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27 de agosto: ¿De qué me canso?

Sunday, August 27th, 2017

Casi termina agosto.
Mucho ajetreo, mucho disfrute.

La primera semana fue de actividades académicas en Parral, que no conocía, lo que me permitió estar cerca de gente que quiero, disfrutar haciendo lo que me gusta, reorganizar y actualizar cursos y materiales. El plus fue visitar a Toño y Ceci en Ciudad Juárez, desde donde volé a Guadalajara para regresar a León; 24 horas muy disfrutables y muy de agradecer.

En Parral, de entrada, el gusto que es conversar con Olinda aumentado con/por la participación de su familia completa, y la buena acogida de su selecto grupo de amigas nativas de ese lugar; luego las conversaciones e intercambios con los profesores de la Escuela de Economía, los participantes de los dos talleres. No hubiera sido un curso en forma si Murphy no hubiera intervenido desde el inicio: fallaron el salón, el cañón, la señal de internet y la electricidad, en ese orden, en la primera mañana de actividades. Nada que no se resuelva con mi rollo interminable, un par de marcadores para el pintarrón y la buena voluntad de los participantes.

Resistentes al inicio, entre broma y broma fui dejando saber mi postura ante lo que es el trabajo dentro de cualquiera de mis cursos, independientemente del estudiante y las medallas que se quiera colgar. Que abollé algunas coronas, me dijeron. “Me da una pena tan grande, que me tengo que reír”, como siempre.

17 inscritos, pero solamente unos 8 presentes de los cuales uno estaba de manera remota y es de los más participativos. Para algunos el asunto de tener que ver con lo virtual sigue siendo del diablo y prefieren no meterse. El quid de la cuestión es que los dos cursos y los apoyos para cada uno están documentado en Edmodo, que ahí deben entregar algunas de las tareas mientras que el resto, incluidas las discusiones, se desarrollan en un wiki de PbWorks. De los 7 que tenía ya nomás me quedan 5, activos, discutiendo y colaborando en línea. Falta que entreguen las tareas finales, cuya fecha límite es el 31 de agosto. Y “calificar” con las rúbricas que les fueron proporcionadas desde el inicio.

Mientras, comenzó el proceso de liquidar al único empleado de News Republic en México; la empresa es ahora parte de un consorcio chino y decidieron cerrar esta plaza (yo la hubiera cerrado hace unos 6 meses, al menos). El asunto es que el salario de ese empleado se hacía a través de Astrolol (la empresa de Pako que no tiene ya ninguna otra actividad). Así que, mientras estaba en Parral enfrascada en mi curso, fui notificada de la situación y hubo que proceder a organizar el finiquito, lo que implicó asegurarme de que se cumplieran todas las cláusulas que contempla la Ley Federal del Trabajo (LFT) en beneficio de los trabajadores; Gaby Naranjo me hizo el enorme favor de asesorarme para que el contador hiciera su trabajo a mi gusto (y el de la Ley), de manera de ofrecerle al empleado lo que por derecho le corresponde. Y hacerle la propuesta al empleado que ya tenía un abogado listo para saltar, pero no fue necesaria su participación y nos evitamos un disgusto y un desgaste.

Siguió el trance de hacerle entender al negociador de los chinos, entre Skype hablado y escrito y por correo (supongo que es el que mejor habla inglés, y es el único que está en California … y le tocaba negociar conmigo, en mi inglés que nunca se ejercita) lo que debían pagar, traduciendo cada uno de los artículos de la LFT para que entendiera y pudiera transmitirlo a su gente en Beijing. A veces había que repetir la información, detallar e insistir en el asunto legal y lo inconveniente de provocar un litigio. Aceptaron, pero lo volvieron a complicar con formas de pago en chino. Terminé sugiriéndole que fuera a TJ para que entendiera lo del tipo de cambio (parece que no le gustó la sugerencia) y que alguien iba a tener que pagar por el estrés que me estaban provocando, afectando mi salud física y mental (shhh no digan nada al respecto). Finalmente depositaron el dinero del finiquito y mañana comenzaremos con la última fase: pagarle al empleado, al contador, y los gastos que surjan. Y cerrar la cuenta y la empresa.

Por detrás de todo eso, el asunto de la casa de mi mamá, y la salud de ella, y sus ganas de salir a la calle y de visitar jijos, y de…lo cual también parece haberse resuelto el viernes 25. Viernes de celebración, porque los cerrojos se descorrieron para destrabar todo lo que estaba detenido.

Por supuesto que no ha faltado ocasión de celebrar la vida con los amigos (de otra manera sí estaría ya en una casa de salud). Fue la ópera, “Carmen”, con Alma Rosa; Beatriz y Lizzeth en una reunión en casa; merienda con Ada y Toño seguida de un mini baby shower para Yamile; ver el eclipse con Tanya y terminar en el nuevo acuario, en Altacia, para luego comer deliciosamente; y que surgiera un proyecto que verá la luz, efímera, el 25 de septiembre. Ayer fue cafécito y donas con Poncho, seguido de una caminata de León Moderno al Poliforum; hoy, “Yo me enamorí de un ayre” en el Teatro María Grever, para aplaudir el trabajo de Ghislaine (¡esa voz!), de Jorge y de Bertha. Siguió una caminata por el centro de esta ciudad que ya se adorna con los colores de la bandera, y encontrar antojos.

Me he desahogado, por supuesto, en Facebook.

A propósito del eclipse he recordado otra etapa de mi vida y a mis queridos amigos, los que están todavía presentes y los que ya se fueron, y hemos tenido una buena interacción feisbuquera. Otras vidas, otros recuerdos y un amor eterno han sido parte de mis días y mis noches, acompañada por música, lecturas, coincidencias.

La ópera Carmen merece un texto aparte, próximamente. Se trata de que yo conserve la memoria, simplemente.

Y bueno, hay que organizar todo lo que sea necesario para comenzar mañana con los detalles formales del finiquito del empleado (ya no sabemos ni de quién es empleado). Si todo va bien y sin tropiezos, quisiera estar “desocupada” el miércoles por la mañana, para ir de jueves a sábado a Tepic, para vigilar de cerca el proceso de la casa y ver a mi amá, checarla y chiquiarla tantito, sacar un acta de nacimiento original original (recuerden que soy como Batman) antes de regresar a León a seguir con los procesos que están en marcha.

Las fotos y los videos están en Facebook e Instagram.

Me cansé leyendo. Hora de detener el tiempo.

9 de noviembre: terminó la gripe

Sunday, November 9th, 2014

Terminó una semana de gripe fuerte, producto de un descuido y de no atenderme a tiempo. El domingo pasado, estuvimos  en Guanajuato mi amiga Alma Rosa y yo cerrando  la conmemoración del día de muertos en Casa Cuatro, presenciando Poética Muerte de Theatron Ensamble, al que fui invitada por su director, Hugo Almanza. Antes había estado en casa de Angélica en un agradable convivio en el que disfrutamos de una variedad de platos de la temporada, incluyendo pan de anís con cajeta de camote que son típicos de Guanajuato. Eso llegamos buscando Alma Rosa y yo, justo antes de que comenzaran a levantar los tapetes de aserrín de colores dispuestos en la calle principal del centro, y de que levantaran también los puestos de pan, cajeta y figuras de azúcar.

Tapetes de aserrín de colores

Tapetes de aserrín de colores

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La puesta en escena de Poética Muerte tuvo lugar en la terraza de Casa Cuatro. Muy bella la vista al caer la noche, pero un viento helado. Los 50 minutos que duró el evento se pasaron volando por la calidad del trabajo actoral y por los textos. Pero fueron 50 minutos en los que mi incipiente gripe terminó por declararse irremisiblemente.

Guanajuato desde la terraza de Casa Cuatro

Guanajuato desde la terraza de Casa Cuatro

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La semana transcurrió entre la cama y mi cuarto de trabajo, para terminar los pendientes del proyecto con al SEG y apoyar  a Noel con su concurso de mate. Afortunadamente disfruto de la soledad  y hay suficiente comida en el refrigerador como para que no tenga que salir, pero estar encerrada por obligación lo hace aburrido a ratos. Entre otras cosas, no pude asistir a ninguno de los actos de protesta de la semana.

El sábado salí, por fin, para asistir  y apoyar al concurso de matemáticas. Un gusto encontrar amigos, ex colegas y ex alumnos  y conocer en vivo a Luis Fernando, además de reencontrar a una docena de ex alumnas del Colegio del Bosque, ahora estudiantes del Tec. Y luego regresar a casa para tratar de atender algunas de las ponencias en el Congreso Virtual de Educación en el que fui invitada a participar como ponente.

Detalles previos me decían que debía entrar tempano al sitio del Congreso para asegurarme de que mi presentación se desarrollaría sin contratiempos. Pero para eso está Murphy. Dado que en las interacciones de los días anteriores  nuestros horarios  coincidían y que mi presentación estaba prevista para las 3:00 P.M., entrar alrededor de las 2 P.M. para resolver los detalles de conectividad no era mala idea pero, cuando por fin pude tener acceso, recibí un comunicado de que llevaban 20 minutos esperando por mí. Resulta que en Perú tuvieron cambio de horario y no me enteré.

Entre mi hablar acelerado y que mi rollo original (lo que para mí es usualmente una ponencia) se había traducido a una presentación en Power Point, no fue difícil terminar a tiempo para el inicio de la siguiente conferencia, sin afectar a los participantes. Eso sí, solamente hubo una pregunta. Y luego mi garganta y yo pudimos descansar.

Hoy amanecí relajada y descansada. Sin prisas organicé mi día, hice mi mandado y me dispuse a volver a la casa de Angélica para la segunda parte del guateque. Una de las delicias es, por supuesto, la comida. En la ocasión anterior había probado un delicioso kepe charola, preparado por una amiga de Angélica que resultó ser la sobrina de la autora de mi libro de cocina libanesa, La cocina de Ventura. Una delicia. Esta vez nos llevó pastel de berenjena y dedos de novia,  mmmmmmmmmm. Por su parte, hace una semana  Angélica preparó empanadas potosinas, desde cero, y nos explicó cómo hacerlas; esta vez eran unas gorditas de masa quebrada mezclada con salsa de chile, rellenas de queso y carne. Deliciosas. Y a todo eso se agregan, en cada ocasión, las aportaciones del resto de los asistentes. Vino, agua de Jamaica, café, pasteles, ensaladas,…

La otra delicia es la compañía y las conversaciones. Además de los mencionados, en esta segunda sesión estuvieron Lirio Garduño y su esposo, Laura Lozano y su esposo, Leopoldo, Malú Cortes (quien nos  describió muy bien a través de la numerología, por turnos), Martha Margarita, y, atendiéndonos excelentemente, el joven hijo de Angélica. Gente que se dedica a escribir, a editar, a producir, a la música. Esta otra vida es muy rica en esas interacciones. Nos faltaron Tanya González Frausto  y Toño Falcón y Ada, lo cual dará lugar, seguramente, a un nuevo encuentro.

Entre la comida, la conversación y el buen ambiente, la gripe termino por desaparecer.  Y ahora a descansar, porque seguramente la semana va a estar movidita con asunto de trabajo.