par de orejitas triangulares en la parte alta, alineadas con los ojos. En la esfera que forma el cuerpo, dos pequeños promontorios redondeados indican que hay extremidades, aunque solamente esas son visibles.

¿Una rana?

  • No.

¿?

Intentemos con algo que pudiera ser más “conocido”…

  • Regalo de mi hijo, hace un año. No recuerdo cómo se llama, pero en el Comic Con de este año la gente hacía largas filas para comprar uno de peluche.
    P.D. Se llama Kuchi Kopi, y a esta casa llegó en una caja de Loot Crate.

Ah, ya

  • Va: Describe casi un semicírculo en color chocolate con rayos de madera clara recogidos en el centro; muy amplio, extendido en un diámetro de casi 75 cm, me recuerda que lo primero es estar en paz con mi mente, y luego con el mundo.

¿Un abanico?

abanico

Recuerdo de Deer Park Monastery, en Escondido, CA

Excelente, vamos bien.

  • Del Monasterio de Deer Park, con caligrafía de Thich Nhat Hanh

Lo importante del lenguaje es la precisión. Ahora describe su uso

  • Va: Es un objeto de ambientación en mi cuarto de trabajo, para recordar lo esencial. Encabeza la pared frente al escritorio, los libreros y el sofá.

Ok, ese el uso que le das, pero ¿el uso para el que fue creado? ¿o desde el inicio fue concebido para ser decorativo?

  • Supongo que es ese. La otra opción eran cuadros para enmarcar, con esa caligrafía y algunas de las citas de Thay

Ok. Bien. Describe el uso que se le da a un abanico.

  •  Tengo tres abanicos.

Ah, qué bien. ¿Los tres decoran las paredes de tu casa?

  •  No. Decorativo tengo otro, pero todavía no lo saco de su caja.
  • Ahí voy: El abanico se utiliza, comúnmente, para refrescarse en tiempos de calor o en lugares cerrados y llenos de gente; por supuesto, hay quienes los usan con mucha destreza para comunicar, como hacen las geishas y algunos gitanos, por ejemplo. También son útiles cuando uno conversa con personas que dicen disparates de manera que creen seria y circunspecta; entonces uno cubre suficientemente la cara para que la mirada y la sonrisa no delaten los pensamientos, y nadie se sienta ofendido

Bien. Vamos a trabajar con estos elementos.

  • De los tres que tengo, el formal (eventos) es de Final Fantasy. El de reuniones con amigos, es un regalo de Pako, de Star Wars; el otro es el de diario, regalo de Dulce. Cuando hace frío me cubro con mascadas y pashminas

Trata de escribir un poema describiendo el abanico, sus múltiples usos, y ahora sí sé tú misma la protagonista del poema.

  • Negro como ala de murciélago, extendido a ratos, recogido en otros, lo sostengo en mi diestra para ahuyentar humores y calores; en mi siniestra, mientras escucho las tonteras de circunspectos y doctos personajes El discreto diseño en tonos grises anima a conversar al que entiende el lenguaje de los signos, aleja a quienes solamente parlotean o se lucen; En mi infancia aprendí el arte de mover uno moviendo mis manos al son de mis pies; desistí de hacerlo con la gracia de una geisha.

Ok, muy bien. De tarea vas a tratar de explayarte mucho más en el poema. Creo que tienes un muy buen inicio.

  •  ¡Gracias!

Pero harás dos versiones; una en la que sólo describas (sin ti de por medio) el abanico. Y la segunda donde tú seas el personaje usándolo.

  •  Trataré, lo prometo

Lo lograrás. Te paso un tip. Primero haz el que te parezca más sencillo, quizá donde tú seas el personaje

Y así quedaron los textos de tarea:

  1. Mi yo incorporado
    Negro como ala de murciélago, extendido a ratos, recogido en otros, lo sostengo en mi diestra para ahuyentar humores y calores; en mi siniestra, mientras escucho las tonteras de circunspectos y doctos personajes; vela mi rostro cuando es conveniente ocultar lo que cruza por mi mente. Proporciona un lenguaje de comunicación silenciosa y cómplice hacia quien atentamente sigue mis movimientos y gestos, pero es de un mutismo absoluto para al resto de los presentes. En espacios abiertos, su discreto diseño en tonos grises anima a conversar al que entiende el lenguaje de los signos, mientras aleja a quienes solamente parlotean o buscan exhibirse; se convierte así en un fiel escudero, pequeño y discreto. En mi infancia aprendí el arte de acompañar el taconeo de mis pies sosteniendo y moviendo uno con mis manos, pero desistí de tratar de alcanzar los delicados y seductores movimientos que le imprime una geisha. En gran formato, exhibiendo su media luna de tela y sus costillas de madera, las inscripciones que los adornan son elocuentes recordatorios soportados sobre alguna de las paredes que me rodean: Paz interior, ante todo.
  2. El puro objeto
    Regalo bienvenido en lugares calurosos, adorno de tradicionales trajes, femeninos o masculinos, agitados al compás de un son, en un tablao, en delicado aleteo oriental y hasta en modernas coreografías. Se mueve según las manos expertas de hombres o mujeres que con él simbolizan aves, vientos o caricias, al ritmo de alguna melodía. Confeccionado en materiales suntuosos o en simple cartoncillo, adornado con exóticas plumas, finos encajes o un mero listón entre sus costillas. Decorado a mano o impreso comercialmente en mayoreo, disponer de uno ayuda en los trances de ansiedad, cuando las manos no encuentran en qué ocuparse. Pueden servir para castigar a algún impertinente con un sonoro e inofensivo golpe. Pueden enviar, a quien entiende el lenguaje, mensajes devastadores o llenos de esperanza. La destreza en su uso habla de la cultura y sensibilidad de quien lo porta. Su diseño ayuda a identificar gentilicios, estilos, y clases, y abre conversaciones sobre los lugares donde se adquirieron: Japón o Madrid, souvenirs de viajes y aventuras, o simple regalo de la tienda de abarrotes. Pueden atizar un fogón, ayudando a crear el calor que los cuerpos necesitan; pueden, al contrario, sofocar y ocultar los rubores inoportunos e indiscretos. Que sea regalo o que sea compra, que adorne una pared o sea accesorio de un atuendo, el abanico exhibe el lado práctico y el estilo de su dueño.

26 de marzo: Segunda sesión del taller

Friday, March 30th, 2018

En la segunda sesión del taller trabajamos sobre la metáforas. Hubo que construir tres.
Sin los detalles y comentarios innecesarios, transcurrió así (las cursivas corresponden a las instrucciones de Jair)

1) Si tu vestido fuese un animal, ¿cuál sería?
Un tigre
2) Y la máquina de escribir, ¿qué animal sería?
Uy! mi teclado (las máquinas de escribir nunca entraron a mi mundo) sería otro gato, pequeño
3) Ahora, ¿la máquina de coser de tu abuela?
Esa máquina sería como un oso panda

Muy bien.
Ahora quiero que escribamos un breve bestiario de tres animales. Van a ser textos en prosa en los que me hables de ese vestido/tigre en la alameda de Tepic, del Oso panda en la casa de tu abuela y del pequeño gato en tu casa. Textos separados.

Tigre
La Alameda de Tepic tenía una hermosa barda perimetral, del siglo XIX, en su interior andadores, bancas, estatuas, y muchas plantas y árboles, y unos “barrancos” sobre el costado derecho.
No era un espacio para niños ni para adultos ignorantes o imprudentes. Como tigre podía pasear sin sentirme intimidado, agredido ni temido; respeto total entre unos y otros, porque alimento nunca me faltaba y no necesitaba cazar para satisfacer mis necesidades.
Los barrancos proporcionaban el espacio perfecto para dormir, para mirar el cielo, para esconderse de las miradas de los demás. Las fuentes surtían de agua fresca permanentemente; los árboles y las plantas, que escasamente dejaban pasar el sol del medio día, propiciaban un ambiente fresco, con un suave viento que recorría mi piel, erizándola de vez en cuando.
Pero vinieron los cambios: la barda desapareció y se permitió la entrada de carros al sendero principal; construyeron una biblioteca, generalmente vacía, que atrajo escolares de diferentes edades; se convirtió en fresco pasaje para ir de lo que antes fue la carretera Panamericana hacia la Av. Allende. Gente de todo tipo, haciendo ruido, dañando plantas, destruyendo espacios. La paz y la armonía se destruyeron. Dejó de ser espacio seguro para un tigre. Quedaron los barrancos, pero tampoco se puede conciliar el sueño cuando algún candidato decide ocupar el espacio para un mitin.
Y sin embargo a ratos, a media tarde, vuelvo a sentir el viento fresco que eriza mi piel, mientras me lleno de los aromas de lo que fue mi hogar.

Oso Panda
Crecí rodeado de amor. La manos que me han acariciado, que han jugueteado conmigo, que me han hecho saber lo valioso que soy, eran manos sabias, manos que transmitían magias ancestrales, aprendizajes infinitos.
Esas manos me acariciaban a la sombra de los árboles y plantas que ellas mismas habían sembrado cuidadosamente; me curaban, me alimentaban, me susurraban canciones.
Como oso panda era una atracción mayor; todos querían poseerme, imaginaban que pasaría a ser de su propiedad en cuanto mi dueña envejeciera o muriera. Pero ninguno de los aspirantes sabía cómo tratar a un oso panda: ni cómo alimentarlo, cómo curarlo, cómo pasar sus manos sobre su lomo. Yo me aterraba pensando en que pudiera caer en manos de los que solamente me querían como trofeo. Finalmente, al morir mi ama, fui a parar a una especie de zoológico, con otros animales igualmente huérfanos a los que había que mantener, pero sin proporcionarles mayor atención. Un día llegó la liberación y fui otorgado en custodia a una nueva dueña; tal vez no sea tan sabia ni sepa tanto como mi primera cuidadora, pero sé que sabrá acariciarme doblemente, por lo que soy y por lo que represento.

Gatito
Mi dueña gusta de pasar sus manos sobre mi pelambre. A veces no respondo, a veces ronroneo, a veces jugueteo y hago que cometa torpezas. Ha ido aprendiendo a tenerme paciencia; tal vez piensa que al crecer seré un gato sabio, un gato reposado; o un gato majestuoso tal vez, uno que recuerda que antes fue un dios y se comporta con solemnidad. Porque trae un libro con imágenes de semejantes ejemplares, y hasta ha de creer que me inspira a ser uno de ello. Soy muy joven para saber en qué me convertiré, pero no se me antoja mucho eso de sentarme a ver pasar el mundo con indolencia si puedo seguir jugueteando como hasta ahora. ¿Qué sería de mi humana si yo no la hiciera rectificar o corregir lo que hace cuando meto mis patas o mi cola entre sus manos mientras trabaja? Seguramente se aburriría bastante o, peor, me haría sentir como un gatito mecánico, un artefacto que puede ponerse de lado, abandonarse sin consecuencias. No debe ocurrir. Los gatos, especialmente los pequeños, necesitamos que nos acaricien de manera consciente.

Te voy a dejar dos tareas.
Una es que hagas una historia entre los tres personajes.
La segunda tarea es que leas una de las cartas de este libro (Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke).
http://biblioteca.gob.ar/archivos/investigaciones/Rilke%20cartas%20a%20un%20joven.pdf

Trabajar sin conexión a Internet, a ratos pudiendo enlazar el iPad con el iPhone, no fue muy cómodo, a pesar de lo cual logramos concluir la sesión.

 

Y seguimos.