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5 de diciembre: Septiembre: trabajo y angustia

Wednesday, December 5th, 2018

Lo mejor de tener trabajo intenso es que permite que el cerebro controle todo, dejando muy poco al sentimiento. Para bien y para mal, es lo que he aprendido a lo largo de mi vida. El trabajo es la mejor receta para que uno disipe las penas que aquejan a la mayoría: pérdidas, malestares en cada cambio de ciclo de vida, etc.

Septiembre comenzó con el taller de formación para los docentes en el Estado de Guanajuato; a mi cargo tenía un grupo en Santa Cruz de Juventino Rosas y la coordinación administrativa de otros dos facilitadores en la misma sede. Dos sesiones presenciales, el 2 y el 9 de septiembre, y muchas horas de trabajo en línea tratando de ayudar a resolver las mil carencias que encontré, desde las que se refieren al acceso a los dispositivos tecnológicos de todo tipo, al uso de las aplicaciones en celulares, y a lo que era propiamente el taller: la planeación didáctica a la cual, aparentemente, nunca habían sido inducidos. Viajar a Juventino Rosas fue una aventura, en cada ocasión, a pesar de que es un municipio relativamente cercano a la capital del estado de Guanajuato. Constaté que en los 20 años transcurridos desde que coordiné y desarrollé un proyecto para la Secretaría de Educación del estado, desde el Tec de Monterrey Campus León, para apoyar a los docentes en el uso de las incipientes TIC, no solamente no hay cambios sino hasta algunos retrocesos. Eso será el tema de otro tipo de documento.

Al mismo tiempo, el mismo 2 de septiembre, en mi familia cercana detonó un grave problema de salud que nos tuvo en vilo por tres semanas. Cada día el panorama tornaba a ser más oscuro; muchas complicaciones, muchos indicios de un desenlace fatal. Entre todo eso, la preocupación inmediata era mi madre, quien seguramente no habría resistido un desenlace como el que preveíamos. Mi informante era mi hermana Nidia, al pie de la cama de hospital, en California, pendiente de cada signo, de cada noticia. Cuando todo parecía perdido anunció que mi hermano Juan tendría una operación a corazón abierto al día siguiente, el 24 de septiembre.

Los padres de dos queridas amigas pasaban por el mismo trance, y ninguno de los dos sobrevivió. El estado general de salud de mi hermano no auguraba nada favorable. La operación resultó bien, la recuperación también. Contra todos mis pronósticos se recupera, aunque todavía tienen que arreglarle otros aparatos.

Aprovechando los tiempos disponibles me inscribí en cursos ofrecidos por la UNAM. A la mitad del segundo, me invitaron a dar una conferencia sobre el 2 de octubre de 1968, programada para el 9 de octubre de 2018. Comencé a preparar el rollo que expondría; un mapa mental, básicamente. Posteriormente, la Alianza Francesa de Guanajuato me hizo una invitación similar, pero programada para el mero 2 de octubre. Eso ha generado otras acciones, otras invitaciones y el enriquecimiento de mi red de contactos. Hablar de esa experiencia es siempre doloroso y lo había puesto por escrito en un texto publicado en Es lo cotidiano/Tachas. Esa misma memoria, recontada y con imágenes, fue el tema de mis conferencias. Al terminar septiembre tenía listas mis presentaciones. El día de hoy Claudia Sheinbaum, al asumir el mando de CDMX, hizo desaparecer al Cuerpo de Granaderos de infame recuerdo; una de las demandas del pliego petitorio de hace 50 años. Alegría mezclada con rabia y con nostalgia.

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Los puntos de pliego petitorio, hace 50 años

El curso con los docentes, una vez pasadas las sesiones presenciales, exigió de muchas más horas de trabajo para brindarles un verdadero apoyo: apoyarlos en la reconstrucción de su ortografía, su redacción y la comprensión de conceptos que uno supondría bien establecidos. Lo maravilloso fue la respuesta: gente con ganas de mejorar, a pesar de que ya había señales de que la Reforma Educativa iba de salida. Ellos querían seguir aprendiendo. No todos pudieron terminar satisfactoriamente, cierto; la mayor parte no tuvo el tiempo ni los apoyos locales que requerían para acceder a los portales de los talleres, para aprender a utilizar una cuenta en WhatsApp o a crear documentos con fotos insertadas. Los plazos se ampliaron varias veces, pero no fue suficiente.

Terminamos septiembre en la esperanza de recuperar a algunos, a través de la red de apoyo y colaboración que ellos mismos comenzaron a crear. Y esa es una de mis satisfacciones.

 

12 de enero: Voy a buscarte, voy a encontrarte

Thursday, January 12th, 2017
La bella me esperaba frente a la puerta de mi casa.
Es mi raite.
Voy a buscarte, voy a encontrarte, voy a llevarte fuera del mundo, fuera del mundo. Tú y yo, nosotros dos. Ahora, así, aquí.
12 de enero de 2017: 50 años de que el azar, caprichoso, decidió que teníamos que encontrarnos. Dos números primos solitarios.
Lo hizo bien. Estábamos ahí probablemente porque, de origen, nuestros padres lo decidieron así. En mi caso es así; en el tuyo debió serlo puesto que tus dos hermanos mayores ya estudiaban en el Poli. Ahora que lo pienso hasta es probable que ellos conocieran y fueran amigos del medio  hermano que tramitó mi ficha para el examen de admisión a Voca 3, dado que eran vecinos cercanos en nuestra ciudad y estudiaban en la misma institución. Y si es así, desde el inicio estábamos condenados a nunca ser más de lo que fuimos en el camino que juntos recorrimos en esta vida; pero no sabían  lo que seriamos a pesar del tiempo, de la distancia o de la muerte.
Ellos no podían anticipar que desde el primer año, antes de conocernos, elegiríamos el mismo taller (Construcción). No podían anticipar que  elegiríamos el mismo grupo en nuestro segundo año en Voca 3; en mi caso, estoy casi segura de que el medio hermano apostó a que yo ni siquiera aprobaría los cursos del primer año y que me regresarían a Tepic ante el fracaso. Mucho menos podían imaginar que habríamos de viajar en asientos contiguos en las primeras vacaciones escolares y las que le siguieron, con 15 horas o más para conversar y conocernos en cada uno de esos viajes.
Yo estaba donde ninguno de ellos suponía que tenía que estar. Y te encontré y me encontraste. No pudieron imaginar que éramos justo lo que el otro necesitaba.
Mi raite me espera, y voy a buscarte. Te amo.

26 de noviembre: dar gracias

Wednesday, November 26th, 2014
Gracias a todos los que han contribuido y contribuyen a la formación de mi persona, lo que soy. Y a las oportunidades que se han presentado, una detrás de otra y a veces de manera conjunta, para permitirme disfrutar de la vida como yo la entiendo.
1) Mis padres, mi abuela Hilaría, mi abuelo José, mi tía Cuca y mi prima/madrina/como hermana Licho. Mi educación, el disfrute de las cosas, la formación en valores y los afectos están ahí reunidos.
2) La educación/formación que me brindaron mis padres en las mejores escuelas, que eran públicas 
3) Los maestros que me exigieron y creyeron en mí, de los que aprendí la devoción y pasión por su trabajo y que me ayudaron a desarrollar habilidades y conocimientos
4) El gusto por la lectura y por contar historias, fomentados en mi casa
5) Las oportunidades que se me han brindado, una tras otra, para seguir creciendo
Hence (if you will not misunderstand me) the exquisite arbitrariness and irresponsibility of this love. I have no duty to be anyone’s Friend and no man in the world has a duty to be mine. No claims, no shadow of necessity. Friendship is unnecessary, like philosophy, like art, like the universe itself… It has no survival value; rather it is one of those things which gave value to survival.    In his insightful 1960 book The Four Loves(public library), C.S. Lewis
1) L@s herman@s que me ayudaron a desarrollar un poquito de tolerancia
2) El amor que llegó muy temprano a mi vida, y que permanece a pesar de la ausencia
3) Los amigos que han hecho funciones de hermanos, que conocí al entrar a ESFM en 68, y que también me ayudaron a quitarme un poquito de la ridiculez y lo fresa. Sigo en eso
4) Los amigos que permanecen y también los que se han alejado
5) Los amigos que ya no están, pero que aquí siguen
1) El hijo que es el centro y la razón de mi vida
2) El que colaboró para engendrar ese hijo
3) El que ayudó a guiarlo en la etapa difícil del inicio de la adolescencia
4) L@s amig@s que fungieron como tí@s y madres sustitut@s para mi escuincle
5) Los empleos y becas que tuve, que me permitieron estar presente en cada momento de la vida del hijo, criarlo y formarlo hasta lo que es ahora
6) La seguriad económica y la libertad para hacer lo que quiero, de lo que gocé mientras estuve empleada

7) “La mansión que habito, el pan que me alimenta y el lecho en el que yago“, y los antojos de cada día, derivados de esos empleos
1) La confianza y el afecto de quienes me han acogido en cada ciudad en la que he vivido
2) L@s amig@s que han compartido conmigo la sal y las tortillas, el pan y el vino, en cada lugar
3) Los amigos con los que he reído y los amigos con los que he llorado
2) L@s amigo@ más nuev@s que me han abierto puertas que nunca pensé cruzar
3) L@s amig@s que me ayudaron a construir mi vida interior, mi paz espiritual
4) L@s amig@s que, siendo expertos reconocidos en sus áreas, me han incluido como amiga y colaboradora
5) L@s alumn@s de los que he aprendido más que lo que ellos aprendieron conmigo
1) El único “Je t’aime”, acompañado de acciones para demostrarlo, la flor de plúmbago y la pulsera amarilla de plástico
2) Los poemas que me han escrito, buenos o malos; los que conservo y los que tiré a la basura (Sorry)
3) La poesía y los poetas; las novelas y sus autores
4) La música que me acompaña según el humor del día
5) El mar, la luna, y cada cosa de la que disfruto en este planeta
6) La tecnología que me permite estar en contacto con todos y seguir aprendiendo
Y seguramente, me faltan muchas cosas y muchas personas por las cuales estar agradecida.
¡Gracias!