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15 de junio: Actualización de perfil

Wednesday, June 15th, 2016

He vivido tiempos privilegiados, sin duda.
Ayer, actualizando mi perfil en Facebook, agregué uno de los hechos más relevantes en mi vida el cual, por alguna razón, no había incluido: mi llegada a la Ciudad de México a los 15 años para estudiar el bachillerato, en principio. Me quedé ahí poco más de 25 años y en ese tiempo todo llegó a mi vida además de las oportunidades de formación y trabajo. Ese cincuentenario lo celebré el año pasado, en agosto, caminando de la mano de mi memoria.

Es interesante recordar que antes de mi nacimiento (1950) ya existían:

  •          1911 Aire acondicionado, de W.H. Carrier
  •          1911 Vitaminas, de Casimir Funk
  •          1911 Lámpara de neón, de Georges Claude
  •          1921 Insulina, de Frederick Grant Banting, Charles Herbert Best, John James Rickard
  •          1922-26 Películas cinematográficas con sonido de T.W. Case
  •          1928 Penicilina de Sir Alexander Fleming
  •          1933 Modulación de frecuencia (FM), de Edwin Howard Armstrong
  •          1935 Buna (caucho sintético), de Científicos alemanes
  •          1935 Radiolocalizador (radar), de Sir Robert Watson-Watt
  •          1935 Cortisona, de Edward Calvin Kendall, Tadeus Reichstein
  •          1940 Televisión en colores, de Guillermo González Camarena
  •          1946 Computadora digital electrónica, de John Presper Eckert, Jr. y John W. Mauchly
  •          1947 Cámara Polaroid Land, de Edwin Herbert Land
  •          1947 Horno de microondas, de Percy L. Spencer

En mi primera década aparecieron:

  •     1954 Vacuna contra la poliomielitis, de Jonas Salk
  •     1956 Videocinta, de Charles Ginsberg y Ray Dolby
  •     1958 Satélite de comunicaciones, de Científicos del gobierno de EEUU
  •     1959 Circuitos integrados, de Jack Kilby y Robert Noyce
  •     1960 Píldora anticonceptiva, de Gregory Pincus, John Rock y Min-chueh Chang

Y a partir de los 60 se sucedieron muchos y muy importantes descubrimientos, como

  •      1962 Diodo emisor de luz (LED), de Nick Holonyak, Jr.
  •      1964 Pantalla de cristal líquido, de George Heilmeier Estadounidense
  •      1966 Corazón artificial (ventrículo izquierdo), de Michael Ellis DeBakey
  •      1967 Trasplante de corazón humano, por Christiaan Neethling Barnard
  •      1970 Primera síntesis completa de un gen, por Har Gobind Khorana

Estudiando la licenciatura en el Instituto Politécnico Nacional, a partir de 1968, conocí y utilicé las primeras computadoras, enormes máquinas de diferentes tipos para las que había que generar el código, en alguno de los lenguajes de la época, para resolver algunos problemas de álgebra, por ejemplo. Pero esa es otra historia.

Para cuando me fui al DF, a finales de 1965, ya había estado dos veces de vacaciones en Tijuana, con mi madre y mis hermanos. Había estado en el Zoo de San Diego y en Disneylandia, en donde lo que más me gustó fueron el submarino y el monoriel. Recuerdo cuando regresamos de ese viaje y le conté al Profe Villalobos (clase de inglés, inicio de tercero de secundaria) mi escapada cuando un gringuito me invitó a subirnos juntos a Magic Mountain. Se rió de mi simpleza y me dijo que debí aprovechar la oportunidad de practicar mi inglés; como parte de las actividades en su clase teníamos pen pals en los Estados Unidos, con quienes intercambiábamos experiencias y regalos. Así que cuando llegué al DF no me maravillé tanto. Era una gran ciudad pero la gente, en general, no conocía ni el estilo ni las comodidades americanas.

A Tepic la televisión llegó en 1968 y el enorme televisor a colores que compró mi padre hizo que los chiquillos del vecindario se congregaran para ver los Juegos Olímpicos que se celebraban en nuestro país. Afortunadamente yo ya no vivía ahí.

En el DF no tenía tele ni la necesitaba, pero sí mi radio de transistores que supongo me regalaron en algún momento mientras estudiaba la secundaria. Fue parte de los juguetes tecnológicos que pude conocer y disfrutar con mis hermanos, que incluyen el avión de motor de Manuel y la muñeca enorme con grabadora integrada de Irma. Por supuesto, la cámara Súper 8 con la que mis padres registraron muchos de los eventos familiares. El chiquillo de Velarde también tenía una y a veces, en el aserradero, veíamos las películas grabadas. Los patines, el Meccano, el tren, la bicicleta y el juego de química fueron parte de los juguetes de mi infancia. Cuando me fui al D.F. me regalaron mis patines para patinar en hielo.

La ropa que me confeccionaba mi abuela era tomada de los libros de modas americanos: minifaldas toda la vida, bikinis, colores psicodélicos, pantalones antes de que fueran moda en México, etc. Algunas veces hasta las prendas llegaban directamente de allá. El contacto de mi padre con sus amigos americanos nos acercaba mucho al estilo de vida americano: las lecturas en inglés, comenzando por la Encyclopædia Britannica y la serie de libros The Children’s Classics, siempre a estuvieron presentes al igual que la música; primero la clásica, las grandes bandas, el swing, el rockandroll y luego el twist. Tuve mi tocadiscos (americano, por supuesto) y mi propia colección de discos. A la muerte de mi padre heredé la Encyclopædia, que doné a una escuelay la colección de libros para niños, que conservo.

En Ciudad de México la gente, las familias, era mucho más tradicional y convivían y celebraban mucho como se muestra en las películas costumbristas del cine mexicano (las cuales he ido conociendo en los últimos años a través de cable): madres sufridas y abnegadas, mujeres abandonadas por cometer “el pecado” que las dejaba embarazadas y cuya “vergüenza había que ocultar regalando o abandonando a las criaturas o criándolos como si fueran sobrinos, hijos que veneraban a sus padres a quienes obedecían sin chistar, etc. Las cosas y las personas eran como esas películas: en blanco y negro sin posibilidad de aceptar que hay una gama de grises y que nadie está en los extremos de ese espectro.

Tepic era otra cosa. Una ciudad pequeña en la que cada uno de sus habitantes cumplía un rol, por su trabajo, el cual no lo confinaba a ningún gueto; la convivencia y la colaboración no encontraban restricciones de tipo alguno. En mi familia, particularmente, crecimos con la influencia de la rebelión y de lucha obrera de mi abuelo que lo llevó a asilarse en los Estados Unidos siendo mi padre un bebé, y de la formación integral de mi padre en aquellas tierras. Su manera de ver la vida era muy diferente a la de la gran mayoría de los padres de mis amigas y compañeras. Nunca se trató de veneración sino de respeto; y nunca se trató de obediencia ciega sino de discusión, diálogo y colaboración.

En mi comunidad (todo el pueblo) había solteras mayores, madres solteras y solteras que conseguían marido a través de los pequeños anuncios en la revista Confidencias. Y había las que se casaban embarazadas y, seguramente, las que abortaban, aunque el primer caso de aborto lo conocí en el D.F. hacia 1973.   También había homosexuales -hombres y mujeres- y, excepto por los vagos que se metían a hacer desatinar a Chayo el tostadero, la comunidad los respetaba y eran personas respetables que aportaban su talento y su trabajo, como un par de los excelentes maestros que tuve en la secundaria.

Este año celebro el cincuentenario de mi filiación politécnica.

 

Dicen que pa los toros del Jaral los rancheros de allá mismo y … sí. La única persona totalmente compatible conmigo vino a ser mi paisano, encontrado en mi segundo año de bachillerato, en el mismo grupo, y que resultó ser vecino de Raquel, de Lupita Láscares, de mi abuela María y hasta de mi tía  Elena. El amor de mi vida, mi santísima Trinidad.

El cincuentenario está a unos meses.

 

25 de abril: La música y la magia

Saturday, April 25th, 2015

La FENAL de León no es, ni con mucho, un evento semejante al de Guadaajara.

Y sin embargo, en esta ocasión hubo magia. Llegué alrededor de la 5:30 y tuve tiempo de pasar por el stand de la Librería Francesa y hacerme de un par de libros antes de ir a la presentación del libro Ladakh, de Francisco Alatorre Vieyra, Premio Nacional de Poesía Efrían Huerta 2014. Lo presentaba Rocío Cerón, a quien conocí en un taller que impartió en el Centro de Posgrado y Estudios Sor Juana, en Tijuana.

Salí corriendo para llegar a tiempo al evento organizado por la Librería Efraín Huerta del Fondo de Cultura Económica. El Maestro Carlos Prieto presentaba su libro Dimitri Shostakóvich. Genio y drama, y ofrecía un breve concierto. Un lujo verdadero. No solamente nos platicó, muy amenamente,  de su vida, sus estudios de ingeniería y economía en el MIT y la manera como conoció y se enamoró de la música y la obra de Shostakóvich, sino que también nos ofreció tres piezas, para violonchelo.  Aunque solamente estaba anunciada la Suite No. 3 para violonchelo solo, de Bach, complementó con una marcha de Prokofiev y el Minueto de la Primera Suite de Bach. Una delicia, y un público de todas las edades muy interesado y conocedor.

La magia vino en el segundo movimiento de la Suite No. 3 (son seis movimientos). Ahí sí me fui de viaje con la música, hasta que la imagen de un beso que debió venir de muy lejos me trajo de regreso a la realidad. Esta vez no fue la brusca negación de lo imposible sino el alejamiento de quien dice hasta pronto y se va perdiendo en la distancia. Fue bello y fue bueno.

Terminó el concierto, y vino la toma de fotos y firma de autógrafos. Una persona amabilísima y cordial, el Maestro Prieto.

“Para Blanca, mi estimada amiga, con un abrazo. Carlos”, escribió.

Libros y relatos.

Friday, March 20th, 2015

Libros.

Relatos.

Han estado presentes en mi vida desde que tengo memoria, por lo menos. Y mi memoria más completa comienza alrededor de los tres años de edad. De alguna época anterior solamente tengo imágenes como si fueran fotografías: mi abuela narrando algo, mis padres juntos, un pasillo, unas plantas.

Mi abuela era contadora de historias. Mucho tiempo después reconocí algunas de ellas en Las mil y una noches, por ejemplo. Historias y canciones de su juventud, relatos de su pueblo y del mío. La palabra se cultivaba en mi casa a través de esas narraciones; era un lenguaje rico, con muchos términos que ahora no se usan. Hace unos días dije que estaba entrapajada, un modo de describir a la persona envuelta en trapos. Quevedo la usaba, pero está “descontinuada”, digamos. Me hablaban en lenguaje completo y correcto, nunca en ese lenguaje “infantilizado” con el que muchos se dirigen a los bebés.

Oraciones completas, instrucciones claras que debía seguir cuando me solicitaban algo. “Muchacha, tráeme el ___ que está encima de la caja del Fab”, me diría mi abuela, sentada frente a su máquina de coser, en el tiempo en que todavía no se suponía que supiera leer. Pero uno aprendía a identificar los nombres impresos en los empaques de las pocas cosas que se compraban en caja o bolsa en una época y un lugar en que ir al mercado cada día, para llevar productos frescos para el almuerzo y la comida, era lo normal. Ir al mercado, por otra parte, era y sigue siendo un disfrute. En Tepic, ir muy temprano supone encontrar tejuino fresco, churros recién hechos, jocoque y muchos más antojos, todavía.

Era innecesario almacenar productos y carecía de sentido refrigerar frutas y verduras que uno cortaba de los patios propios y de los vecinos. Tampoco había refrigeradores salvo, tal vez, en las casas de la gente adinerada, pero no me consta. Uno iba a comprar la leche a la casa del lechero, y el pan recién hecho a la panadería de alguno de los tíos, y mejor si era de con mi padrino.

A través de esas sencillas y muy claras indicaciones de cualquiera de los adultos que me rodeaban aprendí también las relaciones espaciales entre los objetos (topología, diríamos de manera formal): abajo de, enfrente de, detrás de… Ser parte de la familia y de la comunidad,  integrándome desde el principio en actividades cotidianas, gradualmente más complejas y relevantes, resultó ser una excelente manera de prepararme para la vida. Al mismo tiempo, me volvió observadora de mi entorno, para poder responder rápidamente… y que me dejaran disponer libremente de mi tiempo 😉

Mi padre, con el apoyo de mi madre, procuró interesarnos en la lectura y de que comprendiéramos lo que leíamos. Yo no sé cuándo aprendí a leer, pero mis primeros documentos impresos, que conservo, me los regaló mi prima cuando cumplí seis años. Supongo entonces que leía desde antes. Recuerdo las fábulas de Esopo, pero no recuerdo cómo llegaron a mí.

Más adelante mi padre nos compraba historietas y libros de manera regular; él los seleccionaba y no recuerdo que hubiera pensado en que tal vez había otros que deseara. Cuando leí La misteriosa llama de la reina Loana, de Eco, me maravilló la idea de recuperar la memoria a partir del encuentro con las lecturas de infancia y juventud. Recuerdo a mi padre llegando con una veintena de “cuentos” que podían incluir “Vidas ejemplares” o “Archie”, por ejemplo.

Nunca me interesé por la botánica o la floricultura, tampoco jugué con muñecas y “trastecitos”, pero muy pronto requerí de libros de ciencia y algo de esoterismo. Hasta una Ouija tuve, al mismo tiempo que el tradicional juego de química, el Meccano, los patines, la bicicleta, etc. Pero lo que más ocupaba mi tiempo era la lectura. Leía hasta los pedazos de periódico de los envoltorios del cuarto (de kilo) de arroz, o el medio de frijol. La cabeza, entonces como ahora, siempre en la luna.

Con el tiempo, mientras seguía aprendiendo de los relatos de mi abuela, de las tradiciones de los pueblos con mi tía Cuca, de los viajes en tren con ella misma y mi tío Gonzalo, del fútbol al que asistía con mi padre, del béisbol y las cartas y los toros con mi tía Cuca, del box y la lucha libre con mi padre y mi madre, comencé a interesarme en la discusión de las ideas y la participación social. Mi abuelo José, mi padre y mi tío Gonzalo eran muy activos, y tuve el privilegio de asistir a algunas tertulias con líderes ferrocarrileros y obreros. Mi padre y yo comenzamos a intercambiar ideas y a liarnos en discusiones.

Crecí, aprendí, y me lanzaron al mundo.

Solamente un aspecto no desarrollé en esos años. Y me ha costado mucho superarlo.

 

 

 

 

8 de agosto: I’m back!

Thursday, August 8th, 2013

Desde ayer tenía planeado ir a Guanajuato City para ver si mi cédula de la maestría ya estaba lista, pero era día de mercado, así que lo dejé para hoy. Por la tarde de ayer recibí un mensaje de la responsable de la oficina de Profesiones de la SEG: pase a recoger su cédula!

Llegué a las oficinas como a las 9 A.M. y en lo que me tardé fue en sacar las copias de los documentos para entregarlos como constancia de la recepción de la cédula y mis papeles oficiales. De regreso a León pasé de una vez a la Ibero a dejarles la copia para completar mi expediente. Para las 11 A. M. ya estaba en casa.

Luego de almorzar organicé mi horario de clases y comencé a revisar las guías de estudio que me hicieron llegar, para hacer algo coherente y para comenzar a planear las actividades de los cursos. Eso es lo que me lleva más tiempo. Por lo pronto terminé de organizar la guía más larga, que supone ocho horas de clase semanales. Poco a poco el esquema va quedando claro y mañana estaré ya creando los sitios en Edmodo y diseñando las primeras actividades.

Me fui a recorrer librerias como a las 4 de la tarde, para buscar los libros que voy a necesitar.  Es como invitar a un borrachito a una cantina! Y, que yo sepa, no hay asociaciones de “Adictos a los Libros” Anónimos. Debería! A eso colaboró Eduardo Estala Rojas, quien en un post en Facebook sugería un libro del FCE: Prólogos a la Biblioteca Mexicana de Juan José Eguiara y Eguren. Ni cómo resistirse porque, además, cuesta 22 pesos! De paso, en la misma librería del FCE compré La física del futuro, de Michio Kaku.

De los libros para los cursos solamente compré el Algebra de Ress y Sparks, porque me resisto a dar un curso propedéutico de nivel de secundaria. El Algebra y Geometría con Geometría Analítica, de Swokowski, uno de los recomendados en la bibliografía de uno de los cursos, esperará a la siguiente semana. Mientras, hice el comparativo entre Gandhi y Gonvill. Gonvill es un 5% más barato que Gandhi, pero Gandhi tiene la edición anterior (Decimosegunda) que es mucho más barata.

En el inter pasé por Liverpool, buscando un astrolabio. No lo encontré, pero conseguí tres maravillas: un telescopio de unos 25 cm, en su caja de madera decorada con un dobledecímetro; un caleidoscopio diferente de los cuatro que ya tengo (todos distintos); y unos binoculares que son réplica de unos hechos en Londres en 1857. Ya sé que no se supone que gaste, pero además de ser objetos bellos van a servir para las actividades de clase!

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Y así, loca de contento con mi cargamento, regresé a casa a continuar trabajando.

Y en eso estoy. Y me siento muy bien!

22 de marzo: comienzan las vacaciones!

Friday, March 22nd, 2013

Pues llegaron las vacaciones de Semana Santa! Dos semanas en el Colegio y solamente una en la universidad. Pero a partir de hoy soy chino libre!

Y bueno, el día estuvo movido: Colegio de 7 a 8:30, aunque solamente había cinco alumnas! Medio comenzamos un tema y terminamos conversando. Luego asistí a una muy interesante conferencia en la Ibero: Estética de la Mirada, a cargo de Diego Lizarazo; me gustó, la verdad. Y luego me fui a comer con la Maluquita, su mamá y su chiquito a Argentilia; excelente comida pero mejor compañía. Pasamos un muy buen rato, y casi a las 5 P.M. tomé el camino a mi casa. De paso llegué a buscar el encargo de mi má, que no encontré.

Viernes es día en que la señora Silvia viene y pone orden (más o menos), de manera que no tengo que preocuparme mucho porque, por lo menos, este espacio se ve ordenado. Y después del rato que necesito para ponerme cómoda e instalarme frente a la lap, he estado escuchando música y organizando los libros que pretendo leer en estos días, antes del viaje. Pero también he estado organizando la visita de mis alumnos de la Ibero Tijuana a León. Con Ramón, la instalación en la jacaranda talada de la Av. González Bocanegra. Con Cristina Godoy, que llegará un par de días antes que el resto de la comitiva, el ir a recibirla e instalarla aquí en la casa, esperando que lleguen los demás.

Es una delicia poder dedicarse al dolce far niente, saborear con calma una copa de vino, escuchar canciones (cosa que no hago a menudo), chatear, y anticipar la visita de amigos que vendrán mañana. Hasta la comida sabatina tengo prevista (otra cosa que no hago a menudo): couscous con vegetales y garbanzos. Y hasta puede que prepare un poco de humus.

Escucho a Sabina y a Serrat en el Luna Park, en You Tube. Dos horas y media de música y bromas entre ellos. Y la verdad es que el rato se ha pasado volando. Ha sido un excelente día en el que mi programa de verano se va definiendo sin complicaciones. No puedo pedir más.
A descansar!

16 de marzo: paseo en Guanajuato

Saturday, March 16th, 2013

Pues sí, me fui a Guanajuato como lo tenía previsto aunque el viaje fue mucho más divertido y animado de lo que esperaba. Porque iba a irme en mi carro, sola. Planeaba hacer mis recorridos, comprar los dulces, ir a la Feria del Libro y regresar temprano. Pero por la mañana me llamó Alma Rosa y se ofreció a pasar por mí, pues ella iba a un compromiso con sus amigas. Pasó como a las 11 de la mañana, acompañada por una de sus amigas (que resultó ser la cumpleañera) y luego fuimos a recoger a otra antes de salir a carretera.

Conversamos todo el camino y solamente paramos para cargar gasolina. Alma Rosa escogió la carretera libre que yo no había transitado. Llegamos al centro de Guanajuato a reunirnos con la amiga que faltaba. Ellas se fueron a atender su compromiso y yo a realizar mis recorridos. Quedamos de vernos en el estacionamiento a las 5 P.M.

Crucé el Mercado Hidalgo nomás por los colores y olores, y luego por el Parque de San Fernando para llegar a la Universidad, dando un paseo. La Feria del Libro se desarrolla en el edificio anexo, el Ex Hospicio de la Compañía de Jesús. Practicamente no había más gente que los expositores, lo cual es triste. Encontré una edición bastante decente y económica de Rayuela (otro de los libros que tenía que recuperar), y compré un par de separadores para regalar. Hay muhos libros para niños y lo que se ofrece está a precios accesibles, aunque no hay una gran cantidad de títulos o temas.

Caminé por el centro para llegar a un cajero (porque en algún momento perdí parte del dinero que llevaba) entrando a los comercios para bobear. Encontré cosas interesantes pero no compré nada. Tomé un delicioso café turco acompañado por un dedo de novia en el Falafel de la calle Truco y recorrí la zona de la plaza principal antes de regresar al mercado.

Compré muchos dulces: los alfajores y la fruta cubierta para mi mamá, los enchilados para Jessy, los rollos de guayaba, de higo y de coco, los arrayanes en azúcar, las cajetas, y unos cuantos más. Una muñeca (vestida de azul) de cartón para mi má, para que recuerde su infancia. Luego me comí una muy buena torta de carnitas con un Boing de mango (mmm) en el mismo mercado (el bolillo de la torta es excelente, casi como un birote de Guadalajara) y salí rumbo a la dulcería fina que se encuentra a unos metro, para completar mi carga de dulces.

Regresé al parque de San Fernando a revisar mis mensajes y relajarme viendo pasar la tarde y la gente, y a las 4:30 me encaminé al estacionamiento. Alma Rosa y sus amigas estaban llegando también. Nos fuimos a la casa de Tere (la amiga que vive ahí) a conversar y tomar un refresco. Un rato muy agradable en un grupo que me hizo sentir como si fuera miembro habitual. Pero había que regresar a León.

Fue un día soleado aunque no caluroso, caminé mucho, comí deliciosamente, tengo nuevas amigas, y mi librero recuperó un libro importante. Mañana yo pasaré por Alma Rosa para irnos a Aguascalientes.

Ahora a descansar y dar gracias por tantas cosas buenas.

3 de diciembre: Fin de semana entre libros y con mi hijo

Monday, December 3rd, 2012

Necesitaba unos días así, lejos de las cosas habituales y disfrutando de lo que me gusta y lo que más quiero. Esta vez no hubo planeación, excepto porque cuando decidí que me iba a Guadalajara compré los boletos de autobús en línea, para aprovechar el tiempo, y reservé hotel (lo cual fue un fiasco). Terminados mis pendientes en el Colegio y la Ibero, tomé mi backpack y los tamales que preparé para Pako, por su cumpleaños. Mi hijo, por cierto, andaba fuera de la ciudad pero regresaría por la noche.

Qué bueno que iba ligera de equipaje, porque aún sin tener hotel (no les recomiendo el Celta, si van a Guadalajara, por cierto) pude recorrer la FIL cargando mis paquetes. ¡Un verdadero placer! Lo único malo es que no hay tanto dinero como para comprar todo lo que se me antoja. Sin embargo pude adquirir algunos textos, otros me los regalaron y algunos pude hojearlos in situ. Encontré amigos en los pasillos y también encontré libros de texto de amigos (algunos que ya partieron, también) o libros que mencionan a amigos, que son otras maneras de reencontrarlos. Muy gratificante.

Lo mejor vino al salir, pasaditas las 9 de la noche: Pako me recogió en la entrada de la FIL, cuando sonaba la música de Surtek Collective en el Foro de la Feria. Conversamos, me puso al tanto de los avances y broncas de su proyecto, cenamos y pasamos un excelente rato. Mi chiquito andaba bastante enfermo, con sinusitis y demás problemas respiratorios. Estrés, en gran parte.

El sábado temprano regresé a la FIL mientras Pako trabajaba un rato; al medio día me recogió para ir a comer, al cine, a tomar un buen café y a caminar por el Paseo Chapultepec, lleno de artesanías, música y puestos de libros usados, y muy concurrido. En el cine vimos “El origen de los guardianes” y lo que más disfruté fue ver a mi chiquillo disfrutar la película como eso, como chiquillo! Nada se compara con ver a Pako contento y relajado.

Pero se terminó el fin de semana. Había comprado boleto para regresar a León el domingo a las 3:45 de la tarde, pero cuando Pako me recogió en el hotel eran las 2 P.M. y me invitó a comer. ¡Ya qué! Fuimos a Plaza Andares, lleno de tiendas de lujo y de buenos lugares para comer. Elegimos P.F. Chang y fue una excelente decisión. Caminamos por la plaza, curioseando, antes de que me llevara a la Central de Autobuses. Finalmente salí de Guadalajara a las 5:40.

Otra vez tengo que dar gracias! Por todo lo que recibo pero, principalmente, por este hijo y la oportunidad de convivir con él.