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25 de marzo: Tarea 1

Monday, March 26th, 2018

Mi vestido/mi proyecto

La ropa que me puse desde que nací y hasta los 22 años fue confeccionada por mi abuela, con algunas excepciones. No tengo idea de dónde conseguían las telas; sé que para hacerlos no utilizaba patrones pre hechos sino solamente su inspiración, y que al tacto de la tela decidía el corte. Mi abuela conocía mi cuerpo sin tener que tomarme medidas y, cuando llegaba a hacerlo, utilizaba sus manos (cuartas, dedos y gemes) como instrumentos de medición. Y nunca fallaba.

Con todo el aprendizaje y los instrumentos para trazar los moldes de todo tipo de prendas de ropa, a lo largo de los tres años de la secundaria, nunca alcancé a igualar siquiera su arte; porque ella cortaba la tela sin trazo previo, instalada en su máquina de coser, que ahora es mía, bajo una bella bugambilia que cubría el espacio entre la casa de mi tía y la nuestra, sintiendo el viento fresco que venía de su jardín, el olor de los cítricos, de la ruda y otras hierbas, y de sus flores. Ahí mismo cosía sin necesidad de hilvanar; desde ahí nos contaba historias o canturreaba; de vez en cuando, mientras trabajaba, nos compartía algún antojo de los que guardaba en los cajones. No recuerdo que tuviera que descoser un cierre mal pegado o que tuviera que fruncir una manga para ajustarla al cuerpo de la prenda en proceso.

En cuanto a mí, nunca me preguntaron sobre los materiales ni sobre los modelos: o me mandaban el vestido/traje a Cd. de México o lo encontraba listo para ponérmelo cuando llegaba de vacaciones. Usualmente, sin embargo, se trataba de telas lisas o con diseños geométricos, algodones y mezclillas que no requerían de tratamientos especiales de lavado; dado que me conocían muy bien, tomaban en cuenta mis preferencias y mi estilo de vida: era la única mujer en un grupo de cincuenta hombres, en Voca 3, y me había convertido en un vago, al decir de las excompañeras de escuela de mi vida anterior; todavía soy incapaz de hacer un moño bien hecho y me atoro en cualquier saliente, clavo o rama que encuentre, de modo que los listones, olanes y encajes (que de por sí no me gustan) estuvieron siempre fuera de cualquier consideración, al igual que los estampados florales y los colores de la gama del rosa.

Era mayo de 1970 y, al llegar a Tepic para las dos o tres semanas de vacaciones entre dos semestres de la carrera, me esperaba el vestido que describiré.

Era de una especie de fina muselina estampada con pequeñas flores rojas y blancas sobre fondo negro; recto, sin mangas y con un cuello redondo que apenas dejaba ver los huesos de las clavículas. Recuerdo dos pequeños pliegues en el escote, simétricos con respecto al eje vertical del vestido, en sustitución de las pinzas habituales para crear el espacio para el busto; la tela caía suavemente sobre la rodilla. Por lo delgado del tejido tenía un forro blanco, seguramente de fresca tafeta; la prenda resultaba ideal para el clima caluroso de Tepic en esa temporada. El estampado fue una verdadera sorpresa que, sin embargo, me encantó.

Mucho tiempo después, cuando comencé a reconstruir mi historia con base en algunas fotografías de mis veinte años, caí en cuenta de que mi abuela cambió gradualmente las faldas rectas, simples, los pantalones de mezclilla (en la época no se vendían para mujeres) y las camisas, por una serie de vestidos bellos y de conjuntos de dos piezas confeccionados en telas mucho más suaves al tacto y con buena caída, algunos coloridos, todos mucho más “femeninos” que los que había usado hasta entonces. Mi abuela sabía lo que yo experimentaba y colaboraba de esa manera a mi transformación, pero nunca conversamos al respecto. De hecho fue en un sueño, hace poco más de dos años, que conocí la canción que cantaba con mucho sentimiento y supe de la relación que tenemos a propósito de ese sentimiento. Yo tardé mucho para percibir cómo fui cambiando de los 17 a los 20 años .

La ocasión para ponerme ese vestido, por primera vez, llegó el 23 de mayo, Día del estudiante. Con un par de amigas habíamos acordado ir a la Alameda de Tepic, mi dulce espacio de encuentros no acordados. Ellas iban a encontrarse con sus novios, yo solamente iba de chaperón (la historia alrededor de ese paseo la escribí hace poco más de un mes, en mi blog). Estrené sandalias blancas, de tacón; mi pelo probablemente lo llevaba suelto, o tal vez recogido con un broche de bambú, regalo de mi padre; probablemente llevaba los aretes de perlas pequeñas que mi madre se empeñaba en que usara; no usaba afeites ni perfume, pero me vestí deseando que sucediera el milagro de un encuentro, después de 143 días de ausencia. Sucedió. En la banca de siempre, bajo los árboles frondosos que rodean la fuente central, envueltos en los aromas de la florescencia primaveral y los cantos de las aves que ahí habitan. Solamente olí el mango verde,con chile y limón, que trajeron mis acompañantes para que me entretuviera, pero no llegué a probarlo: “Te va a hacer daño”, dijo mientras lo tiraba a la basura y se sentaba a mi lado. No pudimos conversar mucho por la interrupción de mis entonces amigas que debían devolver el carro que les habían prestado. En los minutos que haya durado la conversación mi aspecto, el vestido, los zapatos y mi pelo fueron lo menos importante, como siempre lo habían sido.

No recuerdo haberme puesto ese vestido en alguna otra ocasión. Seguramente se quedó guardado en el ropero de mis padres, con sus poemas, sus cartas y su foto, sobrante de alguno de los documentos estudiantiles. Los poemas me los entregó mi madre hace unos 12 años; los conservó sabiendo lo que significan para mí. Del vestido sólo tengo la imagen que guarda mi memoria; aunque sé que no conseguiré una tela idéntica, mi proyecto, que debo terminar antes del 23 de mayo, es hacer una réplica de él, para mi visita a la Alameda de Tepic.

30 de octubre: cansancio y gripe

Thursday, October 30th, 2014

Han sido tres días muy intensos. Y lo que falta.

El 27 por la noche tenía ya el plan de irme a Guadalajara a llevarle a Pako sus documentos para que viaje mañana a Mexicali, porque no me parecía sensato mandarlos por paquetería. De ahí me iría a Amatlán y a Tepic, para regresar el lunes o el martes. La SEG no había dado señales de que se llevaría a cabo la reunión que habían solicitado conmigo, para lo de PBL. Pero antier muy temprano se reportaron: la reunión sería a las 4 P.M. en sus oficinas. Noel y yo comimos mientras nos poníamos de acuerdo, sin anticipar mucho de qué se trataría. Yo había dicho que no apostaba nada y que lo que saliera era bueno. Y salió. Tres horas de reunión que terminaron con un proyecto redefinido y de ejecución inmediata, que deberá estar terminado completamente en enero.

Ayer me fui a Guadalajara muy temprano, sabiendo que tendría que regresar a León por la tarde para poder comenzar a trabajar hoy. Porque en el curso de la reunión fui esbozando detalles del diseño que se me iban ocurriendo para dar respuesta a las inquietudes de Dalila, mientras me daba cuenta de que no hay nada que podamos asummir en cuanto a lo que saben de PBL. Más bien hay que partir de que hay que explicitar todo lo que a mí me parece evidente.

Ir a Guadalajara y comer con Pako mientras nos ponemos al corriente en lo que cada uno trae entre manos, es siempre un placer. Para las 2:30 habíamos terminado lo importante, pero decidí esperar a ver si me reunía con mi sobrina Daniela para entregarle sus encargos, que han estado tres meses en la camioneta de Pako. Estuve tres horas en la Gran Plaza, y no fue posible que nos encontráramos. Pako me recogió a las 5:30 para llevarme a la Central de Autobuses, y llegué a mi casa a las 10 P.M. Con una ampolla en cada talón y completamente adolorida y con migraña.

Un Excedrin Migraña al salir de Gdl me permitió descansar un poco y relajarme en el camino. Suficiente para poder conversar con mi fantasma y recuperar la sonrisa que traía perdida en un reclamo. Otro Excedrin para dormirme en la madrugada 😦

Hoy reconstruimos el proyecto, por la mañana, y por la tarde me dediqué a poner por escrito y en gráfico los detalles importantes que salieron durante la reunión del martes. Subida en mi cama, todavía adolorida como resultado del viaje más un inicio de gripe de lo que no puedo culpar a nadie más que al estrés. Pero terminé el documento. Y mañana yo no tengo que ir a Guanajuato. Sigue esperar a lo que Noel traiga mañana de la reunión donde quedarán ya establecidas fechas, pagos, entregables, etc. Sabemos ya que iniciaremos las sesiones de trabajo con maestros  el 15 de noviembre, pero el 8 debo tener los materiales preparados para capacitar con ellos a Noel y Aurora, y de paso ponerlos a prueba. Excepto por el 21 y 22 que son los días del Congreso aquí en la ciudad, y que esperamos sean riquísimos en experiencias y colaboración, tenemos ocupados todos los sábados hasta enero, y entre semana estaremos retroalimentando en línea a los participantes. Y luego habrá que redactar todos los reportes. Claro que esperamos beneficios suficientes 😉

Por lo pronto el fin de semana es de convivios varios, incluyendo Poética de la muerte el domingo por la tarde en Guanajuato. Será un domingo rico en experiencias y comida.  Hasta pienso quedarme en Gto. para regresar el lunes temprano a León 🙂  Seguro que con eso voy a enfrentar la semana con mucho ánimo.

3 de abril: mientras mis alumnos resuelven el examen

Thursday, April 3rd, 2014

Aplicar examen no es lo que más me gusta, y calificarlos me gusta menos. Pero es parte de las obligaciones del docente en la mayor parte de las escuelas y universidades. La evaluación continua no le interesa a nadie. Menos, cuando los alumnos remolcan a sus padres para reclamar por lo que consideran una evaluación injusta, pese a las evidencias. Entonces, para mí, aplicar exámenes tiene como razón 1) cumplir con lo que nos pide la administración y 2) presentar un respaldo en el caso de los alumnos que, por diferentes razones, no muestran tener los conocimientos y habilidades necesarios para ir al siguiente curso.

De los diez alumnos que están resolviendo los cinco ejercicios de este segundo parcial (20 minutos por ejercicio, en promedio, lo cual es mucho) hay cuatro que no tienen ningún problema y tres que necesitan mostrar su avance para garantizar una nota arriba de 6. De los otros tres hay uno que, sabemos desde la primera semana del curso, no tiene ni siquiera la actitud para aprender.

Tenemos una semana de clase antes de Semana Santa y después de ella nos quedarán dos más para terminar el curso. Tres semanas (18 horas) para cubrir Análisis de varianza y Regresión y hacer un recuento de lo que hemos trabajado y aprendido. Más que suficiente, digo yo.

Mientras ellos trabajan en su examen y preparan su archivo para subirlo a Edmodo, al terminar, ya revisé mis correos, los mensajes en Facebook y en los demás sitios y me estoy muriendo de sueño.

Ayer fue un día agotador por el trabajo intenso y por el calor. Al terminar el diseño del examen y subirlo a la plataforma estaba tan cansada que ni siquiera podía seguir muy bien el partido de la Selección (pésimo primer tiempo). Tenía muchísimo sueño y me dispuse a dormir hacia las 10:30 P.M. pero el mismo cansancio no me lo permitió. Y seguía haciendo mucho calor. Dormí un poco de las 3 a las 6:20 A.M. O sea nada. La ventaja es que hoy no tengo más pendientes que ir al banco, y lo haré en cuanto salga de clase. Y por la tarde, ya en plan de relax, me encontraré con Gaby Naranjo para cenar en “Las Huérfanas”.

Con el trabajo de ayer, en la SEG, el proyecto ya parece tener estructura aunque hay mucho por depurar y aterrizar. Pero no está definida la fecha de arranque, de lo cual depende que los dineros fluyan. Lo que nos toque será muy bien recibido. La siguiente reunión, el próximo martes, será aquí en León y en horas de la mañana. La ventaja de que sea en el Parque 100 del Tec garantiza un espacio amplio y fresco. Que sea por la mañana significa que no pasaré por una nueva baja de azúcar.

Ayer hubiera sido bueno conversar por Skype, Face Time o un hangout en G+ con alguna de mis amigas. Eso hubiera ayudado a relajarme y poder dormir. Pero todas andamos en los mismos apuros con las clases. Hoy, la conversación con Gaby hará muy ligera la tarde.

5 de enero: que los Reyes trajeran lo que necesito

Thursday, January 5th, 2012

Porque ayer fui a la oficina del ISSSTE para ver lo del trámite de jubilación y no es tan bueno como esperaba. Noticias:

  1. El trámite para recuperar sus fondos del ISSSTE caduca cuando usted cumple 55 años y un día. No puede recuperar nada ya (y a mi, quién me lo hizo saber?). Tal vez necesite ir a Mexicali para verlo con el Delegado en el estado
  2. El formato de la hoja UNICA de servicios ya cambió, tiene que ir a que se lo expidan de nuevo (el del CINVESTAV, en el DF, después de 19 años)
  3. Necesita que le expidan una hoja única de servicios de su primer empleo cotizando para el ISSSTE (en el DF, en una escuela que ya cambió de nombre y de la que renuncié hace 34 años)
  4. Una vez que tenga las hojas únicas actualizadas le podremos pagar la pensión a la que tiene derecho desde hace siete años (y a mi quién me dijo?) pero solamente retroactivo a los últimos cinco.

Lo que tocaba era que llamara a las dependencias en las que trabajé para ver qué podía lograr: están todavía de vacaciones y hasta el lunes podré saber algo. Por lo menos ya tengo los teléfonos.

Por el lado del IMSS tampoco he avanzado mucho. La Ibero cambió de jefa de Recursos Humanos. El martes apenas enviaron mi baja y a lo mejor mañana me entregan la carta que necesito. El lunes ya podría comenzar a hacer algo, supongo.

Por lo pronto me dedico a revisar lo que me puede hacer falta y tratar de adelantar otros procesos, como pagar el cambio de placas o tenencia, lo que sea, lo antes posible. Lo mismo con el predial de la casa de León.

Mientras, también comienzo a organizar mi tiempo. Comencé mi rutina de ejercicio todas las mañanas, y va muy bien. Ayer fui al cine y hoy a caminar por la playa al atardecer. Además estoy aprendiendo a programar en Java mientras inician los cursos de Stanford, y trato de ponerme al corriente con Encuentro Tijuana. Pero todavía me falta.

Quiero iniciar un proyecto en el que he estado pensando: materiales de apoyo para alumnos y maestros en paralelo con la historia de los conceptos matemáticos, adicionado con el uso de algunos recursos tecnológicos. La idea está lista y lo que falta es poner manos a la obra. Cuestión de ir ordenando módulos de trabajo.

Ciertamente estoy disfrutando este tiempo. Nomás espero que lo de los trámite no se alargue demasiado!