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25 de diciembre: y fue Navidad

Friday, December 25th, 2015

No es la primera vez que nos encontramos en lugares distantes en estas celebraciones. Cierto, en los últimos seis o siete años estuvimos juntos, ya fuera en algún lado de las Californias o aquí, en casa. Esta vez tenemos una diferencia de 15 horas, lo cual no impide que compartamos gracias a las maravillas de la tecnología. Hasta me hizo llegar un regalo que fue entregado al medio día del 24, con los servicios de Amazon y FedEx: una máquina de hacer palomitas con aire caliente, misma que estrené por la tarde preparándome para una tarde de películas que terminó con un maratón de The Big Bang Theory.

Mientras subía a Instagram un videito mostrando el regalo y la nota de Pako al ritmo de “Crazy Little Thing Called Love” (escuchaba Queen desde antes de que llegara el paquete) uno de mis amiguitos alados entró a la casa y quedó suspendido frente a mí por unos instantes, luego intentó libar de la nochebuena antes de salir volando rumbo al parque. Me emocionó y me hizo feliz.

Al medio día vino Angélica a comer y conversar. Me trajo galletas, mermelada y chongos, todo hecho por ella misma. Conversamos más de lo que comimos y compartimos nuestras historias. Lloré, lo cual no es una sorpresa.

Las palomitas, “Les quatre cents coups”, “The Big Bang Theory” y la luna llena. Tomé varías fotos de la bella en una noche muy clara en la que las estrellas eran perfectamente visibles. El barrio estaba en absoluta calma, y así permaneció hasta alrededor de las once de la noche en que comenzaron a tronar cuetes.


Le pedí a la luna dos cosas antes de irme a dormir.  La primera es la petición que hago, y por la que trabajo, todas las noches desde hace un poco más de 36 años: el bienestar de mi hijo, en todos los sentidos. La otra es también permanente: soñar y conversar mientras sueño. A veces lo logro y es maravilloso. Pero me queda claro que hay saltos que todavía no puedo dar, por la razón que sea. Miedos, tal vez.

Me dormí casi cuando comenzaron a tronar los cuetes, provista de tapones para los oídos. Durante el sueño hubo tres momentos en los que deliberadamente decidí permanecer pegada a mi cuerpo físico. Cada momento estuvo precedido de un ligero desprendimiento del que era absolutamente consciente, y entonces decidía “reintegrarme”. Todo quedó grabado en mi memoria.

Hacia las cinco de la mañana me despertó un olor a quemado que no podía identificar. Me levanté e inspeccioné la casa para descartar cualquier riesgo. Era la atmósfera de la ciudad, cargada de los residuos producidos por la quema de cuetes y cualquier otra cosa que  la gente utilice para “celebrar” las fiestas.  Traté de dormir otro rato, pero el olor y los residuos terminaron por lastimar mi garganta y afectar mi nariz. El olor persiste.

El día transcurrió entre felicitaciones a través de las redes, fotos compartidas con mi hijo, comer cada que tenía hambre, preparar la masa para las galletas que me compartió mi amá y, por fin, podar y limpiar mis plantas. La casa está ahora relativamente en orden. Y las galletas será lo primero que haga mañana por la mañana. Pero la batería se me agotó y planeo dormirme temprano, después de conversar un poquito con mi hijo pata de perro.

Ha sido bueno y, en lo general, estoy contenta.

 

24 de diciembre: disfrutando de la compañía del hijo

Wednesday, December 24th, 2014

Llegó el domingo en la noche, y se puso a trabajar. El lunes platicamos durante el almuerzo, luego en mi cuarto de trabajo, después en los trayectos de ida y vuelta a La Gran Plaza, a donde fuimos a ver la última entrega de El Hobbit. Muchas opciones, muchos proyectos y a saber por cuál se decidirá al final.

El martes continuamos conversando sobre los avances de sus proyectos, sin saber todavía para donde apuntará la perinola, cuando la suelte. Surgió la posibilidad de viajar a San Francisco, como mi regalo de cumpleaños. Dependerá de lo que haya como trabajo pero, de entrada, es un entusiasta sí.

Un proyecto que define cada vez más claramente es el apoyar la creación/re creación de una cultura nacional a partir de experiencias artísticas. La música, particularmente, sería su apuesta si consigue los medios. Y me siento muy recompensada. No le interesa tener dinero o tener una gran casa o un gran carro. Es generar ingresos suficientes para apoyar la creación de ese tipo de música no comercial. Y claro, hablamos de la música y los músicos; de la canción de protesta a los cantantes actuales, productos comerciales sin propuestas significativas. Hablamos del valor de la canción y los cantantes mexicanos; y me sorprendo agradablemente: Pako no tiene esos prejuicios que me acompañaron (y ni siquiera estoy segura de que sea pasado) por muchos años, impidiéndome valorar mucha de la música popular.

Hoy salí a comprar pan para las tortas de bacalao, y a la librería del Fondo de Cultura Económica. Al entrar me encontré a Jorge Jáuregui y platicamos seguramente por más de una hora: libros, vivencias, películas. Él acababa de comprar un libro sobre la música mexicana: Mi vida, mis viajes, mis canciones, y me pareció el regalo ideal para mi hijo, en función de ese interés manifiesto.

Hace un rato cenamos tortas de bacalao y tamales; yo tomé atole, él prefirió agua de melón. Luego intercambiamos regalos y le gustó su libro 😉 Como siempre, la sobremesa es de lo mejor. Del análisis de Sim City a los resultados de la liga NFL (video juego) en la que participa anualmente con varios de los amigos que tiene desde la prepa. Pero también la inflación, los excesos de Barbarita, el saqueo que llevan a cabo todos los frentes de gobierno, la miseria que observamos…

Pero se acaba el día y yo estoy agradablemente cansada.

Que sea una verdadera Noche Buena.

25 de diciembre: una Navidad distinta

Wednesday, December 25th, 2013

Muy distinta, entre la pena y el estrés, pero también con gratísimos momentos.

La noche del 23 de diciembre nos notificaron que mi sobrino Daniel estaba al bordo de la muerte por una infección generalizada. Vivía en Rosarito, B.C. con su mujer, Shana, y la pequeña Karma. Hace dos años mi amá y yo estuvimos con ellos y conocimos a Shana y a la chiquita. Hace un año y medio, cuando organizaba mi mudanza de TJ a León, Daniel me ayudó con algunas cosas. Y no volvimos a vernos. Tenía apenas 32 años y, aunque lo conocí cuando era pequeño, pasaron muchos años para que volviera a verlo, en Buena Park. Lo recuerdo siempre sonriente, a pesar de las tragedias que le tocó vivir. De eso hablamos mientras me ayudaba a deshacerme de algunos muebles y objetos. Pero no tenía rencores. Supongo que el amor de Shana y de Little Karma le ayudaron a sanar sus heridas.

El 24 de diciembre amanecimos con la noticia de que había fallecido. Nadie de su familia cercana pudo viajar a Rosarito. Mi hermano Juan, su padre, llegó hasta Buena Park traído por Sharon, la menor de sus hijas. Pero no podían cruzar a México. Mi madre no fue enterada, por razones de salud, y el día transcurrió con mis hermanos, mis sobrinos y nosotros en espera de los acontecimientos subsecuentes. Pretendimos, en cada casa, hacer vida normal cocinando y pensando en nuestros chiquillos.

Uno se va habituando a que sean los mayores los que se van primero. Duele cada uno, pero las enfermedades o la edad van haciendo que la muerte de nuestros mayores sea vista como natural. Parte del proceso de vida, decimos. Pero cuando es uno de los más jóvenes, ya de la generación que sigue a la nuestra, nos cuestionamos y rebelamos. Supongo que no hay peor tragedia que perder a un hijo. Y he visto familias derrumbarse o amargarse para siempre como consecuencia, mientras veo el ejemplo de mis compadres Abundio y Haydee celebrando la vida de sus dos hijos (Carlos y Melania), arrancados en plena juventud y promesas de vida, y dándose a los demás de una manera total. Por otro lado, creo que asumimos nuestra propia muerte como algo que eventualmente llegará, pero no sé qué tanto sufra la gente  pensando en eso, porque son de las cosas que preferimos no mencionar.

Es la muerte de los otros la que nos angustia, creo. Recuerdo el libro de Simone de Beauvoir Una muerte muy dulce, autobiográfico, sobre la muerte de su madre. Me pareció terrible pero muy revelador. Y recuerdo también El país de  las sombras largas, de Hans Ruesh, sobre la vida de los inuits (esquimales) previa a su “americanización”; particularmente la muerte de los ancianos, sin drama, aceptando la realidad en su durísimo hábitat. En nuestro pasado prehispánico la muerte jugaba un papel muy importante en la vida de todos los días.  “La muerte era parte del cosmos sin cargas morales. Simplemente era.” Será que la influencia española modificó esa consideración y convertimos a la muerte en un acontecimiento dolorosísimo cargado con todos los “si yo hubiera” posibles. Y no es que no duela.

Recuerdo a Agustín (Agustín Rozada Rebollar, S.J.) el día en que las cenizas del Padre Manuelito (Manuel Rubén González Ramírez, S.J) se depositaron en Casa Manresa, la Casa de Oración de la comunidad jesuita en Tiuana. Reconoció que estaba contento porque su compañero de estudios y trabajo durante muchos años había llegado a la casa de “mi papá”; pero, dijo, extrañaría mucho al amigo, y se le quebró la voz. Y luego festejamos la vida del padre Manuelito y dimos gracias por todo lo bueno que sembró y dejó en nuestras vidas. Pero la ausencia es terrible. Probablemente eso sea lo que más tememos cuando pensamos en la muerte de alguien que no somos nosotros.

La tarde/noche del 24 la pasamos en vilo esperando la reacción de mi madre cuando supiera lo de Danny. Todos reunidos a través de mensajes de grupo en Facebook (mis hermanos Manuel, Nidia y Saúl, y yo) con los que estaban al lado de mi amá (mis hermanos Juan e Irma y mis sobrinas Jessica y Sharon). Seguramente es la primera vez en muchos años que todos nos hacemos presentes al mismo tiempo. Mi madre ni podía enterarse de nada. Primero porque el complot fue secuestrarle el iPad y el celular para que la noticia no le llegara a través de Facebook. Y luego, porque apenas podía tenerse en pie, como resultado de una confusión entre las pastillas que toma. Había mezclado las pastillas que ocasionalmente utiliza para poder dormir (un cuarto de pastilla muy de vez en cuando) con el Piroxicam que necesita por su artritis y de las cuales toma una pastilla al día.

Cuando me comuniqué con ella utilizando el iPhone de Jessy (para utilizar el Face Time), la vi como borrachita, recostada y adormilada y con dificultades para articular las palabras. Reconocí mis síntomas: presión y glucosa bajos. Irma le tomó la presión: 91/57, y le dieron líquidos con glucosa para ayudarla. Cuando decidieron llevarla a Urgencias descubrieron el asunto de la confusión de las pastillas. Era pasada la media noche aquí en León. Hoy despertamos sabiendo que está mejor y que le controlarán las pastillas para que no las confunda.

Con todo, la vida tuvo que continuar en cada casa. Yo cociné los tamales, jugué con The Book f Spells en Play Station, con mi hijo, antes de cenar. Intercambiamos regalos y me fascinó verlo entretenerse por casi una hora armando el futbolito que le compré (sí, tiene 34 años pero nos seguimos divirtiendo como siempre), poniendo cada detalle en la madera limpia y ensamblando las piezas. Yo tengo ahora, además del iPad mini, un calendario 2014 con imágenes de El Principito, dos juegos de dados para contar historias (uno para las que comienzan con “érase una vez”, y otro para las que son de acción) y una urna para dulces o galletas. Lo mejor de todo, la convivencia con Pako.

el futbolito mi galletero mis dados

Una Navidad diferente. Una Navidad en la que por razones inesperadas, los hijos de Maggie Mosqueda estuvimos todos juntos, gracias a la tecnología. Tristeza, por supuesto. Pero la vida sigue.

27 de diciembre: gripe!

Thursday, December 27th, 2012

Pako llegó el viernes 21 por la noche. Han sido días muy de familia, muy de retomar nuestras rutinas.

Nos hemos reunido con nuestros amigos, por separado, y hemos tenido ratos de organizar la casa y preparar antojos. Hemos ido al cine y conversado mucho. Y hemos estado muy tranquilos y relajados.

La comida de Navidad fue en casa de Lety: lomo, bacalao, ensaladas, canelones, tamales, pastel, vinos y café. Regresamos alrededor de las 11 de la noche. Pako se quedó en la sala instalando el Wii y todos los aditamentos, para que el 25 estuviera todo en su lugar y listo para ser utilizado. Pero no he tenido tiempo! De hecho nos pasamos ese día instalados en la fiaca, viendo películas en la pantalla de Pako. Creo que solamente salimos a cenar unos tacos.

El 26 fuimos a buscar una freidora (¡que no encontramos!), con lo cual recorrimos varias tiendas, y luego regresamos a casa. Entonces comencé a sentir mucho frío y dolor de cabeza. Pako me consintió con uno de sus cafés especiales, muy rico. Pero para en la noche la gripe se había declarado de manera contundente; la medicina no resolvió las molestias y dormí muy mal.

El día de hoy he pasado todo el día en cama, prácticamente. Lo bueno es que ya no tengo frío ni me duele la cabeza, y tampoco me duele la garganta. Pero si tengo mucho catarro y los ojos llorosos, y no se me antoja la comida. Apenas una sopa de fideo y, luego, otro café preparado por Pako y acompañado con una concha (eso siempre se me antoja). Nomás espero que el reposo de hoy se traduzca en una mejoría notable mañana.

Con todo, han sido unos muy días muy agradables.

28 de diciembre: back in town

Wednesday, December 28th, 2011

Salí de Bakersfield a las 9:30 y para las 11 estaba entrando a L.A. De ahí a Buena Park hice una hora de camino porque el freeway estaba atascado. Con mi má fuimos a buscarle unos estambres para que siga haciendo bufandas y gorros; me entregó más regalos y algunas de sus preparaciones (galletas de nata, ciruelas en almíbar, etc.). Tomé café y salí a TJ como a las 3 de la tarde. Y otra vez el freeway lleno: hice casi dos horas para llegar a Carlsbad y me detuve en el centro comercial para comer algo y caminar un rato, esperando que disminuyera el tráfico. Llegué a las 7 a mi casa.

Con la novedad de que no hay avance en en la construcción de la banqueta del edificio, es un lodazal pero ni qué hacer. Tomando como parámetro el tiempo que tardaron en acondicionar el estudio de al lado (como 8 meses para una recámara y el baño!) es probable que para febrero tengamos ya terminada la obra 😦

Ya avisé que llegué completa, ya revisé mis mensajes y ahora me queda hacer el balance. Por el lado de los gastos mejor ni hago cuentas. Por el lado de lo que recibí, salgo ganando mucho. Además de los abrazos, la buena recepción, la comida, la estancia, los paseos y las conversaciones con mi gente de Bakersfield, de Buena Park y de Glendale, me traigo un montón de regalos:

  • de mi hermana Nidia, un suéter blanco
  • de mi sobrina Rocío, una cartera café
  • de mi sobrino Carlos, unos lentes para el sol
  • de mi má, una bufanda tejida por ella y sus galletas y dulces
  • de mi hermano Juan, un montón de CD’s de música variada que sabe que me gusta

Y mis propios regalos: un perfume y una edición ilustrada, de 1952, del Rubaiyat. Y claro, el permiso que me di de irme una semana de vacaciones de verdad, sin pensar en nada más que en pasarla bien con mi familia.

Mañana me pondré a organizar mi desorden. Por ahora a curarme la gripe y descansar.

 

 

21 de diciembre: otra vez sin agua!

Wednesday, December 21st, 2011

Y esta vez sin notificación previa. Me levanté como  a las 8 de la mañana y comencé por el desayuno y luego organizar la cocina para preparar romeritos. Los romeros y las papas están ya cocidos y falta preparar el mole; para ello tenía todo tipo de chiles, pero faltaba el pan molido y el ajonjolí. Así que me dispuse a bañarme para luego irme al mercadito.  Sorpresa: en lo que me lavaba la cara (antes de meterme a la regadera) me quedé sin agua. Me dijeron que el servicio se reanudará como a las 3 de la tarde!

Decidí irme a caminar a la playa; y ahora sí caminando desde mi casa, lo que equivale a decir toda la costa de Playas. Fue muy bueno porque el mar me volvió a dar regalos para mostrar que todo está y estará muy bien. Primero, una piedra con adorno navideño:

Feliz Navidad

Feliz Navidad!

Luego, una piedra morada, muy lisa. Y enseguida una almeja viva (y cerrada) del tamaño de mi mano; el vendedor de paletas me dio instrucciones para cocinarla, sorprendido de que la hubiera encontrado, y se la regalé. Dijo que sería “para cortar cartucho”!

Más adelante me encontré el nombre de quien más quiero, trazado sobre la arena de la playa:

Franccesco

Franccesco

Llegué hasta  la frontera donde la nueva reja sustituye la que estaba llena de cruces. ¿Se reinicia la cuenta? Por ahora solamente hay letreros en diferentes idiomas, mostrando el repudio al muro:

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De regreso, por el Paseo Ensenada, descubrí tienditas que no conocía y que solamente caminando podría encontrar: la que vende semillas, tés, fruta seca, etc. y la que vende productos de Oaxaca (quesillo, mole coloradito, etc.). Caminé casi dos horas, pero valió la pena. Yya tengo todo para el mole!

20 de diciembre: cansada!

Tuesday, December 20th, 2011

He trabajado mucho en mi casa. Mi carro está en el taller desde ayer y será hasta el jueves por la mañana cuando me lo entreguen, dicen. Lo bueno es que no tenía necesidad de salir al súper o algún otro lado. Por lo mismo, toda la actividad ha sido al interior: desde limpiar el piso a conciencia, levantando todo para sacar la basurita que no sé de dónde sale, limpiar la persiana y los muebles (escasos, pero hay) y luego terminar la operación ordenar.

La mesa ya está despejada, los triques que tenía en la oficina ya encontraron acomodo, y hasta puse tres adornos navideños! Y por la tarde me puse a preparar el pan de fruta seca con la fruta macerada desde ayer. Ya está horneado pero habrá que esperar a mañana para partirlo, porque hay que dar tiempo a que se impregne del ron de las frutas!

Mientras preparaba mi comida (esta vez en serio) subí y bajé de las sillas buscando pan molido. No había, pero me llevó un rato buscar en los diferentes espacios donde se me puede ocurrir guardar cosas de la cocina. Terminé moliendo galletas para poder empanizar las milanesas, pero comí muy bien. El asunto es que he hecho mucho ejercicio subiendo y bajando,cargando, limpiando, etc.

Ahora a dormir. Mañana ya podré dedicarme a asuntos menos movidos.