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16 de mayo: Endgame

Thursday, May 16th, 2019

Había comprado boleto para ver la película el 2 de mayo, en Altacia VIP, por la mañana, porque estaba en idioma original con subtítulos en español (no, aquí en León nunca hay solamente en idioma original). Se presentó otro evento, uno que no podía ser reprogramado, y cancelé mi ida al cine. Decidí no planear y dejar que las cosas ocurran. Sucedió ayer: tenía que pagar agua y luz, además de un par de pendientes extra. Altacia era la mejor opción tomando en cuenta que, siendo día del maestro, Plaza Mayor estaría saturado; Galerías las Torres, además de parecerme una zona de riesgo, no ofrece lo que necesito.

Terminé mis pendientes y ya casi de salida subí a comprar alguna bebida al área de comidas, por el excesivo calor que hace en estos días. Entonces vi el cine y me acerqué para ver los horarios: faltaban 10 minutos para que iniciara (son 15 de comerciales, me explicaron) y había promoción: sala VIP, subtitulada. Lo que no logré fue comprar mi bebida porque “todos nuestros compañeros están atendiendo en las salas y ahí puede hacer su orden”. Lo malo es que su comida chatarra no es muy buena y sí es muy cara. La sala no estaba ni siquiera llena al 50% y tenía un buen lugar, en la última fila.

Primera impresión: ver a los súper héroes, conforme van llegando, acusando el paso del tiempo en sus rostros. Si ellos no han logrado evitarlo, nadie puede. Por más cremas maravillosas que las vendedoras de Liverpool promuevan.

Segundo comentario: El lenguaje matemático suena como si entendieran. Lo interesante es la concordancia con una nota de antier sobre un experimento (real) de haber hecho retroceder en el tiempo una partícula cuántica por un instante, antes de regresarla a su posición normal.

Tercer comentario: Como Howard Stark, yo dije de muchas maneras (y lo tengo escrito en este blog, supongo que más de una vez) que, sabiendo que estaba embarazada, no quería tener una hija porque no quería que se pareciera a mí, con todas mis broncas. Pero tampoco podría criar a una niña que fuese todo lo contrario. Un hijo varón, pensé y deseé, sería lo ideal.

Tengo un hijo varón, cierto pero …

Después conversé con mi hijo:
1) Por mi parte, habría recortado unos buenos minutos de reencuentros con el yo y con los padres.

Al decirlo me di cuenta de que la película apela a los sentimientos de pérdida y de culpa por no haber estado o no haber tenido una relación con alguno de los padres, o al menos eso me pareció. No es mi caso. Con mi padre he tenido una muy estrecha relación, aunque no haya estado en su funeral por razones sabidas. Conservo su última carta y la certeza de lo que yo era para él y sabiendo lo que es, lo que sigue siendo, en mi vida. Con mi madre hago lo que puedo, aunque a veces no logre mucho por la distancia y porque el carácter de cada una pone algunas trabas. Con mi hijo sigo creando momentos, y aprendiendo a respetar lo que siempre exigí, y exijo, que respeten en mí: la pinche manera de hacer las cosas a mi modo.

Si acaso me encontrara un día con mi yo más joven, en cualquier etapa, recordaría que mientras más atrás en el tiempo más terca y cerrada sería. Y uno no discute ni pelea con gente así. Tengo un pequeño espejito que me lo recuerda.

2) Por otro lado, ver esa reunión del universo Marvel me pareció entre fantástica y excesiva. Un tanto forzada la reunión de heroínas, para mi gusto. Como si uno reuniera toda su colección de juguetes para presumir. Cierto, es la película final, … pero como ya saben viajar al pasado y recomponer el mundo, personalmente y para la humanidad, basta con regresar al momento correcto con un plan correcto. Porque en ningún punto de la trama se usa o se menciona el punto débil de Thanos (que debe tener).

Mientras los héroes eran vencidos se escuchaban llantos. Y un niño chillaba a media película sin que sus padres decidieran abandonar la sala.

  • Thor, en su depre extrema, no me pareció gracioso ni tierno, aunque a la gente sí.
  • Capitán América regresa al pasado porque no tiene nada que lo ate en el presente; hace lo que tal vez podría uno desear si pudiera viajar en el tiempo, pero tampoco me engancha. Yo iría a evitar una tragedia, todo mundo sabe cuál, y luego haría una pregunta. Evidentemente no he podido viajar en el tiempo … o la pregunta se respondió negativamente.
  • Tony Stark recuerda, sin duda, la razón por la que su padre quería una niña y no un hijo varón. Y se sacrifica en homenaje. Sabe, sin embargo, lo que puede lograr la tecnología “futura”.
  • A la Viuda Negra la vimos tirada en el fondo de un pozo pero… ¿estaba realmente muerta?

Todos tendrán otras oportunidades, digo yo. Aunque sea como entrenadores de nuevos héroes. Thor cedió el cetro, por ejemplo; lo raro es embarcarlo en esa nave.

Los demás, cada uno en su mundo, están completos y listos para seguir defendiendo el universo, ¿no?

28 de noviembre: Pardavé y familia que lo acompaña

Wednesday, November 28th, 2018

Ayer por la tarde, después de regresar a casa y ponerme en modo comodidad y relax, y después de un almuerzo/comida tardío, y de un par de cosas de orden mínimo, anuncié:

El relax ha comenzado a invadir mi cuerpo. Me dará hambre a deshoras, por lo cual es muy bueno que haya croissants (hice un montón), pain au chocolat, jamón serrano, quesos, vino. O sea: me voy a instalar frente a la tele. Y veré cualquier película de comedia, no importa si es Don Susanito Peñafiel y Somellera por n-ésima vez. Para cualquier mensaje, queja, o lo que sea, háganlo vía WhatsApp.

Abur!

Me subí a mi cama y en ese momento, antes de que encendiera la tele, recibí un mensaje vía LinkedIn: “Blanca Margarita, perdí tu número de teléfono; mándame un mensaje por Whats”. Marco Antonio Pardavé. De esas coincidencias con la gente que ha estado conectada con uno por 51 años. Porque resulta que Marco fue compañero mío desde el segundo año en Voca 3, y en la carrera; como todos mis amigos de ESFM, optó por la especialización en física. La rara soy yo.

Siempre es gratísimo reencontrarnos a través de las redes, no importa el tiempo que transcurra entre dos conversaciones. Esta vez me platicó que había estado impartiendo un curso en CDMX, de Auditor Líder en Calidad, Ambiente, Seguridad e Higiene, y durante ese lapso festejó su cumple; envió foto del festejo, organizado por sus amigos. Marco vive en Miami pero es viajero muy frecuente. “Ve cómo cambiamos BM”, dijo, refiriéndose a su aspecto. Y la verdad es que, aparte de las canas, no ha cambiado mucho. Correspondí con la foto de ayer por la mañana, vestida de gente seria para ir a impartir una conferencia a la Universidad de Guanajuato. Y le describí mi intención de ver una película de su tío, Joaquín Pardavé, en ese momento. Coincidentemente, también, transmitían “Los viejos somos así”, con el personaje querido.

Buscó fotos de su tío, pero también de su padre, José Pardavé, también actor, y a quien seguramente todos los que hemos visto películas de esa época recordamos como el hombre que entra y sale de su casa diciendo “Ya vine vieja, ya me voy vieja”, corriendo de un empleo a otro, en la película “Qué te ha dado esa mujer”.

Benito Taibo tiene una nota respecto a este personaje.

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Ya vine, vieja; ya me voy, vieja

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Pardavé: Joaquín y José

 

La chorcha derivó sobre the way we were, hace 51 años, y la diferencia entre lo que significaba viejo en la época de esas películas y en la actualidad. Porque Joaquín Pardavé encarnaba siempre a viejos, según los propios relatos de esas películas, cuando los personajes tendrían no más de 50 años. “Es correcto, BM”, me dijo; “el tío falleció a lo 55 años”. Respondí que a mí ni siquiera me han salido las muelas del juicio (lo cual es verdadero) y que mi foto del after, ayer, mostraba que la seriedad y serenidad que caracterizaba a esos viejos todavía no me llega.

Y en cuanto a cómo éramos, le recordé que a Norma (mi roommate desde principios del 68 y hasta que ella se casó, hacia 1971) y a mí, nos embromaba diciendo que éramos “malas, con M de malas” haciendo énfasis en las m’s, y que éramos coquetas, porque nos reíamos mucho; éramos bobas, en realidad. Pero en esas bromas, en todos los momentos compartidos, nunca cruzamos las líneas del respeto y el afecto de amigos entrañables. Marco era, y sigue siendo a pesar de muchos trancazos que la vida le ha dado, un muchacho alegre, cooperativo (todos cooperaban para que yo entendiera los cursos de física, particularmente, porque los profes de esa áreas no eran muy buenos, en general).

Como mucho de mis compañeros, Marco trabajaba y estudiaba; el Actedrón (accesible libremente en las farmacias de la época) le daba la energía para hacer tareas por la noche; algo que nunca estuvo en mi repertorio, a pesar de que un par de veces me regalaron un par de pastillas, porque nací floja y, como dije ayer, en eso sí soy muy cartesiana. Concordamos en una deficiencia, recordando nuestras clases en ESFM:

[9:51 PM, 11/27/2018] Blanca Parra: Y no tengo desarrollado el hábito de escuchar, ni siquiera las letras de las canciones. O los nombres de las personas

[9:51 PM, 11/27/2018] Marco Pardavé: Igual que yo

[9:51 PM, 11/27/2018] Marco Pardavé: Todo era deducción o inducción

Para variar, no tenemos fotos que nos incluyan a los tres, y ninguna de Norma.

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Afuera del edificio de ESFM, hacia 1979, acompañados por Silvia Ponce

Marco no está en Face, pero nos encontramos y conversamos también vía Skype, además de las redes ya citadas. Yo estaba cansada, así que cerramos nuestra charla:

[10:02 PM, 11/27/2018] Blanca Parra: Me estoy durmiendo. Me encanta conversar contigo y espero que sigamos haciéndolo.

[10:03 PM, 11/27/2018] Marco Pardavé: La idea es vivir cada día lo que mejor se pueda! Por que la vida no regresa

[10:03 PM, 11/27/2018] Marco Pardavé: Ok estamos en contacto

Para las 10:30 ya me había quedado dormida. Y así transcurrió mi tarde de relax, con un Pardavé, vía WhatsApp.