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27 de diciembre. Sesión 3 y la tarea final

Thursday, December 27th, 2018

Tercera sesión. 20 de noviembre

Bien tus textos. De hecho hoy vamos a trabajar con la descripción de ciertas emociones.

  • OK

Hay, según los expertos, 6 emociones básicas.

  • La ira, por ejemplo. LOL

Exacto: felicidad, tristeza, ira asco, sorpresa y miedo. En este momento, ¿sientes alguna de ellas?

  • Estos días son de felicidad, aunque no solamente estos. Para mí son el equivalente de las fiestas grandes. Es como si fuera mi Navidad, por decir.

Muy bien. Qué te parece si tratas de describir la felicidad

  • La foto de mi perfil, en Facebook, es de hace un par de días
con Pako, en su visita de diciembre

Con mi hijo: parrillada para recibir a los amigos, tradiciones en esta casa

  • La felicidad se presenta de mil manera en mi vida: el colibrí, verde como aquellos ojos verdes, que entra por mi ventana y revolotea sobre mi cabeza, o que me acompaña en el jardín mientras riego las plantas. En el medio sueño en el que aparece quien amo, conversa conmigo y me da un beso en la mejilla, mientras yo nos observo y me veo exactamente como estoy vestida y recostada, y entonces abro los ojos maravillada. Al escuchar el concierto que me recuerda la hora de la comida con mi padre, porque era la entrada del programa en la radio, en el momento. En compartir con mi hijo un café, una película, una extensa conversación. En despertar y encontrar la luna en mi patio en el que todavía no se escuchan los ruidos de los vecinos. En caminar en mi pueblo, Tepic, bajo la lluvia, o en sentarme en la Alameda del mismo lugar y saber que no estoy sola. Es calma y dicha.

Ok, muy bien. Todas esas son experiencias y acciones que te hacen sentir feliz. Pero, a nivel físico, ¿cómo es la felicidad para ti?

  • El agua que corre por mi cuerpo, mientras me baño, el primer café del día, el olor al pan que horneo.

Bien, ¿cómo es tu respiración?

  • Generalmente es relajada, y solamente una persona ha logrado que se acelere mi respiración y el flujo sanguíneo y que se me doblen las rodillas.

Ok, muy bien. Tu temperatura, ¿sube o se mantiene estable?

  • Lo único que puede descender es mi nivel de glucosa, o la presión arterial

Ok. Ahora dime, cuando estás feliz, ¡qué te dan ganas de hacer?

  • Pongo CD de Queen o Rock o Swing o … Puedo hasta bailar en la calle. Pero no bailo en fiestas (que no me gustan) porque no me gusta que me saquen a bailar.

Muy bien. Excelente. Hagamos una descripción imaginaria. Si ahora estuvieras en la calle, describe ese baile y esa emoción

  • Habría música saliendo de alguna bocina (el estacionamiento del Queen Mary, en L.A., es una maravilla, por ejemplo), y tendría que ser música que sienta. Estoy feliz por alguna razón y comienzo a caminar al compás de lo que suena y a moverme hacia los lados; hasta doy una vuelta o cambio el sentido de mi caminata; sonrío a quienes me observan al pasar. Mis dedos chasquean marcando el compás; mis hombros participan subiendo y bajando. También puede terminar en llanto, porque un pensamiento lleva a otro.

Excelente. Muy bien. La felicidad si fuese un elemento cuál sería? (fuego, agua, aire, tierra)

  • Sería la luz, que alguna vez he recibido como descarga sobre mi pecho, como entrando a través de mi ventana, justo cuando acabo de llegar a ese punto. Si no, el agua del mar
  • Todo está muy conectado

Muy bien, va tomando forma todo eso que has sentido. Ahora, esa luz podría entrar en el agua del mar y fundirse?

  • De hecho entra, en cada atardecer. Y a veces voy a San Blas (Nayarit), solamente para ser testigo. En Tijuana era todas las tardes, y lo repito cada vez que voy.

Muy bien. ¿Podrías escribir un poema sobre eso? La luz del sol entrando en las aguas de San Blas

  • Trataría, eso seguro. Desde el muelle viejo

¿Lo dejamos para tarea?

  • Perfecto

Quiero que pongas todo tu esfuerzo en este poema. No te sientas presionada sino por el contrario, libre, ¿vale?

  • Perfecto

El poema tiene que ser un testimonio de tu felicidad. Quiero que leas un poema de Oliverio Girondo que se llama Gratitud

  • ¡Me encanta!

Quieres que nos veamos el lunes?

  • Nos veremos el lunes. Mi terremoto acaba de despertar ¡Gracias!

Sale y vale; un abrazo, y cárgate de felicidad

Hice mi tarea. La cuarta y última sesión estuvo dedicada a la revisión de ella, a modificar la sintaxis un poquito, a evitar lo superfluo y lo redundante, a limitar los lugares comunes. El resultado lo compartí en una publicación anterior.

No me convertí en poeta, pos supuesto, y ese no era el objetivo. Pero agradezco a Jair por cada uno de los aprendizajes.

25 de diciembre: Sesión 1 del taller de poesía 2.

Tuesday, December 25th, 2018

El año que está terminando fue venturoso en muchos aspectos, había comentado. Pero también tuvo momentos de tristeza, y otros de angustia.

Escribir, aunque solamente sea para mí, realmente me ayuda a descargar mis emociones, algo en lo que no soy muy buena, y también a reorganizar mi propia historia. En este último proceso colaboran los amigos que vienen a mi casa a tomar un café o a comer. No son muchos los que vienen, pero los que lo hacen son fuente de momentos de reencuentro conmigo misma, de reflexiones que no hubiesen ocurrido de otra manera. Así, conversando con Moony fui consciente del momento en que explicité lo que quería hacer con mi vida, y ocurrió al cumplir 22 años. Una propuesta de matrimonio inesperada, de parte de alguien a quien solamente consideraba un amigo, me hizo decir que quería terminar mi carrera y trabajar. Hasta entonces, supongo, iba a ESFM como algo normal, algo que disfrutaba pero de cuya trascendencia no era consciente. Pero nunca había caído en cuenta de que, ciertamente, ese momento hizo que me concentrara en mis estudios y que buscara un trabajo ese mismo año, dejando de depender de mi padre.

Pasa igual con las sesiones de curso con Jair, mientras me instruye en la escritura de poesía, sin que yo pretenda ser poeta en algún momento. Sus preguntas, los ejercicios que me propone, van dando lugar a algunas reflexiones y a revivir experiencias intensamente.

Las sesiones del segundo taller, que culminaron con ese intento de poema, comenzaron con una petición de su parte:
Bien, comencemos con unos ejercicios acerca de la descripción. Quiero que describas el rostro de tres personas muy significativas para ti. Trata de hacer una especie de descripción física solamente. Por el momento no entraremos en el territorio de las emociones.

Difícil, porque no tengo costumbre de observar los rasgos de las personas. Puedo reconocer a quienes quiero, puedo imaginarlos vívidamente, pero me cuesta describir sus características o dibujarlos.

Comencé:

  • Mi padre: Moreno, nariz aguileña, barba partida; la frente cubierta por un mechón, si es que no había acabado de peinarse con alguno de los productos de la época. Los ojos risueños que reflejaban la bonhomía, pero que dejaban asomar también el sarcasmo y, en contadas ocasiones, el enojo.

Jair me recordó las instrucciones y me pidió detalles:
Ok, pero como quedamos por el momento sin emociones sólo descripción física ¿color de los ojos? ¿cómo eran las cejas? ¿la barbilla?

Tomé una de las fotografías en las que mi padre me sostiene, a los dos meses de nacida, antes de responder:

  • Ojos café oscuro, las cejas pobladas. La barbilla de una cara ovalada, idéntica a la mía (al revés). Pómulos altos; y una cara angulosa de joven, que fue redondeándose con la edad.

Tomé luego una foto de mi hijo, de hace unos 10 años, para atenerme a las instrucciones;

  • Mi hijo: Un bebé de ojos café oscuro, una boca muy roja no muy grande, güerito. Al crecer, los ojos almendrados, el mentón cuadrado, la frente amplia, las cejas rectas, medianamente pobladas. La boca sigue igual: no muy grande, bien definida y coloreada. La nariz recta. Delgado, pero también ha ido embarneciendo con los años. De todas maneras parece mucho más joven de lo que es.

Me dijo que lo había hecho bien. Faltaba el tercero, del que solamente tengo una foto guardada en mis ojos y mi memoria:

  • El tercero es más complicado: Moreno, ojos verdes aceitunados, una boca mediana, bien definida, un óvalo también bien definido. La frente redondeada. Las cejas medianamente pobladas. La nariz: no tengo idea. No podría definirla. Es una imagen que viene a mí siempre de frente.

Jair me preguntó por las dificultades en esta tarea:

  • Para mi padre y mi hijo, disociar la descripción física del ser de cada uno, pero tengo muchas fotografías alrededor para poder completarlas. En el otro caso: es que no hay una sola fotografía. Es solamente el recuerdo que viene a mí constantemente, pero es más el ser; fui consciente de su físico a través de otras personas, unas que se decían “amigas”. Para mí era otra cosa. No soy buena para detectar belleza o fealdad, es decir los rasgos físicos. Puede pasar el hombre más bello del mundo sin que yo lo perciba (algo que hacía reír a mis compañeras en la secundaria). En cambio, puedo reconocer a alguien por su voz, por su mirada, por la forma en que camina. Tampoco puedo decir la edad que aparenta una persona. La descripción de mi niño bebé la hizo una vecina ancianita, diciéndome que era como la descripción de Blanca Nieves, pero en güero.

Muy bien, de hecho, hacia allá vamos. Ahora vas a describir de cada uno lo siguiente: la voz (lo más descriptivas que puedas).

  • Mi padre: una voz enérgica, categórica, pero suave mientras discutíamos sobre cualquier tema; nunca más alta ni más baja para dirigirse a nosotros; sonora sin estruendo; cordial, al decir de los externos a la familia;
  • Pako (mi hijo): también una voz enérgica, pero que a veces se exalta. Cálida, a ratos juguetona cuando conversamos; potente y sonora cuando se trata de marcar su territorio.
  • Voy a nombrar al tercero. Arturo. Una voz cálida, íntima. Risueña y tranquilizadora; mejor dicho, “amansante” para mis arranques. Suave al cuestionar alguna estupidez que estuviera a punto de cometer yo, que me pusiera en riesgo. Ni siquiera lo escuche gritar al recibir una agresión en un partido de básquet. Ni idea de cómo sonaba para el resto.

Mientras Jair me iba diciendo lo que seguía, comenté acerca de las cosas que Pako tiene por herencia de mi padre y otras que ha copiado de mí, dicho explícitamente por él mismo.

Ok, muy bien. Excelente, Blanca. Si te das cuenta, cada uno va tomando forma e identidad. Ahora vas a describir la postura que toma cada uno cuando come.

  • Va: Mi padre era muy ordenado para comer, siguiendo todas las reglas de la buena educación. Codos casi pegados al cuerpo, nunca hablar mientras tenía algo en la boca, mucho menos cantar. Comer con las manos lo que se come con las manos, solamente; espalda siempre derecha. Conversando con mi madre que no se sentaba a comer con él y conmigo (mis hermanos preferían no, porque podía comenzar a hacer preguntas sobre lo que suponía que debiéramos conocer).
  • Pako: iPad por un lado, porque mientras comemos me comparte videos (matemáticas, física, videojuegos) y conversamos al respecto. Relajado, manteniendo las buenas costumbres, pero no dudando en chuparse los dedos si está comiendo una costilla en BBQ, por ejemplo, sin importar en dónde esté. Dicen que en casas de otras personas se comporta como un caballero. La comida puede durar unas cuantas horas porque degusta el aperitivo y una buena entrada, la comida propiamente dicha y el café espresso que él mismo prepara, siempre. Pero también puede comer en la taquería de un Oxxo
  • Con Arturo compartí, pura coincidencia, los primeros dos viajes de vacaciones a Tepic, en el segundo año de bachillerato en Voca 3, que fue donde nos conocimos. Asientos contiguos en ambas ocasiones. En el segundo viaje compartimos una naranja cubierta (yo le llevaba esos antojos a mi padre) tomando pedacitos y comiéndolos mientras conversábamos. Nunca comimos juntos ni siquiera un antojo, porque ni dinero teníamos para ir más allá de los límites de la escuela o de un ocasional paseo cerca del lugar en que yo vivía. Hasta el 31 de diciembre de 1969 en que su madre nos obligó a sentarnos a cenar tamales (una reunión en la que coincidimos), para evitar que bailáramos escapando al deseo de la señora de emparejarlo con una elegida por ella. No puse atención mientras comíamos, y me retiré inmediatamente.

Ok, es decir, ¿no recuerdas nada de su forma de comer?

  • Excepto por el deleite de comer la naranja cubierta, nunca estuvimos en situación de compartir comidas.

¿Cómo sientes ahora las descripciones de cada uno?

  • Las de mi hijo y de mi padre son muy familiares porque tengo fotos, y videos de la convivencia de mi padre con toda la familia (extendida), hasta en un campamento playero, hacia 1967. Y relatos gratos, muy recientes, de la gente que lo conoció. Y de Pako tengo muchas fotos y videos, y muchos relatos de sus amigos y de mis amigos que lo conocen en diferentes contextos.
  • En el caso de Arturo la descripción es más la de las limitaciones impuestas, especialmente por su familia, para controlarlo y alejarlo de esta mala influencia.

Ya entiendo.

  • Nunca fui el modelo de chica que una madre (o los hermanos) quiere para su hijo menor, la joya de la familia.

Bien, con este ejercicio podrás percibir la diferencia entre una descripción física y una emotiva o emocional.

  • Por supuesto. Por eso no publico todo lo que le escribo.

A continuación, el profe estableció el objetivo de los ejercicios y me asignó la tarea para la siguiente sesión:

Si sólo te decantas por una forma de descripción el texto estará incompleto. Ambas se complementan, pero hay que aprender a diferenciarlas y a ser conscientes de los alcances de cada una.

De tarea vas a hacer los tres retratos y vas a situarlos en una escena específica, por ejemplo: mi padre, en la cena de navidad de 1974

  • ¡Ah! es que nosotros no tenemos esas costumbres. Tepic era diferente al centro del país. Y en la familia no teníamos celebraciones de ese tipo, nunca. Era otro tipo de convivencia. Ni siquiera hacemos funerales como el resto de las familias. No hacemos cenas familiares.

De esto hablaba yo en la publicación previa a ésta, sobre las Navidades.

Oh, sólo es un ejemplo. Puede ser: Mi padre en una cena del verano tal … ¿Cómo ves?

  • Podría ser mi padre en una comida en el campamento playero; o mi padre durante un festejo familiar obligado. Porque de cenar solamente tomaba una taza de Nescafé en leche y algún pan o galletas hechos por mi amá.

Eso podría ser: Tu padre cenando una taza de café con leche. De hecho es mucho más interesante ver cómo abordarás los detalles de algo tan ligero… Trata de capturar los gestos, recuerda que harás un retrato…  ¿Nos vemos el siguiente martes a la misma hora?

Así dimos por terminada la primera sesión. Problema para mí: no logro atrapar detalles de nada. Parte porque soy muy distraída, parte porque siempre me ha parecido inadecuado observar a las personas. Se darán cuenta en la publicación siguiente.

 

 

11 de mayo: No te vayas

Wednesday, May 11th, 2016

No sé cómo se instala tu presencia en mí.
Entras como una fuente de agua pura, cristalina y dulce que inunda mi pecho. Desbordante, fluyes por mis ojos.
Te vuelves fuego que abrasa; mi interior se llena de tu calor y mi respiración no alcanza a sofocar semejante incendio. El terremoto en que te transformas hace que escapen los suspiros y que me  esconda mientras la sacudida pasa. Todo en uno: agua que fluye, respiración cortada y espasmos que me agitan.

Después, mucho después, tu sonrisa se deja ver en mi memoria y eres como el viento suave que me trae la calma.

No quiero que te vayas. 

23 de diciembre: vimos Star Wars, Episodio VII Episodio VII

Wednesday, December 23rd, 2015

Pako la vio en Tokio, donde fue a pasar dos semanas de vacaciones, porque en India no se ha estrenado. Yo aquí cerquita, en Centro Max. Tuve la sala para mí sola. Ahora falta que podamos compartir nuestras impresiones. Mi chiquillo me mandó su foto entrando a la sala, a las 7:10 de la mañana hora de León, que son las 10:10 de la noche de Tokio; como un niño feliz. Yo entré a la función de las 1:20 P.M. y vine llegando a casa como a las 5, apenas a tiempo para que me comentara de sus compras de la mañana y de sus planes para su día de Navidad que ya comenzó.

La película me encantó, me emocionó y hasta me hizo llorar un poquito. Salí en un estado de vibración (no temblor) interesante, y supongo que se notaba porque la dependienta de Home Depot hasta se ofreció a buscar a alguien para que me ayudara de alguna manera; no pasa nada, le dije. Pero fueron momentos diversos que me llevaron a ese estado:

  • La emoción de ver la chatarra en la que decidieron emprender la aventura. Lo máximo.
  • La sorpresa de ver a un Han Solo tan envejecido ( y darme cuenta de lo que significa la manera en la que me ven quienes me conocieron hace 38 años).
  • El momento en que Leia sabe que ha perdido para siempre lo que más ha querido (el hijo ya lo había perdido) y que apenas acababa de reencontrar (yo agradezco que tengo a Pako, que es el amor de mi vida, aunque lo otro duela tanto).
  • El momento de reconocer al maestro. Me recordó el final de Una mente brillante. Y pensé en los maestros verdaderos a los que les debo tanto, comenzando por mi Jedi favorito: mi padre.

Claro, está la emoción de las batallas y la destrucción del mal, lo cual está implícito en el título de la película y por lo tanto no sorprende. Y están las presencias femeninas que se agradecen: la sabiduría de Maz; la juventud acompañada de la fuerza y la destreza de Rey; la continuidad de Leia. Está también la representación del totalitarismo nazi, y las frases memorables:

Las mujeres siempre descubren la verdad. Siempre. Han Solo a Finn.

Nos volveremos a ver, tengo fe en eso. Rey a Finn.

  1. Tengo que volver a verla con más serenidad
  2. Tengo que comprarla en cuanto esté a la venta, entre otras cosas para mantener completa la colección.

Regresé a casa después de comprar un par de cosas en el súper. Un croissant de jamón y queso con media copa de vino y la música de Queen para relajarme y recuperar la calma. Y terminar de cocinar el bacalao.

Ahora sí: ¡que comiencen los festejos!