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26 de marzo: Tercera sesión del taller

Friday, March 30th, 2018

Batallé mucho para enviar mi tarea consistente en el relato sobre mi vestido. Lo escribí a mano, por el apagón de 22 horas, a la luz de una lámpara navideña de baterías, en la comodidad de mi cama; terminé tecleándolo en Drive, offline, y el problema fue hacerla llegar a Jair. A la mañana siguiente tardé una hora en enlazar el iPad con el iPhone, pero logré enviarlo a tiempo.

En cuanto a la lectura de una de las cartas de Rilke, leída apresuradamente cuando por fin logré la conexión,  seleccioné la carta V, porque 2 + 3 = 5, y Pitágoras sabe lo que hay detrás, y porque el quinto número en la sucesión de Fibonacci es 21 que corresponde al número de página donde inicia el texto. De nuevo, las itálicas muestran lo que Jair me iba comentando o pidiendo.

Sobre la carta:
Me parece interesante que en la carta seleccionada, sin haberla leído antes, encuentre muchas coincidencias con mi experiencia personal, incluida la de la vista a Roma, en agosto de 1979.
Muy bien.
Calorón, engentamiento y hasta náusea de tanto que vimos y nos quisieron mostrar en apenas tres días. Hubo que omitir algunas cosas. Y hay que mencionar que yo tenía 6 meses de embarazo 😉 Pero, en lo que se refiere al texto, hay una mesura que está muy distante de mí.
¿En qué consiste esa mesura?
La selección de las palabras, que transmiten esa paz necesaria, las pausas, el detenerse en los detalles para resaltar la belleza que sí encuentra
El tono cordial, sin buscar imponer una visión sino como un diálogo casi con uno mismo
Sí, exacto. El tono.
¿Hay algo que encontraras en la carta que te haya hecho pensar desde otra perspectiva el acto de la escritura?
Supongo que es algo que, cuando comencé a escribir en mi blog, a modo de diario (por eso se llama “el día a día, solamente”), me hizo saber un amigo de toda la vida: “yo no vivo en los lugares de los que hablas, y necesito conocer detalles para apreciarlos”. Yo no esperaba que alguien lo leyera, era solamente un recurso para irme a dormir en paz
Al mismo tiempo, los detalles que relata Rilke no son superfluos. En todo caso, habiendo conocido Roma en las circunstancias que mencioné, yo no necesitaría más detalles.
Ok, muy bien.
Es decir: si escribes para que otros te lean, como sería el caso de los escritores, debes pensar en el destinatario. Eso sí lo hago cuando escribo textos sobre educación, lecciones, artículos, etc. O cuando diseño un curso o taller. La transposición didáctica es muy importante en lo que hago.
Claro.
Ahora bien, Blanca, ¿qué tan importante crees que sea tu trabajo como lectora?
¿Qué te ofrece la lectura en tu vida?
¿Ha habido libros que cambiaran tu vida?
Como lectora me voy nutriendo de metáforas, palabras, situaciones.
Ok, muy bien.
Digamos que cuando lees estás pendiente de muchas cosas que podrían servirte a la hora de la escritura creativa.
La lectura ha sido mi conexión con el mundo. Aprendí a ser madre con dos libros de cabecera y el estilo del chiquillo que me tocó en suerte; aprendí a cocinar con mi memoria y los libros. Incluso lo que hago profesionalmente lo aprendí más en los libros que de alguien, aunque luego aprendiera también a colaborar. Lo que no aprendí fue la parte emocional/sentimental, porque nunca tuve libros al respecto.
Suponiendo que algún día me diera por ponerme creativa, sí, supongo.
Ya, entiendo. Muy buena formación la del autodidacta.
El asunto es que, si algo ya está bien dicho/escrito, no veo la razón de reescribirlo yo.
Pues es que no hay de otra; a veces los docentes entienden menos que los alumnos.
Así es. malísimo el sistema educativo.
Bien, Blanca.
No fue tan malo antes de la licenciatura; en mis tiempos.

Después de que Jair me comentara sobre mi texto de tarea, continuamos ahora con la musicalidad del idioma:

Bien, ahora que has escrito una pequeña Fábula, vamos a ver otras cualidades del idioma.
Su musicalidad; piensa en qué fonema sería representativo de Tigre.
Mmm un roar muy suave: Rrrrfff
Muy bien. ¿Para panda?
Ni idea de cómo suena un panda (por cierto, soy la mamá panda de un grupo de ex alumnas que son pandas). Podría ser mmm, como Yoda
¿Podría ser la n, no? O la p con la n.
Y gatito, pues purrr
Me parece con la n
Ahora trata de escribir un poema breve de cada uno usando esos fonemas; por ejemplo, para panda sería algo así: anda, el Panda, mirando la panza del cielo…
Es sólo un ejemplo, trata de ser lo más creativa posible.
A ver, voy a intentar
Venga, ánimo. Busca todas las palabras que puedas con los fonemas implicados.

Ruge y frunce el entrecejo para simular la fiera del tigre que no encarna; las rayas no confieren furia
Como eso?
Hey, Blanca. Excelente. Justo eso.

Nada, nadie, ninguna nube en su noche nueva; panda que estrena nido

Prueba primero un prometedor pretzel, el gato prefiere el postre del precipitado pregón pronunciado al paso

Excelente.
Es un juego de abalorios, como el algebra
Sólo un detalle, habría que buscar una alternativa para nido, porque los pandas hacen madrigueras.
Así encontramos las cualidades musicales del idioma.
Bien, Blanca. Me gustaría que trabajaras en esos tres textos y trataras de convertirlos ya en poemas terminados.

Y vino una enorme recompensa:
Bueno, esta fue nuestra última sesión, pero te voy a regalar una última para revisar y trabajar en esos textos. ¿Te parece bien?
Excelente! Muchísimas gracias. ¿Quieres que sean más extensos?
Ahora puedes trabajarlos ya sea haciéndolos más extensos o utilizando nuevas palabras
otras frases, buscando otros ritmos no necesariamente deben usar el mismo fonemas; ahora tienes un punto de partida.

 

26 de marzo: Segunda sesión del taller

Friday, March 30th, 2018

En la segunda sesión del taller trabajamos sobre la metáforas. Hubo que construir tres.
Sin los detalles y comentarios innecesarios, transcurrió así (las cursivas corresponden a las instrucciones de Jair)

1) Si tu vestido fuese un animal, ¿cuál sería?
Un tigre
2) Y la máquina de escribir, ¿qué animal sería?
Uy! mi teclado (las máquinas de escribir nunca entraron a mi mundo) sería otro gato, pequeño
3) Ahora, ¿la máquina de coser de tu abuela?
Esa máquina sería como un oso panda

Muy bien.
Ahora quiero que escribamos un breve bestiario de tres animales. Van a ser textos en prosa en los que me hables de ese vestido/tigre en la alameda de Tepic, del Oso panda en la casa de tu abuela y del pequeño gato en tu casa. Textos separados.

Tigre
La Alameda de Tepic tenía una hermosa barda perimetral, del siglo XIX, en su interior andadores, bancas, estatuas, y muchas plantas y árboles, y unos “barrancos” sobre el costado derecho.
No era un espacio para niños ni para adultos ignorantes o imprudentes. Como tigre podía pasear sin sentirme intimidado, agredido ni temido; respeto total entre unos y otros, porque alimento nunca me faltaba y no necesitaba cazar para satisfacer mis necesidades.
Los barrancos proporcionaban el espacio perfecto para dormir, para mirar el cielo, para esconderse de las miradas de los demás. Las fuentes surtían de agua fresca permanentemente; los árboles y las plantas, que escasamente dejaban pasar el sol del medio día, propiciaban un ambiente fresco, con un suave viento que recorría mi piel, erizándola de vez en cuando.
Pero vinieron los cambios: la barda desapareció y se permitió la entrada de carros al sendero principal; construyeron una biblioteca, generalmente vacía, que atrajo escolares de diferentes edades; se convirtió en fresco pasaje para ir de lo que antes fue la carretera Panamericana hacia la Av. Allende. Gente de todo tipo, haciendo ruido, dañando plantas, destruyendo espacios. La paz y la armonía se destruyeron. Dejó de ser espacio seguro para un tigre. Quedaron los barrancos, pero tampoco se puede conciliar el sueño cuando algún candidato decide ocupar el espacio para un mitin.
Y sin embargo a ratos, a media tarde, vuelvo a sentir el viento fresco que eriza mi piel, mientras me lleno de los aromas de lo que fue mi hogar.

Oso Panda
Crecí rodeado de amor. La manos que me han acariciado, que han jugueteado conmigo, que me han hecho saber lo valioso que soy, eran manos sabias, manos que transmitían magias ancestrales, aprendizajes infinitos.
Esas manos me acariciaban a la sombra de los árboles y plantas que ellas mismas habían sembrado cuidadosamente; me curaban, me alimentaban, me susurraban canciones.
Como oso panda era una atracción mayor; todos querían poseerme, imaginaban que pasaría a ser de su propiedad en cuanto mi dueña envejeciera o muriera. Pero ninguno de los aspirantes sabía cómo tratar a un oso panda: ni cómo alimentarlo, cómo curarlo, cómo pasar sus manos sobre su lomo. Yo me aterraba pensando en que pudiera caer en manos de los que solamente me querían como trofeo. Finalmente, al morir mi ama, fui a parar a una especie de zoológico, con otros animales igualmente huérfanos a los que había que mantener, pero sin proporcionarles mayor atención. Un día llegó la liberación y fui otorgado en custodia a una nueva dueña; tal vez no sea tan sabia ni sepa tanto como mi primera cuidadora, pero sé que sabrá acariciarme doblemente, por lo que soy y por lo que represento.

Gatito
Mi dueña gusta de pasar sus manos sobre mi pelambre. A veces no respondo, a veces ronroneo, a veces jugueteo y hago que cometa torpezas. Ha ido aprendiendo a tenerme paciencia; tal vez piensa que al crecer seré un gato sabio, un gato reposado; o un gato majestuoso tal vez, uno que recuerda que antes fue un dios y se comporta con solemnidad. Porque trae un libro con imágenes de semejantes ejemplares, y hasta ha de creer que me inspira a ser uno de ello. Soy muy joven para saber en qué me convertiré, pero no se me antoja mucho eso de sentarme a ver pasar el mundo con indolencia si puedo seguir jugueteando como hasta ahora. ¿Qué sería de mi humana si yo no la hiciera rectificar o corregir lo que hace cuando meto mis patas o mi cola entre sus manos mientras trabaja? Seguramente se aburriría bastante o, peor, me haría sentir como un gatito mecánico, un artefacto que puede ponerse de lado, abandonarse sin consecuencias. No debe ocurrir. Los gatos, especialmente los pequeños, necesitamos que nos acaricien de manera consciente.

Te voy a dejar dos tareas.
Una es que hagas una historia entre los tres personajes.
La segunda tarea es que leas una de las cartas de este libro (Cartas a un joven poeta, de Rainer Maria Rilke).
http://biblioteca.gob.ar/archivos/investigaciones/Rilke%20cartas%20a%20un%20joven.pdf

Trabajar sin conexión a Internet, a ratos pudiendo enlazar el iPad con el iPhone, no fue muy cómodo, a pesar de lo cual logramos concluir la sesión.

 

Y seguimos.