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5 de abril: última tarea del taller de poesía

Thursday, April 5th, 2018

La envié por la mañana. Se trataba de escribir un poema para cada una de las estaciones del año. Esto resultó:

Primavera
Llegas envuelta en el ala dulce de la chuparrosa; avecilla vibrante que surca mi jardín, revoloteando sobre mi cabeza inmóvil.
Te presentas en la mañana clara, cálida y llena de luz, mezclada con el suave aroma de las rosadas petunias, y en las blancas corolas de las margaritas que te saludan gustosas, elevando sus cabezas al sol.
Te exhibes en el armonioso canto de la dorada calandria, oropéndola que brinca de rama en rama y de maceta en maceta en busca de alimento, sin desdeñar el néctar destinado a esas mágicas criaturas que son los colibríes.
Habitas el pensamiento de un mayo cercano, siempre cargado de ilusiones y de sueños; resides en la memoria de mi juventud lejana, pendiente de una flor de plúmbago azul.

Verano
Irrumpes cálido, húmedo, lleno de recuerdos de una infancia dulce y placentera, de tardes de relatos, de antojos simples, de “ruido de uña’ mientras mi abuela nos contaba cuentos;
traes la torrencial lluvia vespertina que limpia mi tejado cubierto de palomas y que alimenta mi espíritu con el tintinear de sus gotas sobre los mismos charcos que ha formado y sobre las piedras tibias del patio de nuestros juegos tempranos.
Sueños de paseos amorosos, reposados, bajo los árboles frondosos, de altas siluetas, que se alinean bordeando un sendero iluminado por pequeñas y frágiles luciérnagas.
Tiempo de vacaciones largas, extendidas por semanas, esperadas siempre para volver a encontrar brevemente a los que amamos, para volver a visitar los sitios en los que hemos amado.

Otoño
Alfombras de hojas que recojo para hacerme una mullida almohada con aroma de antaño (los migrantes deportados me enseñaron que unas tablas y unas llantas sirven para simular una cama que recuerde vidas menos duras).
Dorados atardeceres cuyas tonalidades traen a la memoria los naranjas y amarillos de las puestas de sol en playas suaves, lejanas y queridas; temporada de regalos inesperados recuperados del mar -una piedra, una concha o una almeja- o de los campos – las bellotas y las hojas multiformes, multicolores-, y que inspiran a ejercer manualidades aprendidas en otro tiempo.
Dulce olor de la cosecha recogida; antojo del elote blanco en su mazorca, de los higos maravillosos que se abren para descubrir la multitud de flores de su dulce cavidad, de rojas granadas formadas por pequeños rubíes que adornarán platillos, y de duros membrillos y tejocotes -frutos secos, astringentes- que con el calor sueltan su aroma a bosque y sus dulces sabores.
Remembranzas de escuelas y pupitres, de inquietudes compartidas en las tardes de lectura conducida por una diligente maestra en el largo pasillo donde anidaban las golondrinas en verano.

Invierno
Llegas sorprendiéndonos a veces, irresponsables en el manejo de los alegres y despreocupados días en los que plantar y recolectar nos conectan directamente con la vida;
nos encuentras desprovistos de reservas, sin recursos y, acaso, carentes de afectos y de mimos, ni una mano fresca que se pose dulcemente en nuestra frente, ni un cálido abrazo para mitigar el frío. 
Tardes de vientos helados, de granizo que lastima como balas, de lluvias que no invitan a caminar despacio para disfrutar del contacto con el agua; obligas a buscar cualquier refugio, a cubrirse, para conservarse, con oscuros y pesados trapos que impiden bailar al aire libre.
Nos presentamos frente a ti así: sin abrigo, sin fuego, solitarios, sin saber si habrá otro mañana.

Este taller se ha dado por concluido.

Lo que sigue es comenzar con mi proyecto del vestido (descrito en la Tarea 1 del taller):

  1. hacer el trazo del molde, en papel
  2. cortar las piezas en una tela sencilla, a modo de prueba, y coserlas a mano para poder armarlo y ajustarlo sin problemas
  3. ajustar lo necesario/corregir en el papel
  4. cortar el vestido definitivo y armarlo (primero hilvanado y luego a máquina)

La semana siguiente estaré ocupada en esto. Hace unos 42 años que no hago algo semejante. Si resulta, verán el proceso y el vestido.

30 de marzo: tarea y quinta sesión

Saturday, March 31st, 2018

Mi tarea para esta sesión del taller de poesía, la última, era escribir una carta de Carla para Álvaro, antes del fin del mundo (detalles en el post anterior).

Mi texto:

Desde algún lugar del planeta hasta donde te encuentras, en otro punto del universo, esperando el espectáculo que será el fin del mundo.

Amor de tu madre,

Imagino que a estas horas el restaurante estará lleno de celebridades y periodistas que van buscando la última foto de la Tierra, algunos incluso pensarán en tomarse una selfie con ese fondo. Anticipo que tendrás mucho trabajo atendiendo a esa multitud que seguramente acampará ahí hasta después de que todo termine. El menú que dispusiste me parece muy práctico y muy del agrado de casi cualquiera, aunque siempre habrá el vegano-intolerante al gluten-intolerante a la lactosa y que aborrece la cerveza.

 

De alguna manera me divierte. Lo que escriban y publiquen, fotos incluidas, serán efímeros intentos pues, apenas enviados, los destinatarios habrán dejado de existir con todo lo que formaba parte de su entorno. Los que te acompañan seguramente ya tienen planeado, y hasta reservado, el lugar al que habrán de dirigirse para dar continuidad a sus vidas, aunque tal vez dejaron acá lo que les daba sentido.

 

Tú tienes ese lugar, en el que laboras ya desde hace un par de años y, ya arraigado, lo compartes con alguien muy cercano. Ese es el último detalle que yo necesitaba para saber que mi trabajo ha terminado. Así que no estoy triste por partir, sino ilusionada por lo que será tu porvenir. Nuestra pequeña familia seguirá siendo pequeña, tú y tu compañía; y de vez en cuando leerás esta carta para recordar que desde donde me encuentre, seguiré a tu lado, que disfrutaré siempre tus aventuras y compartiré tus sueños. Y sabrás que un día, nos encontraremos en ese lugar habitado por todas las conciencias de la humanidad, espero que reconocibles y hasta organizadas de acuerdo con los intereses compartidos.

 

Have fun! Disfruta todo lo que puedas en medio del trabajo, y guarda la memoria de lo que fue para darle forma a lo que será. Por mi parte, te cuento que tuve un sueño alegre y, tal vez, premonitorio: me encontraba en una fiesta con amigas, disfrutando de conversaciones, bromas y hasta chismes. A ratos me aburría porque la fiesta se alargaba demasiado y me hacía falta tu compañía para compartir las vivencias y los antojos servidos. Entonces, supongo que significa que en ese lugar de las conciencias encontraré a la gente que quiero, y que espero aburrirme un rato antes de que me alcances. Te reconoceré no por tu piel blanca ni tu cabello castaño sino, tal vez por la profundidad de la mirada de tus ojos cafés que reflejan tu alma.

 

Y ahora ponte a trabajar, que el espectáculo, dicen las noticias, ocurrirá en unas 50 horas o algo así. Cierto que el meteorito puede impactar sin acabar con todo el planeta, porque no saben a ciencia cierta el curso completo de su trayectoria; de modo que bien puede ser que pasado mañana volvamos a conversar. Pero siempre es mejor decir a tiempo “Hasta pronto”, decirte siempre que te quiero, que has sido la mejor experiencia de mi vida, y que espero que tu vida sea tanto o más plena que la mía.

Te quiero, niño de mi vida.

La sesión continuó con la escritura de un poema breve para cada una de las estaciones del año, y algunas sugerencias para darles un poco más de intensidad. La tarea es revisar cada texto previo a la luz de esas sugerencias, y enviarlas.

La siguiente semana estaré trabajando en eso, y en mi proyecto del vestido.