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27 de octubre: Comptes rendus.

Sunday, October 27th, 2019

 

Lunes 21: llegué al aeropuerto con más de dos horas de anticipación para volar a Monterrey, para asistir al 52 Congreso Nacional de la Sociedad Matemática Mexicana, del cual comenté en la publicación anterior.  Éramos tres personas en la fila: un señor que viajaba a Tijuana y que preguntaba si abrirían nuestras maletas antes de documentarlas y quien, en su calidad de “paisano”, había sufrido algunos abusos de parte de empleados de las aerolíneas, a quien la otra pasajera y yo le compartimos nuestras experiencias y le aseguramos que eso no podría pasar. Conversamos brevemente mientras iban llegando otros pasajeros y se abrían los mostradores de documentación.

En las salas de abordar el antojo hizo que me dirigiera al Johnny Rockets por una hamburguesa y ahí volví a encontrar a Mariè, quien es auditora y viaja constantemente por razones de trabajo. Iba de regreso a su casa sabiendo que dos días más tarde volvería a tomar un vuelo hacia otro destino. Conversamos hasta que cada una tuvo que ocupar su asiento y, ya en Monterrey, mientras esperábamos las maletas. De esas conexiones automáticas, sin protocolos, compartiendo textos, canciones, vivencias, y mucho más, por el puro gusto, sin esperar nada una de la otra. Intercambiamos perfiles de Facebook, por supuesto, y ayer ya nos contactamos a través de Messenger.

El hotel que reservé, designado como hotel sede del congreso, resultó una muy buena elección en accesibilidad, confort, amabilidad, calidad y precio. Mi desayuno no estaba incluido en el costo por noche, pero siendo yo asistente al congreso solamente el martes pagué por él, los siguientes días me reconocieron como parte del grupo. Estar en este hotel me permitió conocer al equipo femenil de futbol de León (y tomarnos unas fotos), y al equipo Spartans de Tijuana, de las fuerzas básicas de Xolos. En nuestro tercer encuentro, la noche del jueves, les pregunté cómo les había ido ese día. “Bien, ganamos los dos partidos” y me dijeron los marcadores. Bendita juventud, dije, y pregunté por sus edades: 14 años! Con cinco veces esa edad, yo con trabajos aguantaría uno, dije en broma. Pero los jóvenes son serios y eso se manifestó en la respuesta de uno de ellos: “ya con el doble no pueden”.

 

 

Los jóvenes estudiantes de la Universidad de Guadalajara, a quienes su universidad apoyó solamente con el transporte en una van, me incluyeron en su grupo para trasladarme del hotel a la Universidad cada mañana excepto la primera (no nos habíamos identificado); sorprendidos de saber que, en mi tiempo como estudiante, en ESFM solamente había la carrera de Física y Matemáticas, que el “tronco común” solamente ocupaba los primeros cuatro semestres, y que a partir del quinto uno iba comenzando a definir su área de especialización. “¿En licenciatura?”, preguntaron sorprendidos. El viernes por la mañana, en el trayecto me preguntaron si asistiría al festejo de clausura, programado para la noche. No, por supuesto.

En la universidad: al administrador de las aulas solamente el primer día tuve que pedirle que abriera la sala que me correspondía y solicitarle apoyo técnico para instalar mi USB, encender las pantallas y la compu (la cual está bajo llave); cada uno de los siguientes tres días encontré la sala abierta, y a los pocos minutos llegaba el joven de apoyo técnico para darme acceso al equipo, dejando en la sala a otro joven becario, por lo que pudiera ofrecérseme, y el cual terminó siendo parte de los activos asistentes al taller.

Los docentes participantes fueron una muy grata sorpresa. Maestros de primaria y secundaria, algunos apenas terminando sus estudios en normales superiores. Esperaba tener una docena de asistentes, en el mejor de los casos, y llevaba ese número de juegos de materiales impresos. El primer día llegaron 22, de los cuales unos seis procedían de Acapulco y debían regresar a su lugar de origen el mismo martes por la noche, pero se llevaron materiales y los datos para acceder a todo lo que compartí en línea. Algunos asistían con la consigna (de parte de sus instituciones) de asistir a algunas conferencias específicas, pero luego corrían a integrarse a mi taller. La asistencia de miércoles a viernes osciló entre 12 y 15 maestros.

 

Un maestro proveniente de Ixmiquilpan, Hidalgo, se convirtió casi en mi sombra; asistió a la conferencia del miércoles (que en realidad fueron dos, consecutivas) y estuvo determinado a grabarme (lo logró el viernes) para compartir con sus compañeros de zona escolar algunos momentos; habló de las carencias de todo tipo en sus comunidades y por qué era tan importante lo que estaba aprendiendo ahí. El desconocimiento y/o poca experiencia en el manejo de símbolos y reglas generales lo llevaba, invariablemente, a hacer cálculos numéricos en un cuaderno, lo que le impedía ver patrones. Pero en sus procesos hacía afirmaciones del tipo “en cualquier paralelogramo, la diagonal bisecta el ángulo” (había generado un paralelogramo extendiendo los lados del triángulo), a las que yo respondía con la propuesta de casos a considerar u otras preguntas; un paralelogramo extremo (una base muchas veces más grande que la altura, en este caso) por ejemplo, que hacía que cayera en cuenta de que era falsa su afirmación. Nunca se arredró, y tomaba nota de las diferentes maneras de abordar un problema. Así hablamos de la demostración por contraejemplos, o de la exploración de un problema usando casos particulares más sencillos o de la utilización de casos extremos.

 

 

Otro maestro parecía tener experiencia docente en niveles más avanzados que la secundaria. En la primera sesión de trabajo sobre un problema, seleccionado al azar por ellos mismos, le tocó calcular el área y el perímetro de la curva de Koch; comenzó a trazar a mano libre las primeras etapas de la curva, y le recordé que les había entregado un juego de hojas de papel para graficar, incluyendo el isométrico, para facilitar un trabajo de ese tipo; se dio cuenta de que había comenzado con una unidad inadecuada, que apenas le permitía llevar a cabo los primeros dos pasos. Finalmente logró hacer un gráfico con un número suficiente de etapas como para poder encontrar un patrón y dar respuesta a las preguntas planteadas. Su comentario: “Aprendí más sobre fractales haciendo este ejercicio que en la conferencia a la que asistí donde todo era incomprensible”.

curva de koch

Dos maestras muy jóvenes decidieron trabajar juntas sobre el problema de repartir seis galletas entre siete personas. Sacaron dos galletas de su lunch (redondas, con chispas de chocolate) para comenzar a manipular y entender el problema, con las consecuencias imaginables. Hice un par de preguntas sobre sus hallazgos y les entregué seis hojitas (cuadradas e idénticas) de papel para hacer geometría con doblado de papel (papel para tacos, dicen mis alumnos). Hablamos, otra vez, de la importancia de saber elegir la unidad de manera adecuada. Resolvieron el problema.

galletas

Una maestra que llevaba a su pequeño a las sesiones, el cual también quería tener materiales a la mano para participar como los adultos, seleccionó el problema de sumar ½ + ¼, + 1/8 + … infinitamente. Concluyó que la suma era 1 porque siempre se agregan porciones más pequeñas. Le entregué el problema de calcular el resultado de la serie armónica. Hablamos de Zenón y sus paradojas, por supuesto. Al final del taller me pidió que la ayudara a diseñar una sesión que le habían pedido en su escuela, para todo público: el periódico, dije, refiriéndome a la primera actividad del taller.

 

La sesión del viernes tuvo el planteamiento de una situación adicional, comentada en mi blog, en la cual los profesores intentarían teselar el plano con sellos hechos de betabel y zanahorias. La zanahoria no fue tomada en cuenta, pero el betabel mostró sus cualidades didácticas. Se situaron alrededor de la mesa, comenzaron a rebanar y a cortar algunas formas geométricas; a apostar si un pentágono serviría o no, aunque sin aportar razones, y a teselar. El término teselación apareció entre ellos y fue recogido puntualmente por el profesor de Hidalgo, quien nunca había sabido a qué se refería la palabrita. En ese proceso me grabó, finalmente, mientras yo respondía preguntas del grupo.

 

Terminamos la sesión festejando el cumple 208 de Évariste Galois, con un panqué horneado por mi sobrina Mari Cruz. El profe de Hidalgo pidió que le escribiera correctamente “el nombre del muchachito éste, ¿es el de la carta, verdad?”, sobre el cual habíamos comentado en el taller.

 

Al finalizar, cuando yo comencé a recoger los sobrantes de los materiales utilizados, para ponerlos en la basura, pidieron que los dejara llevárselos (a pesar de que todos esos materiales están en los enlaces del diseño del taller). Adicionalmente, me pidieron compartirles los materiales que he publicado en FlipHTML5, en Es lo Cotidiano (porque en mi blog de Blogger aparece un enlace a Tachas para Tachas, un texto que escribí hace unos años y que parece ya no estar disponible en el sitio del periódico digital), y en cualquier otro lugar. Me pidieron que, por favor, les compartiera de alguna manera Matemáticas 100 horas (y hay que agradecerle a Dulce Karina que lo haya escaneado hace como 10 años), y muchas cosas más.

En cuanto a la conferencia (invitación a la que respondí y a partir de la cual surgió ofrecer el taller), se convirtió en dos conferencias consecutivas por la ausencia del conferencista que me precedía y que tenía asignada media hora. Al llamado de la coordinadora del área para presentarme en el auditorio con tiempo para revisar que todo estuviera listo cuando me tocara participar, y ante la situación, propuse entretener al auditorio, lleno a medias, con la conferencia que impartí en la Universidad de Guanajuato, hace casi un año la cual, aunque no lo recordara, tiene relación con la que impartiría ese día. El auditorio se fue llenando. Mi conferencia, de una hora, comenzó con auditorio lleno y yo encarrerada ya. Ni la desvelada ni cualquier otro inconveniente me hicieron titubear, tartamudear, o cosa alguna. La adrenalina como medicina es sorprendente.

Al terminar se acercó un maestro colombiano para preguntarme si estaría dispuesta a ir a su país a impartir un curso; la coordinadora del área me invitó a ir a la Universidad de Guadalajara; uno de los asistentes me pidió mis datos para que yo le comparta materiales y documentos sobre la didáctica y las situaciones didácticas (mencionados de paso durante mi charla), y otros que no recuerdo.

Por otro lado la familia. Mi prima hermana, hermana más que prima, y sus hijos al comando de la mayor de ellos, mi sobrina Mari Cruz. Ella y su marido, Héctor, me recibieron en su casa cada día, en el puro agasajo de la conversación ininterrumpida a la que se agregaron mis otros sobrinos: Hermilo, Javier y Tony con su esposa, y hasta la hija mayor de Mari y Héctor. Me llevaron a comer delicias de todo tipo, aparte de la carne asada que nos congregó a todos en la casa. Y a pasear por la ciudad. Me recogían en la UANL desde que terminaban mis sesiones en el congreso y me regresaban al hotel después de los agasajos familiares. El viernes me llevaron a la fábrica de dulces y antojos típicos antes de llevarme al aeropuerto. Conversamos hasta que llegó el momento de presentarse en la sala de abordar.

 

Fue intenso, fue rico, fue disfrutable. Desde que salí de mi casa y hasta que regresé a ella.
¿Cansada? Sí. Y afónica (nomás imaginen!!!!!!)

Pero ahorita es hora de ir al tianguis.

 

7 de julio: Primera semana de julio

Sunday, July 7th, 2019

Falta exactamente una semana para mi viaje a L.A., como estaba planeado desde hace un par de meses, como lo narré aquí mismo. Llegaré a L.A el 14, veré a mi tía Lolita, a mi primísimo Ramón y a Jose, su esposa. Luego pasaré a saludar a mi amá a la puerta de su casa (el 16) antes de encaminarme a la terminal del Amtrak en Santa Ana, CA, para viajar a San Diego, a donde debo llegar antes de las 6:30 PM. Pako llegará alrededor de esa hora y dispondremos de unas 48 horas para pasear, acudir al Centro de Convenciones para recoger nuestros badges (el 17) y pasar todo el día 18 recorriendo los stands del Comic Con 50. Mi hijo regresará a Escocia a la media noche entre el 18 y el 19 de julio, yo volveré a León el 19 por la tarde.

Para Pako es la primera vez en este evento, de manera que haré lo mismo que cuando lo llevaba a un parque siendo un niño: le daré la libertad para que explore todo lo que se le antoje, para que se entretenga en lo que le llame la atención, y para que recorra el enorme Pavellón H tantas veces como lo requiera hasta que encuentre las playeras, los juguetes y los souvenirs que le atraigan. Y estaré atenta, también como antes, para acudir a encontrarlo en el momento en que quiera que lo acompañe o que quiera compartirme algo. Esas 48 horas serán el espacio para celebrar todos los festejos de este año, de enero a diciembre. Un enorme regalo como quiera que se le mire.

Las semanas anteriores, particularmente el mes de junio, parecieron alargarse como las líneas de mis pesadillas de niña: se estiraban y curvaban llenando el espacio infinito antes de colapsar, gradualmente, en un punto. Junio fue eterno, casi, y no fue por falta de ocupaciones, porque hubo de todo.

Primero, la sorpresiva invitación que recibí de la Sociedad Matemática Mexicana (SMM) para participar como conferencista invitada en su 52 Congreso, a celebrarse en Monterrey, Nuevo León, en octubre próximo. Fue César Cristóbal, amigo y compañero por 50 años, quien sugirió que me invitaran. Tarde unas 48 horas en definir la temática y en desarrollar el mapa conceptual para organizar las ideas (el inicio de cada proyecto que desarrollo). Siguió recoger la información para comenzar a “bordar” el texto sobre ese mapa: 11 páginas resultaron. Tres revisores de lujo me ayudaron a detectar algunos errores de dedo y a sugerir algún breve añadido. Una vez vuelto a revisar (la peor soy yo, que corriijo sobre lo corregido) utilicé el documento como base para la presentación en Power Point, y pedí que lo revisaran también. Apenas un par de días después de haber declarado que estaba todo terminado, llegó la solicitud de registro de la ponencia. Listo, e incluso envié el documento y la presentación a la coordinadora del área de Matemática Educativa. Para mí era importante no dejar cabos sueltos, y lo logré.

En paralelo recibí otra invitación, de la misma SMM, para ofrecer algún taller o curso. Decidí ofrecer un taller para profesores de educación básica: “Todo lo que usted siempre quiso saber de matemáticas pero temía preguntar: reflexiones en torno al planteamiento y resolución de problemas”. Registré el taller, subiendo el resumen, y ahora espero el dictamen (en este caso voy de soldado raso). Mientras, comencé a generar el repositorio para semejante tarea, recurriendo a las experiencias y ocurrencias que llevo a cabo desde que comencé mi carrera como docente y luego como investigadora. Estoy armando una caja física, llena de cajitas con recursos de todo tipo, porque ese curso será como un sombrero mágico del que podrían surgir mil cosas diversas, dependiendo de los participantes. Por lo menos así lo imagino yo.

Por otro lado, los últimos días de mayo y durante junio tuve visitas gratas venidas desde los dos extremos de la Baja California: Jin-ho y Kharelia vinieron desde Tijuana, mientras que Martha Márquez, Sara Carlota y Martha Drew vinieron desde La Paz. Cada visita es un placer, y uno redescubre los sitios amables de esta ciudad.

Con todo y las reuniones y eventos del Comité de Vecinos de esta colonia (hasta a misa asistí), y lo que ha significado desarrollar los trabajos para el Congreso de la SMM, junio ha sido el mes más largo que yo recuerde. Cargado de recuerdos y nostalgias y de sueños; con una necesidad de calma absoluta, de comida muy ligera, de sueño, y con una terrible añoranza paliada a ratos por la alegre visita cotidiana, varias veces al día, del colibrí verde como tus ojos que entra a la casa, vuela sobre mi cabeza, me busca en la cocina o acá arriba, instalándose en el tragaluz.

Julio trajo sorpresas en su primera semana. Tanya me invitó a la presentación del programa del Festival Internacional Cervantino 2019, en el Teatro Juárez, en Guanajuato capital, sin más datos. Resultó que estábamos entre los invitados muy especiales, en las filas reservadas para VIP.

¿Formal?, pregunté, y me dijo que sí. De modo que me puse en modo “señora seria” (casi) añadiendo el detalle importante de mi collar y aretes huichol, para mantener mi esencia; la seriedad absoluta nunca es parte de esa esencia, por cierto, y me divertí mucho en el camino al Teatro, en el interior, y al terminar el evento.

Hoy comencé a organizar mi maleta, poniendo a su lado todo lo que no puedo dejar. Falta la ropa, cierto, pero el outlet de Las Américas está muy a la mano en caso de que necesite algo. El reto es poner todo dentro de ese maletincito y mi backpack.

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Todavía tengo un par de eventos sociales, además de los asuntos que hay que atender cada mes: fumigar la casa, pagar impuestos, pagar servicios. Pero por fin he comenzado a relajarme.

20 de abril: Taller en el Tec

Wednesday, April 20th, 2016

Hace algunas semanas que Alex Usabiaga me hizo llegar la invitación a la Semana de la Ciencia, para ofrecer un taller a los alumnos de bachillerato del Tec de Monterrey. Acepté, fundamentalmente, porque me gusta trabajar con los jóvenes, aprender de sus inquietudes y sorprenderme con sus comentarios.

De la institución, en el tiempo de la dirección del Ing. Coutiño,  guardo excelentes recuerdos y experiencias, tanto de los fantásticos y comprometidos alumnos que se inscribieron en alguno de los muchos cursos que impartí en los diferentes programas y carreras, como de los compañeros de trabajo que dejaron el campus antes o al mismo tiempo que yo. Todavía hay ahí algunos a los que aprecio y a los que encuentro en alguno de los eventos a los que me invitan o a través de Facebook. Guardo un recuerdo y un agradecimiento especial para el rector del Sistema en aquellos tiempos, el Dr. Rafael Rangel Sostman; para el rector de la Zona Centro a la que entonces pertenecía el campus, el Ing. Luis Caraza Tirado  y, por supuesto, para mi jefe y amigo el Ing. Hugo Millán Arellano. Eran buenos tiempos, y el equipo académico del que fui parte puso al campus en primer lugar en Calidad Académica dentro del Sistema, lo cual no es poco logro.

Luego todo cambió: se fue el Ing. Coutiño, se fue Hugo, la adscripción del campus cambió a la Zona Occidente, llegaron personas sin arraigo, sin memoria y sin historia a ocupar los puestos directivos. El equipo de trabajo fue desmembrado (nos despidieron por razones económicas, pues) y el foco pasó de la Calidad Académica a la Salud Financiera. El último año que pasé ahí estuve en depresión, clínicamente diagnosticada y muy bien atendida por el Dr.  Roberto Gómez Alba, psiquiatra en el Aranda de la Parra. Luego me fui a Tijuana. Juanjo Rivaud, con quien me encontré en Ensenada recién llegada a la frontera se congratuló: “ese no era tu espacio; qué bueno que ya no sigues ahí”.

Regresé hace tres años porque me buscaron para darme un reconocimiento como uno de los maestros que dejaron huella en los 30 años del campus y 70 del Sistema. Luego, hace dos años, para colaborar en un concurso de matemáticas. Así, no es muy frecuente que suba a admirar la vista desde el Cerro Gordo.

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La vista desde Aulas 4. Mi oficina estaba en el segundo piso de este edificio (la parte de la izquierda).

El evento de hoy estuvo organizado por el Bachillerato del campus, orientado a los jóvenes estudiantes de ese ciclo. Algunos ex alumnos y algunos ex compañeros ahora colaboran ahí y la verdad es que da gusto encontrarse con ellos.

La recepción fue divertida: siguiendo las instrucciones me dirigí al auditorio principal, que no existía hasta 2004, por lo menos. Llegué reconociendo a Natzín, Luly e Irma, que estaban a cargo de la organización. Rosy García, maestra de siempre en el Bachillerato vino a saludarme muy amistosamente (y me sorprendió, pero esa es otra historia), así como Rosy Moreno con quien tengo amistad de años. “Me pregunté quién es esa que llegó reconociendo y llamando la atención del staff”, dijo una de ellas, y añadió “inmediatamente supe que eras tú”. Pos sí, así nací y así soy. Más: “comentábamos que hoy debimos venir con una etiqueta de nerd (por aquello del tema del evento), pero tú si te la pusiste”. Pos sí, si ya me conocen …

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Alex Usabiaga estaba encargado de acompañarme, ¿será que paga por haber cometido alguna falta grave?, pregunté en broma. En realidad pasó de ser un muy buen alumno a un excelente amigo.

A las 11:30 de la mañana comenzó el taller, con la asistencia de una veintena de jóvenes. Alex hizo una breve presentación y entramos en materia.  La presentación en Power Point es breve, pero el cuerpo se encuentra en el Popplet enlazado a la mitad del documento y el enlace está activo, como todos los que aparecen. Chavos atentos que suspendieron el uso del celular sin que se les pidiera, participativos algunos.

Detalles: desconocen cualquier cosa de la historia del campus o la institución; ignoran, por ejemplo, quién ES el Dr. Rangel y su papel en la creación del campus y su desarrollo. Desconocen lo que pasa en la ciudad, especialmente en lo que se refiere a la mala administración que padecemos y sus acciones. Cuándo les pregunté sobre el uso de su tiempo libre dudaron; una chica dijo que casi no tenían porque se la pasaban texteando, revisando enlaces, etc., sin reconocer que ese es el uso que hacen. Se sorprendieron/rieron cuando les pregunté si nunca se habían ido de pinta o a jugar una cascarita. Me sorprendió que apenas uno de ellos haya visto 2001: Odisea del espacio o Gravity!, que no supieran quien era Asimov aunque algunos hayan visto Yo, Robot (no leído), y del estilo. Me sorprendió que no conocieran Wolfram Alpha, y se sorprendieron de lo que puede hacer con sus tareas. Me sorprendió que tomaran notas a mano en lugar de tomar fotos de los enlaces que iba abriendo en el Popplet o los títulos que escribía yo en el pizarrón y aunque comenté que les haría llegar la presentación completa.

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Al preguntarles sobre sus planes de vida, suponiendo que ya tuvieran uno, apenas un par de chicas y un par de chicos fueron muy claros y asertivos sobre lo que tienen pensado estudiar, incluyendo los sitios donde lo piensan hacer. Y me divirtió la respuesta de otra chica que dijo que le interesaba la cinematografía pero también la ciencia; le pregunté si había visto Gravity!, precisamente, y contestó que no le gusta la ciencia ficción, luego dudó y dijo que no le gusta la astronomía y terminó por reírse de sí misma, confundida.

Fue sano, fue bueno y fue divertido, como siempre. La cereza de este sabroso pastel llegó cuando revisaba mis mensajes en los jardines de Aulas 4, al terminar el taller, esperando a que nos reuniéramos para comer. Un joven que no había estado en la sesión se acercó para preguntarme si podía responderle una duda, porque alguien le dijo cuál es mi oficio: quiere estudiar matemáticas y quería una orientación. Le interesa la computación y la estadística, con posibles aplicaciones a la economía, dijo.  Le sugerí acercarse al CIMAT y buscar a la gente que conozco ahí y en los que tengo confianza (no esos que he mencionado en otros espacios y que juegan al yoyoyoyo intensamente).

 

Vino la comida, en una mesa compartida con queridos amigos, y nos quedamos en una amena sobremesa (siempre hablo de más, sorry) hasta pasadas las cuatro de la tarde.

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Muy agradecida, definitivamente.

21 de octubre: Cierre del Cervantino

Sunday, October 21st, 2012

Wow! ¡Qué rápido se pasaron tres semanas! Desde el inicio del Cervantino hasta su clausura que está ocurriendo en este momento con tremendo concierto entre la Sinfónica de Sinaloa y la Banda del Recodo (transmisión en vivo).

Tres semanas de mucho trabajo y gran cansancio. Apenas me recuperé completamente del viaje a Tijuana, las desveladas, el ajetreo y la llegada a León a reponer clases y continuar con las de rigor! Pero valió la pena.
Del Cervantino pude aprovechar los conciertos de Celso Piña (cumbia) y de Shantel (música electrónica con aire mediterráneo que me recordó a Nortec), que tuvieron lugar en la Plaza de León, y el recital del Ensamble Bartok, en el Auditorio Mateo Herrera, también en León. Además, aproveché una ida a Guanajuato en una hermosa mañana, para comprar dulces y recuerdos para llevar a mi familia y amigos, mientras me llenaba de ambiente cervantino. Muy agradable el paseo.

Los preparativos del viaje incluyeron la realización de los videos sobre lo que versaría mi participación en el taller en Tijuana innovadora, para dejarlos en calidad de material de apoyo para los participantes: Mindmeister, Popplet, Líneas de tiempo, Tumblr y Dropbox (todos en You Tube, en bparramosqueda). Al final solamente me dieron como 15 minutos para presentar mis temas, así que hubo que saltarse algunos.

Tuvimos algunos inconvenientes, cierto. Al llegar a la sala, los guardias nos dijeron que ¡se había cancelado! En realidad había sido cambiado de sede gracias a que los señores del poder judicial decidieron tomarse el día para festejar a Cristóbal Colon. Nos asignaron justo la sala que no queríamos, porque es una sala de cine, en el CECUT. Si hubo espacio para los docentes que no se desanimaron cuando (también) les dijeron que se había cancelado el taller, pero hubo que improvisar mesas y sillas, y utilizar la bendita banda ancha de Telcel, dado que el infinitum de la sala fallaba demasiado. Y eso que no nos tocó el apagón! Con todo, creo que fue una buena actividad. Ahora hay que esperar a que dé fruto.

En lo que a mí respecta, fui excelentemente atendida por la organización de Tijuana innovadora. Para comenzar porque yo siempre lo pensé como trabajo voluntario. Que pagaran mi viaje y me alojaran en uno de los mejores hoteles de la Zona Rio, con todo tipo de comodidades, fue una excelente noticia y un detalle de agradecer. Marla, a quien le tocó pastorearme, estuvo al pendiente de mi viaje hasta el último momento. Gracias a ella, por la mañana del sábado me recogieron en el hotel para llevarme a San Diego y que pudiera viajar a Buena Park.

Del taller y sus secuelas no he vuelto a ocuparme, parte porque me dediqué a mi familia y a mis amigos, parte por las secuelas del viaje. De eso les cuento mañana. Es lo mejor!

21 de junio: comenzó el verano

Thursday, June 21st, 2012

Ni tiempo para ir a caminar a la playa, aunque el clima es muy propicio porque no hace mucho calor (todavía amanecemos con niebla). Esto de organizar una mudanza demanda de tiempo. Pero además he estado en mil cosas.

El martes lo tenía dedicado a las dos conferencias de Wolfram SystemModeler. Excelentes los ejemplos de utilización y muy recomendables para animar una muy buena clase de Álgebra Lineal (de a buenas). A la mitad de la segunda conferencia me interrumpió una llamada de la gente del ISSSTE, para pedirme que volviera a llevar TODA la documentación que ya había entregado. Lo bueno es que tenía dos copias de todo y un original de mi acta de nacimiento. Eso sí, en lo que fui y regresé el evento había terminado. La ventaja es que dentro de una semana estará disponible la grabación. Y chance y para entonces también hayan rehecho todos los papeles de mi trámite…y el cheque, que es lo que más me apura.

El miércoles fue de mucho trabajo, comenzando con la reunión de Tijuana Innovadora en la CANACO, a las 8 A.M. Y qué bueno que fui, porque pude conversar brevemente con Antonio, el coordinador operativo, y ponerme de acuerdo con él para una reunión esa misma tarde sobre el taller que ofreceremos. La reunión de la tarde fue breve y muy productiva. Resultó que la información que le pasaron era incorrecta, pero creo que ahora estamos en el mismo canal.

Entre que regresé de la CANACO y que me fui a la reunión con Antonio, encontré un mensaje del equipo de Encuentro Tijuana, sobre la ponencia que enviamos al congreso en Sonora. Había que hacer correcciones en varias partes. Afortunadamente tenía el original de la parte teórica, que yo escribí, para volver a incorporar en el documento completo lo que por alguna razón había sido omitido en alguna revisión. Me fui pensando que sería todo. Pero me equivoqué.

Cuando regresé de mis reuniones me incorporé a la transmisión de la primera sesión de TIC TAC 2012, tras lo cual los integrantes del equipo docente nos reunimos virtualmente para comentar sobre lo que observamos durante la transmisión y sobre la ponencia que estábamos corrigiendo. De ésta, todavía había que revisar la metodología, el resumen y las referencias. Me ofrecí a trabajar en ello y a eso dediqué el resto de mi tarde/noche aunque hoy, muy de madrugada, volví a revisar todo para incorporar las referencias que, también, habían sido recortadas en las revisiones y ajustar el texto a las 4500 palabras marcadas como límite superior. Todavía hubo dos revisiones posteriores, a cargo de los compañeros del equipo, antes de reenviar el documento. Nos queda esperar el dictamen.

Y la tarde de hoy la he pasado empacando, moviendo cosas de un lado a otro para ir liberando los libreros y que quien se interesa por ellos se los pueda llevar. Tengo siete cajas de libros, más las cuatro que traje de la oficina, y dos de discos y películas. Y todavía voy a necesitar unas cuatro cajas más para libros. Pero además me falta empacar mis cacerolas! Y mi ropa y mis zapatos y… Parece que nunca voy a terminar, y sin embargo sé que en tres o cuatro semanas esto estará vacío y mi casa de León habrá recibido la mudanza y a nosotros: Pako y yo.

Pako me ha marcado unas cinco veces en el día para contarme lo que va ocurriendo con el envío de sus cosas, incluida la moto. Parece que ya consiguió una mudanza que tiene precios razonables, y el estrés comienza a dejarlo respirar. Mañana me tocará ver si esa misma compañía puede llevarse mis triques y si el precio me conviene. Y hay que ver si tiene seguros, etc.

Por lo pronto hoy si voy a tratar de dormirme temprano, para comenzar muy de mañana a deshacerme del botadero que tengo en el suelo y del batidero que tengo sobre la mesa.

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Y luego, a prepararme para la convivencia con la Lore y la Morra. Muy necesario!

12 de octubre: EduCamp México

Wednesday, October 12th, 2011

Nos levantamos a las 4:20 hora de TJ = 6:20 hora del DF. Desayunar en el hotel y llegar al WTC a las 8 A. M. para comenzar con nuestro registro y entender bien la logística de la sesión. La maravilla es que Diego comunica muy bien y con Ana en el equipo las cosas son mucho más fáciles. A otros de los participantes los conocimos ayer por la tarde y al cabo de un rato el equipo estaba ya integrado y las tareas asignadas.

Comenzamos a las 9:15 y trabajamos de manera muy intensa hasta la una de la tarde, momento del receso para la comida. Hicimos como media hora en recorrer unos 100 metros, por los encuentros en los pasillos. De ahí que decidiéramos comer en el mismo WTC, con Diego. Carísimo!!! Pero regresamos a tiempo (y sin correr) al salón para continuar con el taller. Los “turistas”, que andaban viendo de qué se trataba el taller sin realmente estar interesados en los aprendizajes ya no regresaron, lo cual significó trabajar solamente con gente verdaderamente interesada en compartir.

Terminamos a las 7:30 P.M., más o menos, y nos fuimos a merendar. Un día muy largo pero muy enriquecedor, lleno de aprendizajes en diferentes niveles. Mañana tenemos algunas conferencias, pero a las 6:30 P.M. debo estar en el aeropuerto para el regreso a TJ. Ahorita hay que subir fotos, hacer un resumen, compartir documentos. Y luego: a dormir!